La UE se posiciona sobre la neutralidad de la Red y su postura agita e incomoda a los defensores de la misma. La vicepresidenta de la Comisión habla de infraestructuras y seguridad (y hasta es consciente de que hay que mencionar la neutralidad de vez en cuando) pero la pregunta es otra: ¿infraestructuras y seguridad para quién? La UE dice que perseguirá, en 2011, las violaciones de la neutralidad perpetradas por los operadores a cuenta de la Voz sobre IP, algo que lleva sucediendo años. Cabe preguntarse, con muy limitado optimismo, si la UE dará un paso claro en favor de una Internet neutra o se limitará a dejar un vacío que permita trampear el sistema y a anunciar, tarde y mal, años tarde sanciones insuficientes tras toda la competencia impedida durante años.
Bocados de Actualidad (123º)
Hacía más de tres meses que la sección fija menos fija de toda la blogosfera no aparecía (todos los rumores indicaban que, de hecho, había muerto). La centésima vigésima tercera ronda de Bocados llega no ya para comentar todas esas cosas que no pudimos (o no tuvimos ganas) de comentar en los últimos tres meses (qué sinsentido), sino para dejar algunos enlaces recogidos en los últimos días y que, súbitamente, pensé que valía la pena dejar por acá. Aunque tengo en la cabeza una melodía de Yann Tiersen, los bocados de hoy nos llegan a ritmo de Vinicius de Moraes.
- Dellan McCullagh habla sobre el plan de Obama de instaurar una suerte de carnet de identidad para usar Internet.
- ¿Puede el efecto «me gusta/RT» de Facebook y Twitter estar jugando un papel más profundo en nuestra percepción sobre ciertas marcas? Es lo que argumentan en Fastcompany.
- ¿Cómo será el mundo en que vivamos cuando quede atrás la crisis económica? Juan Urrutia comparte la prospectiva mirada del economista sobre el paisaje después de la batalla.
- San Francisco podría exigir instalación de sistemas de reconocimiento e identificación facial basados en software para todo establecimiento/lugar en el que se puedan reunir más de 100 personas. Casi se aprueba silenciosamente, pero ante la alarma lanzada por la EFF la decisión está ahora en el aire.
- Hanan Cohen y Michel Bauwens de la P2PFoundation parecen estar de acuerdo en que para los servicios centralizados en la web, los datos de los usuarios son lo único valioso. Es bueno ver que aunque sea años más tarde, lo que decíamos bien claro ya en La sociedad de control va siendo entendido y comentado más allá.
- La neutralidad de la Red en el centro del debate político en Francia.
- Joanna Rutkowska anunció la primera beta estable (más o menos) de Qubes.
- ¿Deben los ISP bloquear tu tráfico para obligar a cumplir la restricción de copia? El tribunal europeo de justicia opina que no y Christian Engström, eurodiputado del partido pirata, lo cuenta en su blog.
- Aunque el sindicato de community managers se ofendiera, está claro que tras lo de Fanta, la figura del Community Manager ganó mucho en transpariencia y fue a parar mucho más cerca de su sitio, dando a su vez para alimentar cada vez más chistes. El caso es que mientras la banalidad campe a sus anchas habrá quien, como Rafael Poveda, no tenga más remedio que calmar sus instintos naturales blogueando sobre ello. Santiago Pochat también les dio su parte.
En Montevideo nos alumbra un sol inestable que apenas calienta los brazos aunque se vierta sobre ellos. Tenemos toda la tarde por delante, pasen buen domingo :)
Teorías conspiratorias y negación de responsabilidad personal
Hay teorías conspiratorias que resultan de lo más entretenidas. Del Bilderberg a los Illuminati a la conspiración masónica, vinculada a todo lo que pasaba por ahí (de judíos a comunistas, todo sirve). Todas ellas sirven para conformar enemigos imaginarios a los que culpar de todo cuanto nos sale mal, obviando que tuvimos y tenemos una responsabilidad para con nuestra propia vida.

[Foto: Fuente en la plaza Matriz, en Montevideo.]
Nunca fui miembro de ninguna logia masónica y no estaría escribiendo este post si no fuera porque me encontré un reportaje en 5 piezas, cargado de tópicos, sobre masonería en la Jeune Afrique. [Aquí los enlaces: 1, 2, 3, 4, 5.]
Quizá sería bonito hablar de cómo los gremios de artesanos medievales subvirtieron el orden feudal y posteriormente, en su prosperidad, se convirtieron en envidiado estamento social del que hasta la nobleza aristócrata quiso sentirse parte y que dio lugar a la burguesía culta que parió la ilustración. Ésa es una historia bonita que merece ser contada ampliamente; no la contaremos ahora.
El reportaje de la Jeune Afrique llama la atención por la alusión confusa a todo el batiburrillo de tópicos (ritos franceses, ingleses, luchas entre diferentes logias, y ambiciones de poder calmadas sólo en los contubernios donde se decide la traición al rey) para luego afirmar que los únicos que lograron habilitar una conversación de paz en el Camerún de los 90, desangrado por terribles guerras tribales, fueron logias masónicas a quienes les interesaba más la paz que el triunfo tribal.
Como digo, lo veo todo desde la distancia que me permite mi posición de simple lector curioso, ajeno a casi todo. Existe cierta tendencia a llamar la atención sobre ciertas organizaciones hipotéticamente secretas que a menudo son inexistentes y en el caso de la masonería son más bien discretas pero no secretas. No dejo de pensar en que la realidad tiene menos de plan maquiavélico y mucho más de mediocridad estatal rastrera, como en las muy recomendables novelas negras de Leif Persson.
