Localización geográfica de IPs

Vía meneame descubro que SEOmoz dice poder localizar geográficamente una IP, e incluso te sitúa debajo un mapa de Google Maps para ayudarte a llegar hasta la localización determinada.

Combinado con Opentopia, el servicio de monitorización de cientos de videocámaras-IP, aparece en mi cabeza como una combinación excelente: Con uno te ven, y con otro saben perfectamente dónde estás.

Lo cierto es que no quiero ni pensar que alguien tan sólo sabiendo mi IP pueda saber dónde estoy. Afortunadamente no funciona muy bien con ip’s dinámicas y me ha situado bastante lejos de casa: Ni más ni menos que en barcelona. Aunque he de decir que otra IP que uso habitualmente sí la ha localizado correctamente.

Francia y «su LPI»

¿Recuerdan el día en que el parlamento Francés votó a favor de las descargas p2p? Me sorprende el ruido que se hizo en toda la blogosfera con aquella noticia y el absoluto silencio conque se reciben las malas noticias (EDRi). Una pena que no se comenten también las malas noticias. Queda una sensación como de ir perdiendo la guerra de victoria en victoria.

De eso hace ya mucho, sucedió en diciembre del 2005, hace menos de un año… Pero está ya lejano, porque este año le han dado la vuelta a la tortilla y además han apretado tuercas (Francia prevé multas para las personas que descarguen material protegido por derechos de autor). En la reforma de su particular LPI, Francia hizo un montón de cosas mal, para colmo el Consejo Constitucional francés ha eliminado de la reforma legal los puntos más moderados (EDRi), que el parlamento francés había introducido para ablandar la ley, que en origen estaba muy desequilibrada a favor de la industria. No sólo se mantienen las multas, sino que el rango se ha limitado al alza, con lo que en la práctica se equipara descargar un disco o una película para verla en casa con realizar falsificaciones y la verdadera piratería.

Pero no sólo eso, el único punto bueno que tenía la reforma legal francesa era obligar a la interoperatibilidad de los sistemas DRM, lo cual era un golpe directo a modelos de negocio como el de iTunes, sin embargo el consejo constitucional también ha rechazado esa reforma, y los sistemas DRM no tendrán que ser compatibles. Ahora ya sabemos porqué en su día las divisiones francesa y británica de iTunes no opinaban al respecto, hoy deben estar brindando a nuestra salud.

Y siguen poniendo puertas al campo, adelante… Están en su derecho, luego que no se enfaden si nos reímos de ellos.

Biometría: la UE y la suplantación de identidad

Hace unos días leí en el blog de Sergio Hernando (¡Hola!) un interesantísimo artículo sobre suplantación biométrica que, a pesar de despertarme mucho interés, no tuve tiempo de comentar. Me hizo pensar en el que en su día publiqué en Pikiki sobre cerraduras biométricas, en el que mostraba mis muchas reservas acerca de la biometría como herramienta de seguridad..

Ese artículo nos cuenta cómo con tan sólo disponer de una huella digital nos pueden abrir cualquiera de esas ultraseguras cerraduras biométricas. Una huella digital, es eso que dejamos a cientos cada día por todas partes, desde la mesita de cama, hasta el botón del ascensor, el tirador de la puerta en el coche, la barra del autobús o el ratón del pc del trabajo. Así visto no parece una llave muy segura para una caja fuerte.

Pero eso no es realmente grave, cada cual es libre de poner a su coche la cerradura biométrica que le de la gana, o a su casa. Que le corten el dedo (o le copien la huella, es menos sangriento) o le desvalijen la casa en vacaciones es asunto de ellos. El verdadero problema lo tenemos cuando desde la UE insisten en implantar biometría en los documentos de identidad, a pesar de que la Comisión NO tiene competencias para ello (EDRi), además la misma UE obligará a fichar que se recojan las huellas dactilares de niños a partir de 12 años, incluso invita a los paises miembros a que recojan también la de los niños menores (EDRi).

Bueno, parece que hoy el día va de privacidad y nuevos documentos de identidad.

