¿Rádares o guardias de tráfico?

Yo, que viajo por carretera muchos kilómetros al cabo del año, tengo la impresión de que cada vez hay menos guardias civiles de Tráfico y más radares, una revolución similar a la de los cajeros automáticos de los bancos, que ahorran personal sustituyéndolo por máquinas que no cobran horas extraordinarias.

También he comprobado que, tras un período de observación y recato, los conductores (los más pudientes, con la ayuda de detectores de radares) han perdido el respeto a estos multadores automáticos.

Me cuentan que los guardia civiles, más caros que los radares, los utilizamos, entre otros menesteres, para engrosar la lucha antiterrorista. Un terrorismo que ha matado a un millar de personas desde 1960, es decir un total que no llega a la tercera parte de los muertos en carretera de tan sólo un año. En este que termina, la carretera habrá matado un 2.000% más que el terrorismo renacido.

Manuel Saco, periodista

Hago mío toda la columna de Manuel Saco en Público (no se la pueden perder, ¿Faltan radares o faltan guardias de tráfico?). Habla de seguridad vial que me sirve para enlazar dos ideas:

  • Teatro de seguridad: Medidas que aumentan el nivel de seguridad aparente frente a un riesgo cuando en realidad lo están aumentando debido, precisamente, a que no están haciendo nada por disminuir el riesgo y al aumento del gap entre seguridad real y seguridad percibida. No sólo eso, estas medidas nos cuestan un dinero. Quizá inicialmente menos del que costarían las medidas reales, pero mucho más a la larga puesto que no mejoran nuestra seguridad y antes o después habrá que realizar medidas de seguridad reales, de las que todos huyen porque no apoyan la política del miedo y porque el cheque impediría presumir de presupuesto cero (ni privatizando todo, como hizo el PP) ni de superávit (ni endureciendo las condiciones para acceder a una pensión, como ha hecho el PSOE).
  • Evaluación de riesgos: muere más gente a causa de la carne de cerdo que a causa de los tiburones. Si no les gusta el ejemplo de los tiburones, créanse al menos el de la Malaria.

Sin embargo el cheque de las medidas de seguridad reales, que precisamente pasan por impedir la vigilancia intensiva de toda la población, lo pagaríamos sin remordimientos, también en nuestras carreteras. Pero nos dicen que lo que hace falta es lo otro. En otras palabras: nos siguen hablando de tiburones.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

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