Libertades

Criptodivisas, anonimato y libertad

Me comentaba Pere ayer, al hilo sobre el post que dediqué al auge de las criptodivisas, que Bitcoin no es completamente anónimo, y que haciendo minado adecuadamente puede desvelarse la identidad del pagador.

Tiene razón, se almacena en público un registro de todas las transacciones que tienen lugar, así que tan sólo con que un ordenador con Bitcoin sea comprometido toda la información corre peligro. Luego, aplicando técnicas habituales de data matching y otras técnicas de análisis de redes (combinando otras fuentes existentes de información acerca de quién se relaciona con quién por otras vías) se podría llegar a identificar a los usuarios.

Por si fuera poco, la mayoría de usuarios de Bitcoin realizan pagos usando sistemas tipo Tor, por lo que ciertamente no son anónimos. Pero trazar la ruta desde el momento de la transacción hacia el inicio de la petición puede ser complicado. Uno de los casos más famosos de robo de bitcoins, el pasado septiembre, resultó en una gran polémica (muchos no terminaron de creer el asunto). Lo cierto es que más allá de que nuestros sistemas son tan seguros como el más inseguro de sus componentes, y al usuario afectado más le habría valido tener su reserva de bitcoins protegida con TrueCrypt o algún sistema similar. El caso está sin resolver (tanto si hubo como si no hubo robo real, nada sabemos).

Ahora bien, todo y que es cierto, la realidad es que sistemas que permitan volver opacos los movimientos de dinero tendrán un hueco ante el retroceso de la globalización ante los estados nacionales. Eso incluye minimizar los pagos automatizando lo que vulgarmente conocemos como «la cuenta de la vieja».

La cuestión es si llegado el momento de su adopción más o menos masiva se legitimará su uso o si, por el contrario, el uso de este tipo de sistemas estará perseguido y marginalizado como están otras muchas de las tecnologías que han llegado a nuestras manos en tiempos recientes y cuyo uso nos recuerda el camino de la libertad.

*** Actualizado 2012-08-09 @ 16:59: Gracias de nuevo a Pere, por su aporte :)

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Democracias carcelarias

Es domingo y podríamos tener bocados pero en su lugar voy a comentar únicamente un artículo aparecido en New Yorker el pasado 30 de enero. El mismo se titula The Caging of America y reflexiona sobre el ascenso de una cultura del encarcelamiento en Estados Unidos.

Aquí algunas ideas pescadas del artículo:

  • Hay más personas bajo tutela del sistema penitenciario estadounidense que en el Gulag de Stalin.
  • En las últimas 3 décadas, la tasa de población encarcelada se ha triplicado (de 220 personas por cada 100.000 habitantes, a casi 700 de cada 100.000)
  • La mayoría de las cárceles están externalizadas en empresas privadas que ganan más dinero cuantos más presos hay, y cuanto peores son las condiciones de encarcelamiento de los mismos (menos espacio, peor infraestructura)
  • Estas empresas hacen lobby para la no despenalización de prácticas habituales para las que la norma social no está clara (consumo de estupefacientes) o es claramente favorable a su despenalización.

El autor plantea el conflicto entre los dos supuestos orígenes de esta cultura (el racional y organizativo, que sería heredero de la ilustración; la adaptación del odio racial ante los éxitos del black power hace medio siglo, defendido por la estadística --7 hombres negros encarcelados por cada hombre blanco). Ambas teorías tienen argumentaciones en las que apoyarse y ambas confluyen en el inquietante punto común en el cual a la ya arbitraria gestión de la justicia se le añade el interés de corporaciones que para mantener sus beneficios crecientes necesitan del aumento constante de población reclusa.

La pregunta inevitable es si este exceso de celo hace a la sociedad mejor o peor, más segura o menos, y si compensa el precio pagado. Estoy terminando de leer Liars and Outliers de Schneier y no puedo sino pensar que alguien lo está haciendo rematadamente mal. En esta gestión hay mucho de esa política del «salva tu culo».

La ligereza con la que se aplican penas de cárcel (recuerden que no hay que irse tan lejos para que a uno pueda caerle cárcel por exceso de velocidad o incluso por delitos de propiedad intelectual) y la alarmante desproporción entre delitos y penas no hace sino recordarnos que la policía y la presión institucional hacen nuestra vida levemente más segura, pero al coste de convertir nuestras vidas en un secarral aburrido. En el límite tenemos Gattaca o la policía del pensamiento. Piensen en ello cada vez que vean pulular el fantasma de una reforma penal en sus telediarios, y piensen en ello con ahínco si el discurso promete debatir el endurecimiento de penas (¿hay reformas del código penal que prometan otra cosa?) o la inclusión de penas tipo «cadena perpetua».

