La muerte de la industria editorial

Era cuestión de tiempo. Antes de continuar con el post hay un vídeo de Reuters (que me pasa Gonzalo Martín) que deben ver, como no he encontrado cómo empotrar ese vídeo en el blog, podemos ver este otro vídeo del mismo grupo de investigadores.

Por si a alguien le queda una duda, lo que ese vídeo muestra es la muerte definitiva de la industria editorial tal y como la conocimos.

La digitalización de numerosos aspectos de nuestra vida avanza sin pausa. Hace más de una década que llegaron los mp3. Algo después llegó el vídeo a nuestro programa de p2p preferido. Sin embargo, había una pequeña aldea poblada por rudos bárbaros vendedores de libros que se resistían (y resisten) a la digitalización de sus obras.

Es de esta forma como el negocio de los libros, ese cacharro que ha sobrevivido indemne a varios siglos y cuya información contenida tiene el don de ocupar un espacio especialmente reducido en nuestras computadoras, se mantenía falsamente al margen de este proceso de digitalización de toda la información que utilizamos de forma diaria.

Dos factores complicaban esta digitalización y subsiguiente compartición sencilla de libros: la negativa de las editoriales clásicas a vender obras digitales y que el proceso de digitalización de estas obras sólo comercializadas en formato analógico era un proceso lento que, además, no era indoloro para la obra original.

Ambos factores tocan a su fin progresivamente. Las editoriales comienzan a vender alquilar (pues los archivos tienen DRM y no te obedecen a ti sino al prestador de servicio). Este sistema de DRM será roto eventualmente y los libros fluirán, entonces, libres y digitales. En la otra mano: el proceso de digitalización se facilita poco a poco. Como vimos en el video de arriba nuevos desarrollos atacan las debilidades principales del escaneo artesano de libros: el tiempo consumido y el daño para el original.

Y es sólo cuestión de tiempo que esta tecnología se extienda. Y de poco servirá que alguna editorial compre la patente de este producto y la entierre bajo tierra. La idea está ahí: será retomada por alguien por puro divertimento, o por interés por darse a conocer y ganar reputación. Si este desarrollo no ve la luz (motivos varios que puedan acontecer), la industria aún tendrá un tiempo adicional para replantearse nuevos modelos. Modelos que incidan, sobre todo, en dar una experiencia de usuario muy superior (en tiempo, y se equivoca la editorial que planee retrasar la salida del eBook para no dañar las ventas de ejemplares en papel) a la que dará la red, gratis, a todo aquel que lo busque. Tienen que entender que si no superan la oferta del p2p gratis lo tienen crudo y que el DRM no contribuye en absoluto a mejorar esta experiencia.

Es cuestión de tiempo. Pero está ahí: finalmente los libros están en el ajo, las editoriales que largo tiempo miraron con desdén a la red, tienen un tiempo limitado para hacer sus deberes. ¿Llegarán a tiempo o jugarán a poner la mano de las subvenciones ante el Estado? Pase lo que pase, la industria editorial del pasado afronta su final. Reconstrucción o muerte, ¿no creen?

Una cierta diferencia

Van a disculpar ustedes que tome una posición un poco más personal en el post de hoy, es algo que quizá se va a repetir algo más en los próximos días, ya que estoy atravesando una etapa de puro cambio vital y, qué les voy a decir, si no lo cuento yo en mi blog no lo contará nadie.

En alguna ocasión he dejado entrever que andaba cuestionándome el nuevo enfoque que deseaba para mi vida cuando acabase la etapa que, vislumbraba, se acercaba a un final.

Pues bien, esa etapa anterior como estudiante predoctoral tocó a su fin hace algunas semanas con la obtención de un doctorado.

Acabada la aventura anterior, pude por fin afrontar aquello que hacía meses que tenía claro, que me esperaba al otro lado del doctorado y que representó parte del impulso necesario para acabar una tesis que no encontraba la chispa para finalizar. Esta nueva etapa conlleva un gran cambio de ritmo respecto a mi tarea ocupación anterior. En todos los aspectos: pasar de trabajar como investigador en una Universidad pública, a realizar tareas un poco de todo en la Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas; de estar viviendo en Málaga frente al mar a trasladarme a Madrid. ¿Pueden cambiar más cosas en menos tiempo?

Así de breve se enuncia, así de complejo es el cambio. De estar en un trabajo en el que no encontraba la motivación ni me ayudaban a encontrarla en un entorno plagado de pequeñas miserias e intereses personales (desde el funcionario hasta el aspirante, la universidad no genera una alternativa ideológica ni humana), a estar en un proyecto aparentemente más pequeño donde la motivación te llega a todas horas, donde el ambiente diario se rige por la cooperación, el esfuerzo y la cercanía humana de los que comparten contigo ese esfuerzo. Está claro que sí que podían cambiar más cosas en menos tiempo: el entorno diario es, aquí, radicalmente positivo.

Apenas una semana es un periodo demasiado breve para sacar conclusiones, pero de momento estar aquí es tan entusiasmante como prometía. Aunque adaptarse al cambio sea un reto que requerirá un tiempo y un esfuerzo.

Eso no es sencillo y no lo será nunca, porque los retos son retos precisamente porque no son sencillos de lograr. Sin embargo, apenas una semana en este nuevo entorno parecen confirmar que por primera vez en años estoy dedicando los días a algo que realmente me ilusiona hacer, y eso tan sólo puede ser una buena noticia.

