La jukebox global

Pasar de un modelo de venta a un modelo de suscripción es la mayor de las ambiciones de la industria del copyright; su sueño dorado. Vende suscripciones siempre que puedas, dicen. Este modelo de subscripción es también conocido como el modelo de la jukebox o la jukebox global, en alusión a la clásica máquina de música en la cual se introduce una moneda y suena una canción a elección del pagante. En internet y en la actualidad el modelo de jukebox está encarnado en los sistemas de streaming, el mismo streaming que no nos gusta en absoluto (precisamente por este motivo).

El modelo de la Jukebox pretende, por otra parte, sustituir al DRM que poco a poco ha ido perdiendo apoyos y constituye una huida hacia adelante por parte de la industria. Pero un modelo tan terriblemente injusto por la desigualdad que crea tiene, necesariamente, que ser vendido adecuadamente: la simplicidad que ofrece el desentenderte de organizar los archivos es ese señuelo; ahora «simplemenente» los descargas de nuevo. Nadie te comenta que entonces dependes totalmente del proveedor, nadie comenta porqué precisamente ahora que para nosotros es más fácil almacenarlo todo (los discos duros son enormes y no hay que estar volcando todo en cd’s ni dvd’s todo el tiempo), por qué precisamente ahora, se impulsa estos sistemas de streaming con tanta fuerza mediática. Evidentemente alguien (la industria) guarda sus cartas y presiona nuestra jugada.

En el modelo convencional la opción por defecto sería siempre guardar los datos, sean datos de audio (como una canción, un programa de radio, o un podcast) o de vídeo (como una película, un pequeño vídeo de youtube o una noticia informativa). Una vez decidamos que no queremos volver a verlos tendríamos libertad para eliminarlos, pero si decidimos volver a verlos podremos hacerlo sin depender del nodo que nos sirve los datos.

En el modelo de la jukebox, cada vez que queremos oir algo tenemos acceso a ello de forma remota, por tanto hay un servidor que controla absolutamente la transacción. Además, el DRM que suelen incluir estos ficheros hace técnicamente inviable para muchas personas su disfrute, los subyuga a las condiciones del emisor y el precio deja de ser justo para ser impuesto.

Con el aumento de las capacidades de transmisión de datos a través de internet se ha potenciado en los últimos años la emisión de datos en streaming, amparándose en la idea de que no necesitas almacenar esa canción o vídeo ya que apenas tardarás nada en volver a acceder a la red y acceder a los contenidos de nuevo. Se oye una canción o se ve una película pero ésta no se almacena permanentemente en nuestro sistema. Si se alcanzara un punto en que nadie tuviera un almacén de datos local, para acceder a una determinada información habría que ceder a las condiciones impuestas por la industria. Por lejano que pueda parecer, el sistema de «la jukebox global» va ganando terreno poco a poco, aunque de forma inadvertida. Un ejemplo fue el anuncio, aplaudido desde muchos sectores, de Last.fm de permitir oir la canción que se quiera un número limitado de veces; estos archivos tienen DRM pero seguramente habrá quien acepte este sistema y deje de tener almacenada su propia copia no restringida del fichero. Otro paso podría tener lugar en los próximos días de confirmarse los rumores que apuntan hacia Apple ofreciendo un sistema de suscripciones a través de su servicio iTunes junto con la compra del iPod (ArsTechnica). iTunes actualmente permite descargas de pago de música con DRM sobre la que el que paga no tiene casi ningún derecho ni libertad de uso. Además constituye un nuevo intento de vender a una persona algo que no está intentando comprar: si quiero un iPod quiero un iPod, no pagar una suscripción para escuchar música cargada de DRM.

Este modelo, que puede parecer lejano a muchas personas, está más asentado de lo que parece y se consolida con cada reforma legal que tiene lugar en este ámbito. El problema es que una vez se cancela la suscripción se pierde todo acceso a los ficheros, incluso a los que tuvieras almacenados localmente, como sucedió con la Google Video Store. En aquel caso la presión popular y el daño a la imagen de la marca que conllevaron las protestas guiaron a Google hacia una rectificación, la próxima vez podríamos no tener tanta suerte.

Los modelos de suscripciones en general, y la jukebox en streaming en particular, son un modelo a evitar en todo lo posible. Un buen día podríamos no tener otra alternativa que la dependencia de muy pocos agentes que además demuestran no tener respeto por nada que no sea el dinero contante y sonante.

RFID en el transporte público del Segrí

Me envían al buzón (¡gracias!) un enlace al diario La Mañana: «Los autobuses del Segrí tendrán billete integrado a partir del lunes».

Me quedo con este párrafo:

La integración tarifaria del Segrí, la segunda que se realiza en Catalunya tras la del área de Barcelona, es pionera en el país, por el sistema de títulos de transporte sin contacto que se utiliza. Se trata de un método que ya se usa en los autobuses de la ciudad de Lleida. Este sistema permite utilizar el transporte público con un título recargable que se valida mediante un chip y unos aparatos de lectura incorporados en la mismos vehículos y estaciones de los FGC. Está previsto que se extienda al resto de Catalunya en los próximos años.

