¿Habrá hueco para el uso de troyanos en la legalidad española? A juzgar por la información que comentan en El País, sí lo habrá. Se trata de otra de las reformas promovidas por el actual ministro de justicia y propone «usar técnicas de hacking contra crimen organizado y ciberdelito».
Tiene gracia que ya en 2007, cuando Alemania comenzó su transición a la sociedad de control ya nos llamara la atención la vaguedad del uso de la expresión «técnicas de hacking», absurda y deliberadamente imprecisa. Está claro que por más cuentas en Twitter y más iPad que uno provea a ministros y periodistas, la cultura digital no termina por llegarles; o quizá es que todo es mejor así, ambiguo a propósito.
La pregunta que cabe hacerse es sí es sólo cuestión de tiempo que el uso de estos troyanos vea ampliado sus casos justificables. Legalicen un método para instalar troyanos en casos excepcionales y pronto no se aplicará sólo a casos excepcionales. Al final, el Estado se dará cuenta de que con estos troyanos desea intentar prevenir desde la evasión de impuestos a los «juicios paralelos». Es sólo un ejemplo de caso general en el que cualquiera de nosotros sería digno destinatario de uno de estas «herramientas de hacking». Por nuestra seguridad.

