«¿El progreso? ¡No me hables del progreso! El progreso sólo sirve para que las cosas malas sucedan más rápido».
– Yaya Ceravieja
(bueno… en realidad Terry Pratchett, una pequeña adicción que tengo)
Además, Yaya no está sola: Otros piensan parecido…
«¿El progreso? ¡No me hables del progreso! El progreso sólo sirve para que las cosas malas sucedan más rápido».
– Yaya Ceravieja
(bueno… en realidad Terry Pratchett, una pequeña adicción que tengo)
Además, Yaya no está sola: Otros piensan parecido…
Me he permitido un minuto para hacer un pequeño experimento. Consiste en comparar búsquedas y número de resultados ofrecidos a dichas búsquedas en dos buscadores: Google y Yahoo!.
Búsqueda en Google
Pasaporte RFID: 22.000 resultados.
Pasaporte electrónico: 1.490.000 resultados
Búsqueda en Yahoo!
Pasaporte RFID: 1.680 resultados
Pasaporte electrónico: 315.000 resultados.
El ganador está claro, pero ahora queda una pregunta: ¿Por qué lo llaman «electrónico» cuando quieren decir «RFID»? Quizá para que no nos hagamos preguntas…
Durante mi última ausencia tuvo lugar una de esas presentaciones de productos de Apple, esas que hacen como si se tratase de una ceremonia de los Oscar. Os podéis imaginar las novedades: productos normales a precios escandalosos. Todo a cambio de ser diferente. El poder de las marcas.
El problema es que lo más significativo de su anuncio fue la nueva versión de su servicio online de alquiler de música, que ahora también alquila vídeos: iTunes Store y iTunes v7.
¿Alquiler? Claro, todos sabemos que la tienda de Apple vende alquila contenidos cargadísimos de DRM, pues ahí va un record: exactamente 8 horas y 1 minuto ha tardado un tal Igor en cepillarse el nuevo DRM de Apple. En engadget lo comentan con humor: «creemos que la comunidad anti-DRM se está durmiendo en los laureles, esperábamos algo aproximado a las 4 horas».
¿Cuándo van a entender que la inteligencia colectiva de los usuarios es mucho mayor? Siempre habrá alguien dispuesto a desarmar un sistema de DRM, aunque sea tan solo para colgarse la medalla.
(Fuente: Engadget -> Vía: Interiuris)

«Toda herramienta es un arma, si la coges de la forma apropiada»
– Ani DiFranco, una de mis cantantes preferidas
Seguimos dando cera a las patentes de software (que vuelven a la carga en Europa). Yo ya me he puesto en contacto con los miembros españoles de la Comisión de Industria, Investigación y Energía, y pienso que todos deberíamos hacerlo.
No dejes pasar la ocasión, que no pienses luego que no te defendiste hasta el final.
*** Enlace de interés:
Foundation for a Free Information Infrastructure
«¿Conoces a IRI? No, ese es el problema».
Reconozco que esas ocho palabras se me quedaron en la cabeza. Y el verdadero gran problema es que nadie lo conoce. IRI es el acrónimo de Information Resources, Inc. Una empresa que se dedica a guardar registros de compras en más de treinta mil tiendas en estados unidos. Cada vez que alguien compra con tarjeta de crédito o tarjeta de cliente habitual (como esas de el corte inglés, carrefour y similares) todos y cada uno de los artículos que compra se vinculan al nombre del comprador. Es un trabajo que las cajas registradoras actuales hacen por sí solas, IRI tan solo se encarga tan solo de agrupar y centralizar todos los registros en bases de datos enormes. Cada vez que compras con tarjeta, añades datos a tu registro.
¿Qué tiene que ver esto con la RFID? Imaginen ese registro incluyendo el identificador único de cada uno de los productos que compras, imaginen además un registro del seguimiento de cada uno de esos productos: Cuándo ésta y dónde en cada momento. Si en 1987 (año en que IRI comenzó a reunir ese registro) se molestaron en hacerlo, con la capacidad de computación y almacenamiento actuales no se van a cortar un pelo a la hora de almacenarlo todo, no lo duden. Panorama encantador. Para orientar, hace un año y pico (2005) se estimaba que los datos almacenados por esta infraestructura -totalmente invisible al consumidor- ocupaban unos 460 Terabytes. Y eso es mucho…