Firefox 3.5 para Ubuntu Jaunty

Ya tenía ganas de que saliera la versión final de Firefox 3.5, publicada hoy mismo. Llevo probando la beta para Windows XP alrededor de un mes en WinXP y la versión final para GNU/Linux la esperaba con ganas porque la velocidad del navegador ha sido sensiblemente mejorada y, en fin, a uno le apetece disfrutar de una versión que ya era suficientemente estable.

Aunque se puede descargar el programa de la propia página de Mozilla, para los amantes de apt-get lo más fácil es añadir un repositorio. Pues bien, en Cesarius nos dan el chivatazo de cómo añadir estos repositorios.

(Actualizado: en ese enlace nos pasan el repositorio de la versión en desarrollo. Como queremos quedarnos con la versión estable de Firefox 3.5 y no con la nueva beta de la 3.6, vamos a usar otro repositorio que nos ha recomendado Ezequiel en un comentario.)

Es tan fácil como añadir estas a nuesto «sources.list» el repositorio con este nuevo paquete, para lo cual seguimos tres sencillos pasos.

Primero abrimos el archivo:

sudo gedit /etc/apt/sources.list

Pegamos las dos líneas de repositorios desde donde podremos bajar Firefox 3.5 estable:

deb http://ppa.launchpad.net/fta/ppa/ubuntu jaunty main
deb-src http://ppa.launchpad.net/fta/ppa/ubuntu jaunty main

Guardamos los cambios y cerramos el fichero. Posteriormente actualizamos nuestro registro de paquetes e instalamos el paquete firefos-3.5:

sudo apt-get update && sudo apt-get install firefox-3.5

Notaréis las mejoras en cuanto arranquéis Firefox 3.5 (comando firefox-3.5 en los lanzadores, de lo contrario arrancará la versión 3.0.x). Eso sí, no os olvidéis desactivar la extensión «Ubuntu Firefox Modifications» que trae el Firefox 3.0.x distribuido desde Ubuntu, ya que presenta una incompatibilidad que deja inusable la barra de direcciones del navegador en la nueva versión de Firefox, siendo muy molesto.

Una vez quitada esa extensión (que de todas formas no sirve para nada), el nuevo Firefox va como la seda. Probadlo, probadlo.

Y para saber cómo salvar un poco vuestra privacidad desactivando la navegación geolocalizada no dejéis de leer el comentario que Nahuel nos ha dejado en este mismo hilo. Es una tocada de webs que este tipo de funciones se incluyan en modo opt-out y no en modo opt-in

Actualización: Juanqui en un comentario nos deja el enlace a la extensión actualizada para poner Firefox 3.5 (al menos en Linux) en castellano.

¿El final de The Pirate Bay?

The Pirate Bay ha muerto. El tracker de BitTorrent más popular del momento va a dar un cambio de rumbo tan importante que para ellos no volverá a ser lo mismo. Conocemos esta historia de sobra: la hemos visto antes ya muchas veces. La primera frase de este post es exagerada a conciencia: a TPB le queda vida, pero mucha menos desde esta mañana.

La noticia es que los fundadores de TPB han vendido el tracker a Global Gaming Factory (una empresa de software) por 60 millones de coronas suecas, unos 5 millones de euros al cambio de hoy. (Lo vi primero en The Reg, pero ya lo comenta Antonio en castellano.)

GGF, dice, pretende «encontrar la forma de retribuir a los artistas y además ganar dinero». No parece misión sencilla manteniendo TPB como lo que ha sido hasta ahora, y ya se rumorea el cierre del tracker y la eliminación de los archivos de torrent (Torrentfreak).

¿Qué lleva a los, hasta ahora dueños, a vender TPB? Suponemos que la sentencia condenatoria (Mangas Verdes) y la negativa de los tribunales suecos a impugnar el juicio (al juez) (Ars) han tenido que pesar. Cuando te quieren multar con 13 millones de euros y penas de cárcel, uno puede estar al límite.

¿Qué lleva a Global Gaming Factory a comprar? Esta parte no la entiendo. Desde Napster hasta hoy muchas páginas han sido perseguidas por motivos así. La consecuencia es siempre la misma: una vez el chiringuito se acota la gente sale corriendo a otra. Si The Pirate Bay cierra el tracker o lo hace de pago, la gente se irá a otro tracker. Así de sencillo.

Igual de sencillo que entender que si una empresa invierte 5 millones de euros en comprar otra, pretende ganar dinero. Pase lo que pase, el cambio de rumbo en el hasta ahora tracker más popular del momento parece irremediable. The Pirate Bay no ha muerto, pero esta nueva Bahía Pirata quizá no sea la que nosotros entrábamos a buscar. Y al igual que nos fuimos de Napster, de Audiogalaxy, y de otros trackers que introdujeron filtros y pagos… nos iremos de The Pirate Bay si el cambio es tan profundo como se atisba.

Tengo una sensación de déjà vu muchas veces vivido a lo largo de estos años. Quizá Peter Sunde y el resto de fundadores tenían razón: «No os preocupéis, seguimos en internet. No pasa nada». Sólo que esta vez somos nosotros quienes decimos esa frase, y se la decimos… a ellos. Si TPB cierra, pues no pasa nada. Seguimos en internet: usaremos otras vías.

Conservadurismo dañino

Idiocracia, por XKCD

La viñeta de hoy de Xkcd, mi tira preferida en internet, contiene una frase fantástica:

«Se ha cometido más daño a manos de aquellos aterrorizados por el declive moral de nuestra sociedad del que nunca cometió ese mismo declive social.»