Mañana más sobre los temas de siempre (o sobre esto mismo, lo veremos sobre la marcha).

iPad, iTunes, Apple

«iTunes representa una forma demencial de conectar algo tan potente como este dispositivo a los recursos locales. Una pesadilla. Quien sea que pensó esta forma de hacerlo odia a los usuarios. Tiene tanto sentido como cualquier cosa que Microsoft colara nunca a sus clientes.»

Dave Winer, en Scripting hablando sobre el dispositivo filosofal.
(via Pere)

Por cierto, nada de lo que leí sobre el nuevo cacharro de Apple me gustó tanto como el comentario de Cory Doctorow (Porqué no me voy a comprar un iPad (y tú tampoco deberías)) y el de Luis en Intrópicos (Aplicaciones, una lógica nada inocente).

Folclore

«El folclore consiste en ciertas ideas universales que han sido traducidas a una cultura local. Por ejemplo, muchas culturas tienen la imagen del Astuto, así que el Astuto puede considerarse universal, pero aparece de distintas formas, cada una apropiada al ambiente cultural. Los indios del sudoeste americano lo llamaban Coyote, los de la costa del Pacífico lo llamaban Cuervo. Los europeos lo llamaban Reynard de Fox. Los afroamericanos lo llamaban Br’er Rabbit. En la literatura del siglo veinte aparece primero como Bugs Bunny y luego como el Hacker.»

Neal Stephenson, La era del diamante

A estas alturas no voy a ocultar que me gusta Neal Stephenson. Sin embargo, no había leído nada suyo desde su apasionatísimo Criptonomicón. La era del diamante me está gustando, pero no contaré mis impresiones hasta que no la acabe.

Bocados de Actualidad (107º)

Y aquí estamos de nuevo, otro domingo de primavera más, con una pequeña lista de enlaces que no tuvimos tiempo (o ganas) de comentar. La nueva ronda de los Bocados, la centésima séptima, llega acompañada del último disco de Melissa auf der Maur, que realmente estoy quemando estos días. Antes de distraeros más, os dejo con los enlaces.

  • ¿Hay sitio para medios hiperlocales? Luis de Red Somos explica porqué sí.
  • Latoc.info y cómo los EE.UU. plantean usar la legalización de la marihuana como modo de influencia geopolítica.
  • Rinzewind comenta Living stories, un software liberado por Google que facilita el trabajo de hemeroteca y que los periódicos no se han puesto a utilizar.
  • David de Ugarte explica en la pirámide del compromiso porqué muchas campañas con grandes cifras se traducen en resultados de relevancia menor de la esperada a tenor de las cifras.
  • Oracle cierra OpenSolaris, lo cuenta La pastilla roja.
  • Pululante y el reparto de la SGAE. Acojonante.
  • Samuel Parra describe una irregularidad en el sistema de consulta web de puntos del carnet de conducir, aunque la DGT parece no tener prisa por cambiarlo.
  • Miguel Almeida comenta Buck Security para Linux.

Y esto es todo por hoy, mañana más y mejor sobre los temas de siempre.

Rescatando los viejos porqués

Cada vez con más frecuencia veo reflejados en diversos blogs que voy leyendo los temores a que algunas empresas consigan deformar la estructura de la red de una forma tal que su estructura libre, distribuida y, por tanto, resiliente ante los intentos de control se vea dañada.

Hoy mismo leo a Antonio Cambronero afirmar en en Blogpocket que:

«350 millones de usuarios se dieron de alta en Facebook creyendo que sus datos solo se podrían compartir con su grupo de confianza. Sin embargo, el cambio en las políticas de privacidad, siguiendo la máxima de Mark Zuckerberg (“La Edad de la Privacidad ha terminado“), pone en evidencia el conflicto de intereses entre usuarios y administradores de las redes sociales.»

El mismo Antonio, pero en un post en Weblog Magazine (aplicaciones que dan miedo), pone el foco en lo más espinoso del asunto:

«a lo que hay que tener miedo es a una Red centralizada y no neutral»

Está claro que algunas empresas seguirán luchando por imponer una estructura centralizada en la red (desarrollando aplicaciones web que recurren a centralizar nuestra actividad web, que de esta forma pasa de forma casi inevitable por sus servidores). Esto lo harán utilizando su talonario y la infraestructura que con él pueden comprar como ventaja competitiva. Es ahí donde debemos resistir poniendo de nuestra parte.

El viejo mantra que tantas veces hemos repetido en este blog («Toda arquitectura de la información sustenta una estructura de poder») encuentra en los problemas de la internet actual una justificación y respuesta presente. Una red distribuida conlleva un poder mejor repartido. Y no parece sencillo afirmar que uno está en contra de que el poder esté mejor repartido sin que lo tomen por loco o por tirano.

Quizá por esto los viejos porqués acerca del no-uso de ciertos servicios «2.0» siguen estando vigentes. Vale la pena gastar algo más de tiempo teniendo tu propio blog, tu propio fotolog, tu propio mail fuera de los servidores de siempre… y así toda una reducida pero importante lista de aplicaciones web y herramientas que usamos con rutina sin pararnos demasiado a pensar en cómo podríamos hacerlo mejor.

Punset acerca del control de la red

Un buen apunte de Punset.

«Estas ansias de impulsarla [la publicidad y otros servicios en la red] creará en algunos de nosotros la tentación de controlarla. Y hemos intentado controlar primero a las mujeres, luego a los hijos, […], y nos pasa lo mismo con los animales. Yo espero que no nos pase lo mismo con internet.»

Eduard Punset, enseñando a Sinde a pensar en el bien general en menos de 3 minutos.

Desde luego, el tema del control de la red no es algo de lo que no se haya hablado muchísimo en este blog.

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