Les recomiendo la lectura del artículo completo, mi resumen no hace justicia. Y la plantilla del New Yorker es una delicia.

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El show de Assange

Julian Assange presentará un programa de televisión. La noticia está en todas partes. La noticia saltó ayer (NPR) y hoy tenemos más info, como que será emitido por una emisora respaldada por Rusia.

He hablado tremendamente poco de WikiLeaks, pero en WikiLeaks y la escenificación mediática del poder (diciembre 2010) dije:

WikiLeaks con su estructura no solamente centralizada sino extremadamente personalista sirven principalmente a su fundador (Assange es ahora figura mediática y a buen seguro está ganando una pasta) y a los medios, que se reivindican como aquellos a los que Assange necesita para lograr la repercusión que Internet, ese "caos", no lograba para su obra.

Sobre porqué esa estructura personalista y centralizadora:

sería muy cándido pensar que no fue diseñado así a propósito

Vaya, parece que no me fui demasiado lejos.

Algunos dirán que lo de Assange es «periodismo del wenoweno» y que cómo vamos a quejarnos. La realidad es que es eso: periodismo del de toda la vida, fijando agenda con Assange a la cabeza de la reinvención de las agencias de noticias.

Internet prometía repartir el poder precisamente al evaporar el control sobre una agenda única. En muchos sentidos, eso sigue siendo una promesa: dos décadas después la mayoría se congratulará de la maniobra del habilísimo Assange y seguirá reclamando a las televisiones que hablen de su supuesta revolución. En muchos sentidos, esa promesa sólo la esperamos unos pocos. El resto, respondiendo a lo que preguntaba Artesano en un comentario, está a gusto así; quizá no quieren ser libres.

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¿Recuerdan la muerte del p2p? Aquí tienen las consecuencias

El FBI bloquea Megaupload en Estados Unidos y detiene a 7 trabajadores. La noticia está en todas partes (me he enterado gracias a la lista de correo de La quadrature du net). Pueden leer algo sobre ello en El Mundo.

En julio de 2009 expulsaron a Rapidshare de Alemania, la situación era similar. Escribimos entonces:

Es el problema de renunciar a utilizar el p2p para usar un servicio de terceros que nos permite hacer algo que nosotros ya podíamos hacer de forma autónoma, aunque la descarga fuera menos veloz.

Las sentencias contra los sitios de descarga directa no tardarán en llegar, son un blanco fácil y pronto serán perseguidos. ¿Saldrán muchas más webs de este tipo? Seguro... al menos hasta que condenen a algunos de sus dueños a penas de cárcel y altas multas de indemnización.

Ayer cerraron Grooveshark en Alemania (Europa press), y no hay que irse tan lejos para tener noticias: también ayer se anunció el abandono de Series Yonkis por parte de sus fundadores. Escribíamos acerca del streaming, en 2007:

Quieren crear hábito y las conexiones actuales (altamente asimétricas, pero exitosas gracias al siempre útil «burro grande ande o no ande») son la herramienta. ¿Qué puedo decir? Basta de parafernalias y televisiones 2.0 de cartón piedra. Siempre quisimos descargarlo todo, por eso inventamos Napster. Y eDonkey. Y Bittorrent. ¿Quién te ha convencido de que te conviene el streaming?

Aún hablamos más del tema cuando tocamos la Jukebox global, en 2008:

Este modelo, que puede parecer lejano a muchas personas, está más asentado de lo que parece y se consolida con cada reforma legal que tiene lugar en este ámbito.

Nadie debería sorprenderse. Estos movimientos son previsibles. The Pirate Bay migró a Magnet links para evitar tener que bajar la persiana. El p2p está arrinconado, y lo que queda es una red muy centralizada en la que la neutralidad no tiene lugar. Vale la pena releer La decapitación del p2p y los nuevos regímenes post-democráticos.

Cómo los hackers y sus drones nos recuerdan el camino de la libertad

Este año será decisivo para la Red, la previsible entrada en vigor de la ley Sinde pondrá la libertad más difícil a partir de marzo. La extensión de la Stop Online Piracy Act desde Estados Unidos a Europa promete ahondar en la creación de fronteras y limitaciones artificiales en Internet.

