Selfstarter, CMS libre para webs de crowdfunding… pero la parte chunga es construir la red

Descubro gracias a Antonio la existencia de Selfstarter, un CMS libre (con licencia MIT) que nos permite levantar un sitio de crowd funding al estilo Kickstarter. No es poco, y está pero que muy bien que haya este tipo de software libre para encauzar la financiación colectiva, pero me temo que lo más difícil en este caso no es armar la parte técnica, lo más difícil es la parte humana: construir, alimentar y sostener una red de personas viva, nutrida… y con usuarios en abundancia que le confieran escala para poder hacer realidad la financiación de proyectos de «larga cola» (uy, he dicho larga cola) y darle diversidad. Es en esta gestión de lo humano donde se decide si el proyecto tendrá más o menos éxito. Con todas sus cosas, es ahí donde Goteo (que apareció después que otros sitios similares en español) se llevó muy bien el gato al agua.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

9 Comments

  1. A mí lo que me sigue escamando con todo el tema del crowdsourcing es si al final los proyectos se hacen realidad o no. Se crea una gran burbuja para recaudar el dinero y luego… ¿qué? Me viene a la cabeza el proyecto de Stephenson. Hace medio año levantaron más de 500.000 dólares (medio millón!!), y desde entonces no hay muchas noticias.

    Bueno, si hay noticias: siguen pidiendo dinero.

    • Dije hace mucho que el crowd funding (me gusta decir crowd sourcing para creación colectiva, tipo wikipedia o meneame y crowd funding para financiación colectiva, pero imagino que es sólo manía mía) tendría su choque con la realidad cuando los que pre-pagaron algo comiencen a exigir rendimiento de cuentas. Suena muy ejecutivo todo: inversor, rendición de cuentas… pero es que LO ES. El crowdfunding se vende a menudo como esa especie de «donativo por la causa» (es el marketing en el que se apoyó Goteo para cepillarse a sus antecesores tipo Lánzanos, que pretendían ser más startuperos). La realidad es que es una inversión, si me apuras… una inversión con mucho riesgo (de que el proyecto no vea la luz) y poca rentabilidad (en lo númerico, tú ayudas a alguien a montar una empresa con la que se ganará la vida, y a cambio de financiar cuando ningún gran inversor quiso darle dinero –medida de riesgo– no te llevas ni un céntimo del beneficio), a menos que consideremos que estás ayudando a hacer productos que nadie hará, y que disponer de ello tiene un valor incalculable.

      Como ves, es fácil que las emociones entren en la balanza: por eso tiende a verse como donación o apoyo a cosas en las que creemos. Y algo de lo primero hay, como también hay algo de lo segundo. Pero no podemos (ni debemos) olvidar que algo de lo tercero (inversión de riesgo), también hay.

      • El marco legal (con bastante fundamento,por cierto) no permite hacer un juego real de inversión. Es como hacer una OPV pero sin garantías (es decir, no se puede hacer, luego existen límites que es lo qeu en EEUU han prometido remover). Yo defiendo que hay que centrarse en el proceso de dividir la finanaciación de proyectos de alto riesgo entre muchas personas y que eso sólo puede estar vinculado a un producto con fuertes valores para que al donante/inversor. El otro enfoque es la preventa de productos igualmente de altísimo riesgo que rechaza el orden tradicional: musica, libros, cine… son siempre financiados para mercados más grandes cuando se ha separado el grano de la paja de lo que tendrá masa crítica. El I+D es lo mismo. Y es lo que son las quinientas mil ideas locas de startups de internet que financia el capital riesgo americano. Se trata de ver lo que funciona y que es, en cierta forma, disruptivo. Por eso pido una TIR del 24, que voy a palmar mucho jugando a la lotería. Creo que la tecnología aplicada al método de cuestación es un gran sistema a potenciar, porque expande el numero de intervinientes en este tipo de financiaciones y sólo se puede hacer desde valores fuertes que movilicen comunidades. Y eso está bien.

    • ¿Como las startups de Sillicon Valley que devoran recursos de inversores a saco? ¿Como el Facebook que ha quemado dinero para aburrir y no ha dado ningún dividendo? ¿Como el primer Amazon de Bezos que no dudó en seguir palmando pasta para crecer? ¿Como Spotify que cuanto más factura más pierde?