Bueno, al resto… excepto a Barcelona, claro [Nota: parece que en Barcelona aún no funciona los abonos con RFID y yo pensaba que sí, de ahí mi ironía (ahora probada errónea), gracias por el aviso, David]. Aparte de eso, toda la mercadotecnia habitual:

  • Miles de personas que se benefician. ¿Beneficio bruto o neto? El valor lo da el beneficio neto y eso se hace contrastando los beneficios que ya otorga el sistema actual. Si se refieren a los trasbordos, los buses de sevilla incorporan trasbordos en sus abonos de todas la vida. No son medidas técnicas, son medidas políticas. Lo que hace falta es voluntad de llevarlas a cabo. En Málaga, donde tenemos RFID en el abono desde hace ¿10 años? aún no hay trasbordo entre autobuses y te obligan a pagar. La tecnica lo haría posible, la voluntad política lo impide. Así que el «nuevo chip» no sería un avance en sí mismo, como quieren hacer pensar. Eso sí, miles de malagueños también nos «beneficiamos», eso siempre.
  • Pioneros. Repito: en Málaga debe hacer 9-10 años (cuando yo entraba a la Universidad) que tenemos este tipo de abonos. En su día la vendieron como lo más ya que ejemplificaba el éxito de la UMA: un proyecto de fin de carrera desarrollado en la facultad de telecos que llegaba al mundo real. Pero bien, en Lleida son pioneros. Si pionero es ser el primero en tu pueblo pues vale, pero si acotamos mucho el rango las medallas y la pionería dejan de tener sentido. Si lo que quieres es que la gente trague sin más, no hace falta usar palabras tan sofisticadas. Diles que ahorraran tiempo aunque luego pongas doble puerta como hacen en París con su Navigo.
  • Tarjetas inteligentes. En el mismo correo me avisan: en las pruebas parece que si te despistas y acercas la mano dos veces te cobran dos billetes. ¡Menuda inteligencia gasta la tarjeta! Aquí la tarjeta ha demostrado ser absolutamente estúpida: ni trasbordos nos dieron. Estarán esperando para introducirlos en 2027 cuando se inaugure el metro, justo un año antes de que las humedades se lo coman y lo vuelvan a cerrar.

Muy poco que añadir. Otra área de transportes que se «moderniza», quizá con alguien de suerte habrá gente capaz de viajar gratis (siempre a costa de otros, claro). Benvinguts als temps moderns (perdón por las faltas de ortografía).

Mileurismo

CAMAREROS historiadores, filólogos teleoperadores, arquitectos que ejercen de arquitectos para un arquitecto que les paga como a delineantes a tiempo parcial (a cambio de una formación que paga el dilettante a precio oculto de máster del IESE año tras año), economistas dependientes en una franquicia de relojes, pilotos convertidos en profes de autoescuela, ingenieros dando clases particulares de ESO, licenciados en Derecho de comerciales de alto maqueo, Audi, blackberry y bajos e inciertos ingresos. Este poliedro del mileurismo español no es una elucubración: algunos de los ejemplos me quedan cerca.

Mileurismo es un término creado por una chica española al volver de un Berlín en el que se encontró con jóvenes que podían independizarse y vivir con dignidad, llegando a fin de mes y hasta ahorrando. Le alucinó que en un país mucho más rico que el nuestro los precios fueran iguales o inferiores a los de esta España tan cara para los españoles.

José Ignacio Rufino, en el Diario de Sevilla

Joven y sobradamente tieso se llama el artículo, retrato amargo del panorama que tenemos. En España, hemos asumido leyes y prácticas sociales de un mundo rico, pero nuestra realidad no está a la altura, reza el subtítulo. Bueno, supongo que entonces habrá que cambiar esta realidad de mierda que nos ofrecen.

Lo vi gracias a RaveN y qué quieren que les diga. Los que hemos estado en Alemania el tiempo suficiente para notar el coste de la vida seguro que estamos de acuerdo en que la sensación que te queda es precisamente ésta.

El MI5 quiere los registro de transporte para espiar a los ciudadanos

Cuando alguien habla abiertamente de lo inocuo que resultan la mayoría de registros personales (que no paran de aumentar en número) que existen y en los que nuestra actividad queda registrada para siempre no puedo por menos enarcar una ceja y negar silenciosamente. A veces, cuando sé que mi interlocutor está dispuesto a conversar sin discutir o enrocarse estúpidamente en su banda, argumento a la contra. Vigilancia social y seguridad no van de la mano, son hechos probados.

Cuando alguien esgrime que los estados deben ser los garantes de nuestra seguridad última tampoco me quedo muy satisfecho, visto que en el s. XX los democidios (asesinatos de personas a manos de su propio gobierno) se llevaron muchísimas más victímas que todas las guerras, atentados y brutalidades «enemigas». Cuando alguien insiste en que los registros personales de acceso a edificios o transportes (en su mayoría gestionados gracias a las nuevas posibilidades de la RFID) sólo serán objeto de abuso en un caso extremo tengo el síndrome del paranoico por una décima de segundo. Luego despierto y me reafirmo en mi postura: que seas un paranoico no significa que no vayan a por tí.

