¿Hasta dónde puede llegar la protección (legal) de una marca? Oimplycs Games

Oimplycs Games

Como no toda la estupidez en torno a la propiedad intelectual reside en las (cada vez más estúpidas) patentes de software, vamos a hablar hoy de marcas y propiedad intelectual. Y es que parece que a los organizadores de los juegos olímpicos de Londres se les ha ido la mano con el celo que han dedicado a proteger su marca y los patrocinadores, dejando insatisfechos a multitud de profesionales y que ya tiene hasta protestas oficiales ante la confirmación por parte del gobierno británico de que la prohibición de usar la palabra-con-O en anuncios y publicidad de ningún tipo para quienes no hayan pasado por caja y pagado el peaje de ser patrocinador.

Podríamos argumentar que el «espíritu olímpico» es otra cosa, o que «los valores del deporte» son otra cosa. Pero no lo haremos porque el espíritu olímpico y los valores del deporte de élite nada tienen que ver con lo que responderíamos así a bote pronto si nos preguntan por ello en frío. Sucede que el espíritu olímpico va de nacionalismo puro y duro, y que los valores del deporte de élite son muy diferentes a lo que muchos creemos. Recordemos una cita de Rafael Reig que trajimos a estas páginas allá por 2008, en unas fechas parecidas a éstas.

[En la foto, la dislexia premeditada del escaparatista de una tienda londinense, necesaria para saltarse la prohibición. No me dirán que no es super 2.0 ;)]

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

2 Comments

  1. ¡Y esos “aros” olímpicos que en realidad son cuadrados! Me parto (por no llorar, que la cosa es triste).

    ¡”Registrar” el olimpismo es como “registrar” el color amarillo!

    De todas maneras, no creo que los JJOO lleguen ni a su edición XXXIII. En cuanto comience el doping genético, ¿qué sentido tendrán? No serán más “deportivos” que una cruel pelea de gallos…

    • Aquí el asunto es de semántica: el deporte de élite no es un deporte (como tú bien dices), pero sí es un espectáculo. En tanto que espectáculo, este deporte se codea con los otros grandes entretenimientos (cine, música, videojuegos) y debe ser tratado como una industria igual, en ocasiones al más alto nivel (la liga de futbol, por ejemplo, es el único gran producto industrial español comparable a cosas como Hollywood). El asunto es que, también en tanto que espectáculo, la gente verá a esos chicos dopados genéticamente por los padres, y tomarán parte y querrán que gane uno u otro. Mira por ejemplo la Fórmula 1: tipos dando vueltas a 300km/h con la reproducibilidad con que da vueltas un reloj suizo, enseñados a pilotar desde que tenían 3-4 años o no llegan ahí y que un año tienes buen coche, vas primero, que tienes mal coche, no pasas del puesto 10. Todo se decide más allá del piloto (los papás lo ponen con los coches desde antes que él sepa qué está sucediendo, y su habilidad no sirve de mucho sin un trabajo de ingeniería excelente), lo cual no le quita mérito como espectáculo (aunque no sea mi espectáculo preferido) ni evita que se tomen partidos por unos u otros pilotos. Lo que tú comentas no se me hace tan diferente a esto :D

Submit a comment