Sobre la inutilidad de argumentar frente a partisanos

«This person set a precise test to determine whether I am impartial. When I showed clear evidence that I met the test, he ignored the test and evidence — a good demonstration of how fierce partisans use reason and evidence only as tools in the service of partisan or ideological conclusions which can be overturned by neither reason nor evidence.»

– Dan Gardner, en su blog

Ahora plántense y piensen, cuántas de estas conversaciones con final estúpido han tenido recientemente. El caso obvio es el de la política, donde los creyentes de uno y otro bando demuestran eso que Ortega denominó hemiplejía moral (en castizo, cerrazón mental), pero desgraciadamente pasa todo el tiempo en ámbitos muy diversos. La clave es evitar entrar a estas conversaciones con aquellos a los que ya tenemos calados y que sabemos que trollearán nuestros argumentos sean los que sean ignorando cualquier aval. El verdadero problema es: ¿cómo reconocemos a priori a un troll partisano (no piensen en política, abran su cerebro para dejar entrar al fútbol, o a Apple, o a Linux, que partisanos irracionales hay en todas partes) para evitar perder el tiempo y agotarnos en una discusión inútil?

Se agradecen respuestas, claro, por las vías habituales :)

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

12 Comments

  1. A priori imposible detectarlo :) pero lo podemos mirar como coste para permitir que también los partisanos cambien :) si no, se llegaría el momento en que los partisanos sólo podrían hablarse entre ellos mismos.

    • Pues algo así supongo que es inevitable, que acaben viviendo en un cierto aislamiento y alimentando la sensación de que todos piensan como ellos (al fin y al cabo, en su día a día sólo ven a gente afín) y radicalizando sus ideas (más duro será para alguien discutir con ellos sin ser percibidos como «el otro», aumentando su partisanismo), aunque no dejen de ser una rareza muy minoritaria :D

  2. Los partisanos no se pueden identificar a priori porque solamente se delatan una vez abren la boca. Lo cual es bueno, es hasta cierto punto una “presunción de inocencia” que se cumple sí o sí – ¡imposible ser prejuiciosos! :)

    La cuestión es, una vez identificados…

    ¿los ignoramos para siempre? o bien como apunta Bianka ¿tenemos esperanza de que cambien y actuamos en consecuencia?

    Porque también es cierto que un mal día lo tiene cualquiera…

    Yo siempre prefiero mantener una distancia higiénica con ellos. Si se dirigen a mí en plan respetuoso, pues interactuaré en los mismos términos.

  3. Elegir una pregunta ‘test’, algo que pique a los partisanos habituales lo justo para que se muestren como tales. Y a partir de ahí reconducir la conversación a temas neutros, de manera que el troll que llevan dentro se quede sin alimento.

    Lo difícil es calarles al principio. Pero, para un conversador avispado, con un par de preguntas tipo debería bastar para identificarles . Luego no queda más que condenarles a una conversación insustancial hasta que puedas escapar a caladeros más frutctíferos.

    Ahora que lo pienso es lo que he estado haciendo siempre de manera inconsciente cuando me veia atrapado en una conversación de tipo taliban.

    • Ea, tu argumento y el de La Vigi me han convencido de que es imposible la identificación a priori, así que no queda otra que torear… y a estas alturas hemos toreao ya en plazas terribles, así que espero no haya problema :D

  4. Pues como llego la última me llevo un mix perfecto porque, es cierto Jose, ¡que cansancio y frustración producen! Así que me quedo con la prudencia de Bianka (sobre todo por no dejarlos que se hagan fuertes entre ellos) y con la distancia higiénica que propone La Vigi.

    Lo de dar caña que dice Michel está bien para momentos en los que se necesita un desahogo al estrés (que a veces pasa), pero en general, buena solución la de Fer, sistematizar alguna pregunta ‘test’

    Y a mí que la palabra partisano me gustaba…

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