LISI – Ley para el Impulso de la Sociedad de la Información

La LISI o Ley para el Impulso de la Sociedad de la Información es una ley tramitada durante el gobierno de Jose Luiz Rodríguez Zapatero con la intención de sustituir a la LSSI o Ley de Servicios de la Sociedad de la Información, aprobada durante el último gobierno de Aznar.

La LISI es una ley polémica por cuanto supone en muchos ámbitos un retroceso de libertades y una traba al avance de una sociedad libre. Resultó además particularmente hiriente porque durante el proceso de aprobación de la LSSI por el gobierno Aznar, el entonces líder de la oposición, Rodríguez Zapatero, votó en contra porque «la lssi permite la censura», siendo que cuando él ha alcanzado el poder lejos de derogar una ley mal escrita la ha fortalecido.

Aquí una pequeña reunión de lo que hemos hablado sobre el tema.

Bocados de Actualidad (44º)

Ración ligerita de enlaces, que esta semana ya se nota que todos hemos estado más a las celebraciones que a bloguear. Cuadragésimo cuarta entrega de los Bocados.

Y eso es todo. Que lo pasen bien.

Ubuntu – Artículos relacionados con Ubuntu / Linux y el movimiento de software libre

Ubuntu Linux es una distribución del sistema operativo libre GNU/Linux apadrinada por Canonical Inc. Desarrollada a partir de Debian, la que era quizá la distribución más exitosa hasta ese momento y la que aún sigue gozando de un mayor respeto entre el público experto. Ubuntu publica una nueva versión de su sistema operativo cada 6 meses, lo cual contrasta enormemente con la mastodóntica velocidad de sus competidores privativos como Windows (que tardó 6 años en sacar una nueva versión).

Algunas de las entradas referentes a esta distribución en el blog.

No te representan

Pasó el día D y la LISI salió del congreso tal y como había entrado. Al garete se fueron las interesantes reformas introducidas por la Entesa en aquella jornada de alta hipocresía en el senado. Todo lo que nos jugábamos en el congreso se ha perdido por ahora. Del lamentable error a querer sacar rédito electoral a toda prisa (menudo lío de palabras, con PP y Prisa en la misma frase y del mismo bando). Del talante a la LPI, a la traza privada sin control judicial, a la retención de datos y a la LISI. Del talante al canon hasta por follar (tiempo al tiempo, que eso también sirve para hacer réplicas genéticas), todo en el mismo ejercicio sofista. De la memoria histórica y el 14 de abril en Tirso de Molina a apoyar todo lo que el PSOE proponga, sin remordimientos, sin críticas, no sea que el PP pueda apuntarse el tanto (supongo que así lo ve el sr. Llamazares) de frenar una reforma socialista, aunque en ocasiones eso sea precisamente lo que haya que hacer.

  • Jose Luiz Rodríguez Zapatero: presidente del gobierno de España y máximo dirigente ¿socialista? Se dice de izquierdas pero aprueba una ley injusta como la LISI, fortalece una ley injusta como la LPI y grava injustamente artículos tan variados como un escáner, un teléfono móvil o un cd virgen.
  • Gaspar Llamazares: ¿líder? de Izquierda ¿Unida?, también se dice de izquierdas. Para evitar que el PP gane siquiera una partida de parchís venderá su alma al PSOE una vez tras otra. Así, votó a favor del endurecimiento de la LPI y tampoco le ha temblado el pulso a la hora de rechazar las enmiendas a la LISI.
  • Jordi Guillot: Este es un completo desconocido, estos son sus 15 segundos (los tiempos cambian, los minutos ya cuestan caros) de fama. El día anterior a la votación de la LISI en el congreso se supo que Los Verdes votarían a favor de las modificaciones a la LISI. La alegría duró lo que dura un espejismo, este hombre ya ha dicho que lo que quiere es eliminar la copia privada. También se dice de izquierdas, y ecologista, y buenrollista por definición, aunque esto último no está confirmado.
  • Mariano Rajoy: De este póker de angelitos es el único que al menos tiene la decencia de no decir que es de izquierdas. Tampoco admite que es de derechas, aunque lleve años viajando hacia el centro (sin conseguir llegar nunca, supongo que vienen de alguna derecha muy lejana). Éste se ha vestido de funambulista y no lo admite, pero ya en 2005 dijo que quería eliminar la copia privada. No lo dirá en público, pero su intención es exactamente la misma que la de Jordi Guillot.

Por todo ello, porque estos representantes han aprobado una ley que permite el cierre de páginas sin control judicial, porque son unos miserables que nos insultan y nos llaman ladrones, porque no respetan un principio básico en democracia como es la presunción de inocencia y porque no quieren una sociedad digital libre, no los votes. No te representan, pedirán tu voto y dirán que gobernarán para tí, pero todo es mentira. Gobernarán para sus amos y señores, gobernarán para sus propios bolsillos y para los de sus amigos, recortarán tus libertades poco a poco, como la rana a la que cocinamos lentamente. No se merecen estar ahí. Lo llaman economía pero es ideología, la practican algunos que se dicen de izquierdas. En mi nombre no, yo no pienso votarles.

Interponer controles a la sociedad de control

Desde la democracia asamblearia, que en España ha tenido un éxito -si medimos el éxito cuantificando el número de años en que ha estado vigente- verdaderamente reducido (en total unos 50 años, con los últimos 30 de una tacada), el mundo en que vivimos está migrando a una sociedad de control donde las votaciones son cada vez más un guiñol, siendo presidente aquel que más calmado mantenga a las masas.