Modificando pasaportes con chips RFID

Los chips RFID no son seguros. Partiendo de ahí cualquier intento de introducir esos chips en documentos legales, de uso obligado y conteniendo información sensible tiene que ser muy meditado y necesita de la población una reflexión profunda antes de aceptarlos, pues tienen en realidad una finalidad mucho más profunda. Esto es lo que hay. Llamadme paranoico, perseguidme. La tecnología RFID tendrá caras buenas, pero entre las malas (y no son pocas ni poco importantes) son herramientas de espionaje y seguimiento. Y los gobiernos lo saben, y los quieren implantar pase lo que pase. ¿No?

Sucede que Lukas Grunwald (creador de RFDump, software libre para manipular RFID que ya comenté en su día), un investigador que en 2004 ya consiguió manipular etiquetas RFID, ha vuelto al ataque. Ahora no se conforma con manipular etiquetas RFID del montón. Ahora se dedica a clonar pasaportes alemanes, por ejemplo… el suyo (Wired -> Kriptopolis). Eso no es nada nuevo, los holandeses fueron crackeados hace mucho tiempo, igual que se clonaron los chips RFID para implante subcutáneo.

Aquí ya comentamos las ridículas excusas puestas por el gobierno alemán para introducir los pasaportes RFID («los anteriores no cabían en los cajeros automáticos») que ahora están siendo clonados. La tecnología RFID es barata, las empresas quieren ahorrar dinero y se alían con los gobiernos que siempre quisieron control. El abaratamiento de la tecnología hace posible ciertas cosas.

En lo que a mí respecta, si alguien puede clonar mi pasaporte RFID yo evidentemente me niego a tener ese tipo de documentos. Más que nada porque yo sólo quiero ser responsable de mis actos (no de aquellos que realice alguien que dice ser yo). Pero en esas estamos, igual si todos fuésemos con RFDump a un centro comercial y trasteásemos las etiquetas para llevarnos un MacBOOK Pro por 300€, al menos alguno vería que no todo son ventajas, ¿quién sabe! Será cosa de modificar un par de etiquetas de nada…

Schwarzenegger ofrece a Tony Blair un papel en Terminator 4

Una que no sabemos si es para reir o para llorar. Scwarzenegger ofrece a Tony Blair un papel en Terminator 4.

Con el curriculum de ambos señores (Gobernator inmisericorde y Tony «yate espíoyo» Blair. ¿Qué podíamos esperar? ¿Será un tributo de Arnold a la sumisión de Blair ante EEUU aunque el gobierno se le parta en dos?

216 segundos de mirada: La justificación económica del copyleft (por Pepe Cervera)

En la Biblioteca de Babel lo valioso son los ojos que te miran.

Cuando los libros sobran lo que falta son mentes que los lean y entiendan. Cuando la información intoxica por exceso lo escaso es una mente que la mire y comprenda. Lo escaso es valioso. Luego la moneda del futuro es la atención.

Tanto tienes, tanto vales; el proverbio siempre se ha cumplido con certidumbre. Hoy la atención manda. Seas periódico internacional o weblog, nodo corporativo o diario íntimo, cibertienda o publicidad, el principal problema de cualquier presencia en Internet es conseguir atraer unas migajas de atención.

Hagamos un cálculo absurdo; 600 millones de navegantes que usan la web media hora al día (generoso); 5.000 millones de páginas web en la Red (probablemente conservador; la cifra puede ser 100 veces mayor), una rápida división… cada página web publicada hoy en el planeta toca a 3,6 minutos de ojo humano al día. 216 segundos de mirada.

Es cierto que el número de navegantes crece, si bien no al ritmo que antaño se creyó. Y también es cierto que el uso de la Red crece, sobre todo debido al avance de las conexiones de banda ancha (con auténtica tarifa plana).

Pero hay un límite absoluto al número de tiempo de ojo disponible para repartir. Cuando todos los seres humanos naveguemos 24 horas al día, se habrá alcanzado el máximo absoluto de atención disponible; el crecimiento será demográfico y marginal. La navegación que hagan robots y mecanismos automáticos es irrelevante en este mercado, ya que en última instancia el valor se genera cuando un humano mira. Googlebot es un visitante habitual de cualquier web; pero nadie te paga por las visitas de un robot.