      No creo que el crowdfunding sea peor por eso. Al contrario: sucede que exiges más transparencia y “accountability”.

      • Y no lo es, pero el mortal común que le pone dinero a un grupo cualquiera para que grabe un disco y un año después ni tiene sus euros ni el grupo ha grabado su disco… puede desengañarse. Y vaya usted a explicarle que lo que hizo era pre-compra e inversión, y no donativo…

        Porque él dirá que sí, que lo de Facebook es peor o más difícil, pero que el no juega a la bolsa… que lo que ha hecho ha sido apoyar un proyecto en el que creyó y nunca llegó al shipping day.

        No es que sea igual o peor, no lo es… y creo que Fer estará de acuerdo. Pero se ha vendido un halo místico alrededor de esto que dará madera a quien quiera criticarlo más adelante. De hecho, quienes prefieren que el fenómeno se hunda ya lo están intentando (CNN Money, diciembre 2012), otra cosa es que este tipo de microfinanciación o financiación colectiva está inventada… y no se puede desinventar la rueda.

        • ¿Desengaño? That’s life, my friend. Recuerdo cuando la música era analógica y en la tele anunciaron un fantástico LP que contenía todos los éxitos del año. Era asombroso, ninguna recopilación tenía nunca, todo, todo, todo. Mi incauto y entonces joven vecino lo compró para tener su BoneyM y sus Bee Gees todos juntos. Pero, sabedor de la profesión de mi padre y las aficiones domésticas, pasó a pedir asesoramiento de por qué sus cantantes favoritos sonaban con voz de pito. Solución al misterio: no eran canciones originales, sino versiones de esas canciones cantadas por intérpretes contratados al efecto. Estaba en la letra pequeña. Vendieron a chorros, pero desde entonces y durante años, la publicidad de discos recopilatorios tenía que añadir “voces originales” porque el daño ya estaba hecho. En realidad, la primera “estafa” es necesaria para depurar y mejorar los sistemas del mercado. De cualquier mercado. Pero no imagino a Amanda Palmer traicionando a sus fans de esa manera, porque tiene que volver a pedirles otro millón de dólares. Cómo recuerda esto al dilema del prisionero y a la revisión de Axelrod cuando la jugada hay que repetirla varias veces: súbitamente, la gente se vuelve cooperativa porque es la mejor estrategia.

          • Si yo no digo nada de eso, pero si el público del crowd funding es masivo, entonces gran parte del público sigue pidiendo vivienda barata en propiedad y trabajo fijo por la cara, y jaleando a la primera que salga a pedir en público la legalización de la ruptura unilateral de contratos, con la generación de inseguridad jurídica (y de la otra) que un mundo así puede traernos a todos. Yo entiendo todo eso, y me parece que el planteamiento que haces es verosímil… ahora, intenta convencer de ello al que «compró» algo que no llegó :) El crowd funding se depurará, y con suerte se le dejarán de atribuir propiedades milagrosas para ser integrada como un apartado más, ineludible, de marketing que si se hace bien en lugar de coste genera financiación para el proyecto. Al tiempo :)

  2. De hecho no pienso que sea ni mejor ni peor. Es exactamente lo mismo, un pufo en la mayoría de los casos.
    Y creo que no nos estamos haciendo la pregunta adecuada: ¿por qué? Porqué se está pasando de un sistema de Bussiness Angels a un sistema de crowdfunding para financiar estos pufos. Quizá sea porque el primero ya está agotado, el maravilloso sistema de Silicon Valley en el que levantar medio millón era rutinario ya no da más de sí. Al final parece que el emperador iba desnudo y como todas las estafas piramidales acaba cayendo por su propio peso.
    Ahora toca buscar nuevos primos a los que venderles la moto. Se democratiza el sistema y se espera que dure unos añitos más. Eso también está ya inventado.

    • ¿Y por qué en la mayoría? Los crecepelos son pufos y se venden en tiendas legítimas en el mercado normal. Los adelgazantes, los tratamientos para rejuvenecer e incluso las brujas de la tele. Que en el mercado haya gente vendiendo sueños no quiere decir que cobrar con tarjeta de crédito sea una mala idea. Financiar inversiones de riesgo por un mecanismo que empequeñece el riesgo individual, no es mala idea. Que la gente lo esté viendo como una especie de magia, forma parte del juego: eh, que yo recuerdo que Spotify iba a salvar a la música.

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