Supongo que lo dañino es el conservadurismo de todos esos que nos pretenden convencer de que «cualquier tiempo pasado fue mejor».

Si hablamos de privacidad y seguridad, la frase también se aplica: nos han hecho más daño muchas de las medidas justificadas en la era post-11S (guerras incluidas, con muchos más muertos que los que hubo en aquellos rascacielos) de lo que nos hicieron los mismos atentados. Y también nuestras libertades se han recortado más como consecuencia de ese pánico (y de la gente dominada por ese pánico) de lo que lo habían hecho los meros atentados del 11S.

Bocados de Actualidad (93º)

Ultimo domingo primaveral, previo al solsticio de verano, aunque hace semanas que el solecito nos acompaña sin muchos problemas. La nonagésima tercera ronda de bocados llega a la hora justa, mientras suenan Alice in Chains. No os distraigo mucho y os dejo los enlaces:

  • Algarabía y la historia de un rumor iraní en Twitter.
  • Interesante el apunte de sobre su intento de vender un pc en eBay.
  • El Buzz de la semana ha sido para la liberación del código del Kindle. Los fanboys se apresuraron a replicar la nota de prensa, en Ars Technica aportan contexto al asunto y dicen lo que hay: lo que Amazon ha hecho está lejos de ser una liberación de su cacharro.
  • Enric González y el caso del blogger NightJack, cuya identidad fue publicada por el Times, en un ejemplo de mal periodismo.
  • La vigilanta y las primeras guías telefónicas blancas en Reino Unido. También comentó la negativa de Redtel al plan para controlar internet. De aquí hablamos de ese posible desenlace y ya avisamos de que estamos solos: nadie está de nuestra parte; las telecos tampoco. (Mangas Verdes también lo comentó.)
  • Luis Mayoral y una curiosidad respecto a las caches que a más de un programador experto le parecerá irrelevante pero a mí me llamó la atención.
  • Todo Energías y el cargador universal, ¿en 2010?
  • David Bravo pone los puntos sobre las íes a un articulista de El País.
  • Vallesin acerca de la manifestación de béticos (fuuuurbol) la semana pasada.
  • Pere Quintana acerca de Opera Unite: sería mucho mejor si fuera libre.
  • Julen Iturbe y la empresa como factor limitante.
  • Nacho Escolar y la reforma de las listas del Senado para que no se marquen X y se vote al grupo completo. Se le olvida, eso sí, que la democracia es complicada porque te pide votar a gente que no conoces y que no tiene la menor intención de que los conozcas.
  • Coding Horror acerca de los acortadores de URL: destruyendo la web desde 2002.

Y esto es todo por ahora.

Aprender a olvidar en la era digital

«La memoria puede cambiar la forma de una habitación; puede cambiar el color de un coche. Y los recuerdos pueden ser distorsionados. No son más que una interpretación, no son una grabación, y son irrelevantes si tienes los hechos.»

Leonard en Memento
(guión de Jonathan Nolan)

Vivimos la muerte de la conversación efímera, no es sólo que sistemas fuera de nuestro control lo estén grabando todo permanentemente, es que a menudo somos responsables de esto: somos nosotros los que vamos dejando rastro en la web, etiquetando aficiones, fotos, amigos y conocidos. Somos nosotros (plural mayestático) los que nos alegramos de que nuestro proveedor de webmail nos dé un buzón cada vez más grande para no tener que borrar nunca un correo, siquiera ésos que no valen para nada, para dejar que ese diógenes digital que llevamos dentro corra libre. Los datos son la polución de la era digital: se pegan a todas partes y es imposible limpiarlos del todo.

Vamos almacenando un rastro y ése podría ser el problema. Quizá no estamos preparados para que esos datos no desaparezcan del todo. Millones de años de evolución han posibilitado que el cerebro humano desarrolle mecanismos de borrado automático de malos recuerdos; no una negación de la realidad, como diría Calvin es más bien una aceptación selectiva de nuestras memorias. A estudiar ese mecanismo ha dedicado su labor investigadora Michael C. Anderson, catedrático de psicología en la Universidad de St. Andrews, que centra su investigación en este tema y que ha publicado al respecto en revistas tan prestigiosas como Nature y Science. La conclusión de su trabajo parece clara: el cerebro borra, sin preguntar a la consciencia, los malos recuerdos. Modula y atenúa la presencia de esos malos momentos para que no nos hagan la vida imposible. Si hace falta los elimina del todo. Suprime todas esas aristas que harían que nos fuéramos haciendo daño con el-nosotros-que-fuimos-ayer.

Y de repente, la tecnología digital subvierte el modo en que nuestro cerebro funciona. Cuando todo (bueno o malo) lo que nos sucede queda registrado en alguna parte, los pequeños registros pueden volver una y otra vez para cazarnos. Para devolver a la consciencia de lo vivido lo que el cerebro pretendía haber olvidado.

Después de todo, hicieron falta millones de años para depurar el funcionamiento del cerebro y apenas hace unos años que nos vemos forzados a adaptarnos a una realidad en que lo que el cerebro se esfuerza por olvidar las conversaciones y las actividades y las cosas que dijimos que ya quedan siempre guardadas en alguna parte.

Si hablamos en términos evolutivos, 30 años no es mucho tiempo y no será fácil lograr ese cambio desde la fisiología. Quizá sea más fácil cambiar la forma en que aceptamos volver una y otra vez sobre esos malos recuerdos: la forma en que enfrentamos ese registro de nuestra vida que la tecnología digital hace posible. Quizá, sin embargo, nada de esto haga falta: quizá el cerebro sea capaz de soportarlo. Tan sólo es una idea que tuve, podría no ser importante.