La mayoría de estas teorías conspiratorias constituyen una suerte de peligroso manual de autoayuda que disipa nuestra culpa y sirve para conformar enemigos imaginarios contra los que cargar cuando la cosa se pone chunga. Y es que, claro, ¿qué sería de nosotros si no pudiéramos decir que George Bush era un masón judío, zurdo además, miembro del Bilderberg y que avisó personalmente a la CIA de que no hiciera nada ante el inminente derrumbe del World Trade Center? No sería posible seguir negándo nuestro papel en todo esto y no quedaría más opción que acometer el tamaño reto de ponderar el rol propio en la vida propia.
Danzando en presente continuo
Espejismos presentes:
si en un momento loco
nos ven volando lejos,
muy lejos, sin pensarlo,
no digan que torcimos,
así, de a poco, el gesto,
no crean que perdimos,
así, de a poco, el paso.
Por no olvidar no olviden
que, como en las leyendas,
no importa tanto el dónde
como seguir danzando.
Y claro, para seguir danzando, mucho mejor que no pare la música.
Adoptada la propuesta británica para mayor control dentro de la UE
Avisábamos hace muchos días que la UE estaba a punto de decantarse por más descomposición y menos globalización. Ayer se confirmó este movimiento con la adopción de la propuesta británica en plena crisis identitaria europea.
Facebook, OpenCompute y una lectura atinada
Facebook liberó el diseño de sus datacenters dando nacimiento al proyecto OpenCompute. La lectura más acertada la veo en BusinessInsider gracias a Gonzalo Martín.
Facebook quiere convertir en commodity la base sobre la que se asienta la mayor ventaja competitiva de Google, que no es otra que el aprovechamiento de su ya enorme infraestructura. Ya hicieron algo parecido con Cassandra, ahora en manos de Apache, en la esperanza de que la liberación del código y la obtención de una mejor gestión de bases de datos les ayudara a reducir el gap respecto de su competencia. Google, por su parte, defiende la apertura cuando daña a Microsoft pero no les tembló el pulso al banear la Affero GPL (parece que siguen con ello) de su forja si creen que les daña, ni en cerrar el código de Android cuando lo han convertido en el chico más popular del barrio (aunque esto bien podría salirles mal).
Por eso la lectura es atinada: ni uno ni otro son tan buenos, luchan como pueden por abrir mercados porque si los mantenemos cerrados éstos quedan copados por los que ya están ahí. Lo verdaderamente característico de la Internet a la que vamos es el proceso de recentralización por el cual cada vez menos actores tienen un mayor peso específico.
La biopolítica del emprendimiento

[Foto: Fondaco dei Tedeschi, Venecia.]
Para crear un mundo mejor, primero hay que ser capaz de soñar con él. Si aspiramos a vivir en un mundo en el que cada vez más personas hagan parte de una revolución en la que toman las riendas de su propia vida, no podemos limitarnos a apoyar una categoría más o menos imaginada de emprendimientos, sobre todo porque esa categoría («emprendimientos dinámicos», o «emprendimientos de alta tasa de crecimiento») fue inventada con el único fin de proyectar a través de ella la ambición y el ego de una comunidad imaginada (típicamente nacional), que aspira a verse reflejada en el reconocimiento de otra comunidad imaginada.
Es la biopolítica del emprendimiento. No importa el impacto real, importa la estadística. Y si para conseguir la mayor tasa promedio de facturación y la mayor tasa promedio de creacíon de empleo por proyecto apoyado debemos acotar el margen hasta el límite de reducir a cero el impacto social, lo acotamos. Porque lo que importa, a partir de cierto momento, es la cifra. «Facturamos 40 millones de dólares con sólo 6 proyectos apoyados». «Nuestros proyectos crean 50 empleos de media». Pura biopolítica, con todos los recelos que debe generarnos.
Y debe generarnos recelo porque el quién queda implícito en los planes de apoyo públicos, víctimas de la visión que necesariamente el Estado tiene de si mismo. Y el implícito es una comunidad imaginada que usurpa mérito y respetos debidos a una serie de personas que son las que emprenden y se estremecen con el tintineo de cuanto cascabel se agita profundo en el pecho. La misma comunidad imaginada que alienta el apoyo del «emprendimiento social», viendo el mundo tras sus gafas de sol como si la creación de bienestar fuera un juego de suma cero, como si sólo poseyeran valor social aquellos que trabajan alienados apoyando a una comunidad imaginada por el Estado y, por tanto, haciendo de correa de transmisión de la visión última de éste sobre cómo las personas y el mundo deben ordenarse bajo su gestión. El estado no puede crear un mundo mejor que el que ya nos dio porque es incapaz de soñarlo.
Por último tenemos la geometría básica. Construir la catedral más alta del mundo es más efectista, da más luz y es más llamativo. Construir la catedral más alta del mundo puede ser bonito, pero quizá resguardamos a más personas del frío si, con el mismo esfuerzo, creamos un edificio más modesto pero más sólido, capaz de albergar a cualquiera que quiera batirse el cobre cada día, por los suyos. Pero claro, aquí se nos estropea la deslumbrante palabrería estadística, se nos desmoronan las comunidades imaginadas al ritmo de la samba que baila el pueblo, se muere la biopolítica del emprendimiento para dar paso, sencillamente, a la vida.