Pero no queda ahí la cosa. El año comienza muy movido en temas de seguridad. Lo de menos, que a una compañía especializada en seguridad y defensas antivirus, como Symantec, le robaran el código fuente de su software. Aparte del escarnio, lo más probable es que se descubra alguna puerta trasera que Symantec ofrezca habitualmente a alguno o varios gobiernos alrededor del mundo. Nada que debiera sorprendernos a estas alturas; menos aún en el mundo de los móviles.

La caza de hackers que viene

Entre tanto, un grupo de hackers publicó decenas de miles de datos de tarjetas de crédito radicadas en Israel y ahora el estado israelí les quiere aplicar la ley antiterrorista. Pere Quintana apunta a que la responsabilidad ante la emergencia de este tipo de políticas durísimas debe ser compartida por black hats y gobiernos.

Es posible, pero no se puede negar que los Estados persiguen encontrar excusas que justifiquen la regulación de los usos de la informática. Si hay alguien interesado en la guerra contra el ordenador personal, esos son los estados, que actualmente ven cómo el usuario doméstico puede cifrar mensajes que sus servicios de inteligencia no pueden descifrar. Esta búsqueda no es nueva, pero está claro que en tiempos de SOPA y política del miedo equiparar a hackers con terroristas es el próximo paso en la instauración de un sistema post-democrático como la sociedad de control.

¿Recuerdan la caza de hackers? Sterling la glosó maravillosamente en The Hacker Crackdown. Mucho me temo que el empuje represivo será mucho peor ahora, sobre todo si poseer o usar un ordenador personal llega a ser alguna vez percibido como raro o exótico, un horizonte que puede ser terriblemente cierto de aquí a cinco años. O quién sabe, quizá lo que levante sospechas sea, como me contaba Aleix Cabarrocas en un correo electrónico, no haber sucumbido a la twitterización de la Red.

Guerra fría digital y el ataque de los drones

El gobierno japonés anuncia la creación de una ciberarma: lo llaman el virus antivirus pues, dicen, sólo será usado en defensa propia. Esta noticia ha sido recibida con estupor, y se apunta a que podría marcar el comienzo de una escalada de inversión en ciberarmas que, seguramente, recibió ya un pistoletazo de salida con Stuxnet.

Uno de cada tres aviones de guerra de Estados Unidos son robots. Máquinas que no necesitan tripulante, son controladas remotamente por un militar cuya vida no corre peligro. En los ataques sobre Pakistán, estos robots son responsables de un elevadísimo porcentaje de las muertes causadas por los aviones estadounidenses desde 2004. En los próximos años la proporción robot:humanos crecerá hasta haber más de 100 robots por cada persona, y ¿quién nos asegura que los primeros no serán utilizados para el control masivo de los segundos? John Robb, pintor habitual de escenarios apocalípticos, apuntaba en esta dirección recientemente. Robb puede equivocarse, pero lo cierto es que unas semanas después de que Robb publicara su artículo supimos que la frontera de Estados Unidos con México está siendo vigilada con estos aviones no tripulados, que facilitan y ayudan en la detención de los emigrantes.

La tecnología no es un fin, pero hace posible el fin: el fin único es la libertad

Mucho se ha hablado esta semana de las recientes declaraciones de Vinton Cerf sobre si el acceso a Internet es un derecho universal o no lo es. Cerf argumenta que la tecnología no es un fin, sino un medio. Tiene toda la razón.

Por eso, la pregunta que debemos hacernos acerca de la tecnología es, cómo podemos usarla para ser más libres o hacer más libres a quienes nos rodean. Ahí entroncan muchos de los temas que tratamos habitualmente: el software libre, el uso de los ordenadores como medio para generar autonomía a las personas, en lugar de dependencias, o en un plano low-tech el uso de jaulas de Faraday para proteger nuestras tarjetas de crédito cargadas de RFID.

Occucóptero
[Foto por Sean Captain: Tim Pool muestra su drone hackeado, conocido como Occucóptero, preparado para permitir la cobertura aérea de las manifestaciones de Occupy a los reporteros ciudadanos.]