Desde luego la solución a este viraje napoleónico no parece sencilla. De un lado tenemos a grandes grupos empresariales con sede en multitud de estados y cuya aparente des-estructuración es la estructura misma del poder mutante de que disponen. Empresas que cambian de nacionalidad en un santiamén si el ambiente se vuelve hostil en alguna parte y estados que se ven cada vez más debilitados ante la imposibilidad de imponer a las mismas según qué cosas. El New deal del que surgió el estado del bienestar europeo tras la segunda guerra mundial está enterrado hace años y por donde quiera que esta transformación pasa quedan estados privatizados hasta la médula (energéticas, petroleras, aerolíneas, transportes, minas, …). Ante esta debilitación premeditada y flagrante, la fuerza del estado para resistir los embites de las corporaciones es cada vez menor (y las intenciones de existir parecen no existir), quedando como único recurso el de la venta de tranquilidad aparente que haga que las empresas no se vayan (previa bajada de pantalones para conseguir aparentar esa «estabilidad-satisfacción aparente»), a la par que se hace cada vez más difícil llevar a cabo el fin mismo de la democracia parlamentaria: impedir que las personas tengan un poder linealmente proporcional a su talonario.

Pero, ¿cómo salimos de aquí? La sociedad de control, esa en la que los ciudadanos no eligen a sus gobernantes y esa en la que sus gobernantes saben absolutamente todo de ellos ha sido bendecida por los poderes públicos, se asienta principalmente porque los gobiernos están interesados en ella, y se asienta con cada medida antiterrorista excepcional, única y temporal (aunque en la práctica sean indefinidas y jamás se hable de su retirada). Los mismos estados que luego usan su poder para salvar el culo de sus cuerpos policiales asesinos, como acaba de suceder en Inglaterra con los implicados en el asesinato de Jean Charles de Menezes.

Parece, entonces, que la desaparición de las estructuras públicas nos deja a los pies de los caballos, pero las estructuras públicas actuales tienen un poder sin cortapisas que sale impune de asesinatos preventivos de inocentes que leen el periódico en el vagón del metro. Leer, un vicio peligroso en la sociedad de control. La sociedad de control, una sociedad a la que hay que poner frenos cuanto antes.

Modo de bajo blogueo

No tengo que avisar a nadie de que se acercan las fiestas, si bien el blog no va a cerrar por navidades (o eso creo), es más que probable que la tasa de anotaciones caiga (mucho) hasta después de las fiestas, que al menos en España acabarán el 7 de enero. No sé qué tal va la cosa por suramérica.

Mientras que el aspecto religioso-mitológico de las fiestas me la trae al pairo, éstas son la excusa perfecta para pasar unos días reunidos con la familia y a esa labor pienso entregarme los próximos días. Estar con los míos, beber vinito dulce y acompañarlo todo con comilonas como sólo sabemos organizar por aquí.

Sin menoscabo de lo que pueda deparar (bloguísticamente hablando) este fin de 2007, espero que pasen buenas fiestas y les emplazo a echar un ojo a este blog de vez en cuando, les emplazo a esperar mi nuevo post, pero sin esperanzas, porque las esperanzas serían esperanzas por lo equivocado.

Escribiré más pronto que tarde, pero menos pronto que de costumbre.

Brasero, grabador de discos para Linux/Gnome

Si llevas ya con Linux (en cualquiera de sus sabores) el tiempo suficiente seguro que conoces de sobra k3b, el magnífico grabador de discos para Linux que nada tiene que envidiar a los programas que se usan en Windows para eso (más bien al revés, k3b consume muchísimos menos recursos que, por poner, Nero). Sin embargo para los que usamos el entorno de escritorio Gnome (que es el que más extendido entre los usuarios de Ubuntu), k3b tiene un problema: necesita algunas bibliotecas de KDE para funcionar y consume un extra de memoria que si bien es asumible por los equipos más modernos (realmente ni lo notas) no deja de ser una pequeña molestia. Además, K3B se integra perfectamente en KDE, lo cual significa que se integra de puta pena con Gnome, ¡jeeeeje!.

Antes, si no quería utilizar K3B siempre recurría a GnomeBaker, la verdad que sin ser un software deficiente no era realmente cómodo y jamás llegué a utilizarlo de forma continuada; siempre acababa volviendo a ese software que quería abandonar (k3b). Sin embargo en los últimos tiempos eso ha cambiado: ahora tengo un Brasero, y no es uno de esos clásicos para calentar los pies, sino un Brasero digital para quemar discos bajo Gnome, perfectamente integrado, libre y gratuito… y en los repositorios oficiales, al menos en Ubuntu.

Y, ¿qué tiene Brasero que lo hace merecedor de atención? Pues… que es tan simple, y funciona tan bien, que realmente es imposible no recomendarlo. Tiene pocas opciones, aunque es lo suficientemente completo como para que no eches en falta el barroquismo de opciones de k3b, y lo mejor es que seleccionas lo que quieres, le das a grabar… y, sin más historias, se graba. Y sin tirar de KDE, perfectamente integrado en Gnome y barato en recursos (ideal si tu ordenador no es último modelo). No estaría de más que en la próxima Hardy Heron fuera el software de grabación por defecto.

Muerte a GnomeBaker, hasta mañana a K3B, ¡Viva Brasero!

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