Las páginas disponibles en la Red jamás dejarán de multiplicarse. Luego la atención disponible por página tenderá a disminuir, de forma irreversible. El ojo humano será un recurso cada vez más escaso, hasta que Internet se parezca a la Biblioteca de Babel: vastos pasillos repletos de libros y completamente vacíos de gente. Billones de páginas web clamando en soledad, gritando ‘Que alguien me lea’. Por tanto el poderoso será quien sea capaz de atraer atención. El valor lo tendrá quien pueda conseguir más que su cuota mensual de ojo humano, quien atraiga público a su página por encima de la media. Con toda la humanidad convertida en medios de comunicación, con cada empresa y marca comercial transformada en una imagen en una infinita estantería de imágenes semejantes cualquiera que supere su media de visibilidad será rico.

En estas condiciones el concepto de copyright es una forma de suicidio económico, ya que por definición intenta reducir (controlar) el número de copias de un trabajo disponibles, limitando por tanto su capacidad de atraer atención.

El ‘copyright’ es en esencia el control de la duplicación de un material. Se prohibe hacer una copia de la expresión material de una idea, al objeto de controlar la difusión de esta idea. Al principio, con fines directamente de censura; luego, como mecanismo de obtención de compensación económica. Como las ideas son volátiles es imposible cobrarlas; pero sí que se puede vender la materialización de una idea. Siempre que se prohiba su duplicación incontrolada.

El mecanismo ha funcionado razonablemente bien. Las tecnologías de copia disponibles han permitido que el nivel de copia ilegal se mantuviese bajo control. El hecho de que se trataba de expresiones materiales de ideas permitía en la práctica un grado de cumplimiento de las normas dentro del cual se estableció un equilibrio económico. El progresivo reforzamiento de
las leyes que controlaban el ‘copyright’ permitió levantar imperios empresariales basados en el concepto.

Y entonces llegó la digitalización y la Red, y las ideas se liberaron de su prisión de materia. Desde el momento en que una idea carece de expresión material sólo es controlable mediante leyes, no físicamente. La copia se convierte en algo prácticamente imposible de controlar sin un grado de control de la actividad humana habitual inaceptable. El coste de copia, en términos económicos, de calidad y de riesgo, disminuye de forma drástica hasta aproximarse a cero. El autor/editor carece de mecanismos que lo impidan. El ‘copyright’ se hace impráctico.

Pero lo peor que puede decirse de este mecanismo no es que sea irrealizable; es que es contraproducente para los autores y editores. Está en contra de sus intereses en la nueva ecología de la información, en la cual la principal divisa es la atención. Intentando reducir el número de copias en circulación de sus trabajos lo único que consiguen es perder cotización en el mercado de la atención. Y con ello dinero.

El nuevo mercado de la atención es como un ecosistema: el objetivo es que los memes se reproduzcan cuanto más mejor, de manera que ocupen un nicho ecológico razonable y consigan suficiente atención como para alimentarse. Cualquier forma de restricción es autodestructiva, pues va en contra del interés fundamental del creador de los memes en cuestión: acaparar tanta atención como sea capaz.

El ‘copyleft’ no es más que un mecanismo para aumentar el valor de la información permitiendo hacer copias de la misma; animando, incluso, a hacerlo. La única condición es mantener el reconocimiento de autoría; la marca que permite al autor recibir por vía indirecta la recompensa por su trabajo, es decir, la atención que merece.

Así dos conceptos que han estado entreverados hasta la confusión en la historia económica se separan nítidamente; por una parte el derecho de Autor y por otra el derecho de copia. La expresión material de las ideas que era la única manera de diseminarlas obligó a mezclarlos, puesto que la única forma que tenía el autor para recibir una recompensa por su trabajo era mediante un impuesto a la copia.

Hoy limitar, vía cobro, el número de copias de una información sólo daña al autor, que pierde una vía fundamental de generar la única divisa de libre circulación en la Red: Atención.

En otras palabras: el copyleft no es generoso. Es una cuestión de supervivencia, de adaptación. Hemos pasado de una ecología de la información escasa a una de la información sobreabundante, y las reglas cambian. No se puede mantener la economía de la información en el nuevo ecosistema con las viejas reglas. Hay que encontrar nuevas vías. Y cualquier cosa que ayude a superar los 216 segundos de ojo humano, incluyendo la multidifusión de millones de copias, te hará rico.

[NOTA: Pepe Cervera sigue publicando casi a diario El Retiario, al menos lo hace en la fecha en que yo he re-publicado este artículo suyo]

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