Los drones no son un tema aparte. Ya hay quien los usa para monitorizar manifestaciones. Estas personas son hackers, en el sentido que Himanen da a la palabra y aquí tanto nos gusta. Sin embargo, lo más probable es que cuando lean la palabra hacker, ésta venga vinculada a otros temas: piratería, delincuencia, virus. Se trata de una confusión interesada que desgraciadamente se ha colado en la agenda, para lamento de quienes se sienten hackers, como Rudy Rucker nos contaba hace unos meses:

«Hacker en el sentido original, antes que la prensa tomara la molesta costumbre de asociar hacker con criminal. Una costumbre muy molesta porque estábamos orgullosos de ser hackers. Queríamos explorar el caos»

Que un dispositivo como un drone doméstico sea utilizado para monitorizar una protesta como la de Occupy Wall Street cuyos objetivos están por aclarar y sus éxitos están por ver no deja de ser anecdótico y, como tal anécdota, poco relevante en sí mismo. Lo importante es el hecho: la tecnología, en manos de las personas, es una fuente inagotable de puertas hacia la libertad. No es la libertad, pero la permite. Por eso cuando prohíben y criminalizan la tecnología (del p2p al cifrado, limitado por ley en algunos países) el daño es mucho mayor del aparente. El daño que Internet ha recibido durante 2011, y el que posiblemente va a recibir durante 2012, tendrá una proyección tremendamente negativa en los años por venir.

Quizá el futuro de Internet y la comunicación libre pase por un enjambre de drones enviando reportes a través de los mismos Magnet Links a los que ahora han abocado a The Pirate Bay y conectados a un Ushahidi (como el que hace unas semanas pusimos a punto en el Hackaton de Open Data). Toda la potencia del p2p, a nuestro servicio gracias a la disponibilidad de hardware. Estos drones domésticos son baratísimos y en muy poco tiempo podrían ser un dispositivo cotidiano. No es desdeñable la posibilidad de que el Estado intente impedirlo y seguro que muy pronto comienzan a retumbar los tambores de la regulación. Cada día que pasa es un día menos para la llegada del momento en que para volar un drone doméstico haya que pedir una licencia al Estado; eso sí, todo en nombre de la «seguridad nacional».

El reto es, por tanto, conseguir que siga siendo posible la obtención de libertad y autonomía para las personas, el fin del que hablamos nosotros, pero también Cerf. Ese reto requiere que no se criminalice a quien haga un uso liberador de la tecnología, ya se trate de un ordenador personal o de un pequeño avión teledirigido. Las campañas de generación de miedo y las prohibiciones exhaustivas buscan demonizar la diferencia y se apoyan en nuestros sentimientos más irracionales.

Si rechazamos ser aterrorizados y si rechazamos ser controlados, podemos crear un entorno mejor en el que vivir, ¿tendremos la voluntad de hacerlo?

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La SOPA inevitable

Leemos en La quadrature du net:

Un document stratégique clé sur les politiques Internet montre que la Commission européenne se prépare à proposer de nouvelles politiques répressives. Avec le vote de consentement à venir sur l'accord anti-contrefaçon ACTA et la révision de la directive sur les « droits de propriété intellectuelle » (IPRED), les mécanismes de censure qui font actuellement débat aux États-Unis arriveront bientôt en Europe.

Y esto sólo es el comienzo. Lean el post entero. A estas alturas, ya ni tiene mérito eso de te lo dije. La realidad es más como en La dama y el vagabundo: «tomarás sopa si te place, tomarás sopa si no te place».

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Canon en Portugal: la dificultad de aprender en cabeza ajena

La reciente aprobación del reglamento de ley Sinde, que servirá para poner en marcha este nefasto proyecto, sirvió para dar el paso a mejor vida al canon digital, en uno de esos claros ejemplos de que las leyes siempre van a peor y de que la propiedad intelectual es la mayor excusa para recortar libertades.

Me entero gracias a un e-mail de Miguel Almeida que en Portugal están planteándose ahora la implantación de dicha medida de compensación a los autores. Hay un post al respecto, con bastante detalle en Blasfémias.

Lo cierto es que resulta muy sorprendente que piensen introducir esa medida justo ahora, toda vez que tienen la experiencia vecina para aprender. A resaltar:

  • La UE multó a España repetidamente por la existencia del canon. No creo que ningún estado (tampoco Portugal) esté para tirar cohetes y ganarse multas...
  • Como consecuencia, el canon ha sido eliminado, precisamente, en el mismo paquete en el que se aprobó el reglamento de Sinde, cumpliendo la vieja aspiración de aquel Rajoy opositor: no al canon. Recuerden, año 2007.
  • Aquí, y aunque era un infierno burocrático, las empresas podían desgravar el canon. La ley portuguesa es inconsistente en este aspecto (las empresas no pueden hacer copia privada) y será aún más dura: no habrá forma de desgravar ese impuesto.

Lo cierto es que para qué andarse con miramientos. El estado portugués debería aprobar ya una ley Sinde-like y se dejen de innecesarios pasos intermedios, para igualarse en cabeza de Europa en cuanto a legislaciones regresivas.

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