El MI5 ha solicitado acceso legal a los registros de viajes de pasajeros al transporte urbano de Londres, gestionado mediante una tarjeta RFID (Oyster Card). (the guardian vía slashdot). El MI5 es el grupo de inteligencia del gobierno británico. ¿Para qué quiere acceder al registro masivo de millones de personas entrando y saliendo del metro y de los autobuses de Londres? ¿Acaso son todos terroristas?

Y aún cabe una posibilidad más: que el MI5 lo que quiera sea un cheque en blanco. Es probable que el MI5 ya haya consultado esos registros anteriormente (la NSA estadounidense espía sistemáticamente a sus ciudadanos, ¿por qué no iban a hacerlo los británicos que sufren una vigilancia estatal mucho más agresiva?). En el caso de que el MI5 ya tenga acceso a esos ficheros, blindarles las espaldas legalizando esa intromisión es la peor resolución posible y agravaría la herida.

En un momento en que hasta el Wall Street Journal se atreve a denunciar el auge del totalitarismo en occidente, la petición de esta carta blanca debe ser mirada con recelo y, por descontado, su concesión debe ser rechazada de plano, la sociedad de control no es deseable y lo único que nos ayuda a evitarla es salvaguardar legalmente nuestras libertades de movimiento y comunicación.

La noticia tiene ya unos días, apareció el día 16, pero yo la he visto hoy porque he pasado unos días fuera de casa; precisamente en Londres. Tengo pendiente contar algunas impresiones que tengo de la ciudad, a la que no había ido en un tiempo.

15 años de sudores

No, no hablo de los años que pasé obligado a hacer gimnasia en el colegio y el instituto, sino de los quince largos años de sufrimiento que ha llevado el desarrollo de la primera versión estable de Wine, el programa para sistemas GNU/Linux que nos permite emular y ejecutar aplicaciones para Windows con «total» normalidad.

Sucede que tras quince años de travesía por el desierto, horas de trabajo, cafés, ojeras, insomnio, milestones, betas, más café, más ojeras, reescrituras de código, más betas, más insomnio… en fin. Tras quince años de trabajo Wine publicará su versión 1.0 el próximo 6 de junio.

Todo el mundo hace cálculos, saca la bola de cristal y piensa a ver qué es mejor y a quién conviene este movimiento. Habrá quien piense que esto servirá para inundar sistemas Linux con software privativo y que eso es una traición al espíritu del software libre y también quien opine que en un entorno de compatibilidad el que tiene algo que perder es el que usa el candado para aumentar su presencia en mercados colindantes gracias a su fuerte presencia en uno de ellos: vamos, que hay quien cree (también con motivos) que en este caso el que tiene que perder es Windows. Lo que sucede es que la derrota de windows no es la victoria del software libre; esta victoria requiere más cosas y esta simple ecuación no parece resolver el problema.

Yo creo que ambas afirmaciones son ciertas a corto plazo, pero me resulta difícil saber qué sucedera en el medio plazo. ¿Photoshop en Linux hará que la tasa de acepción de TheGimp en este sistema sea menor? Suponiendo que el efecto red de windows baje, es posible que también baje el porcentaje de usuarios de The Gimp (al menos en un primer momento). Desde luego los que ya usamos TheGimp porque no queremos pagar lo que Adobe quiere que paguemos (y porque, dejen de engañarse, ese programa resuelve las necesidades del 98% de los mortales -ojos rojos, luces, niveles, redimensionado, virados y demás trucos habituales-) no instalaremos software privativo y de pago que habría que craquear si no queremos pagar; eso me parece obvio. En números absolutos The Gimp tendrá los mismos usuarios, el lock-in de Windows bajará un par de puntos y el usuario promedio seguirá sin migrar, en el corto plazo; aunque quizá se atreva a probar la utilización de un Linux que no haría feliz a mucha gente (plagado de aplicaciones como Photoshop, Nero, …). Pero también estoy de acuerdo en que ese perfil de uso de Linux (plagado de software privativo) no es lo que la revolución del software soñaba lograr, desde luego. No soy adivino, y no voy a hablar de lo que sucederá dentro de 17 años.

En vez de eso quiero resaltar un aspecto que todos mencionan porque les parece anecdótico y a mí me parece trágico: Wine ha tardado 15 años en alcanzar un nivel de compatibilidad con Windows tal que les permita lanzar una versión 1.0. Código, computadores, café, ojeras, sueño, insomnio, lluvia, nieve, veranos de sequía, días a la sombra del techo de la oficina, noches a la luz del flexo… y todo ello para, 15 años después, estar ¿hombro con hombro con Windows? Mentira: si Microsoft decide cambiar su sistema e irlo modificando Wine volverá a perder el vagón, las aplicaciones dejarán de correr «idealmente» y la carrera volverá a comenzar.

Lo siento, pero a mí, aun compartiendo los dos puntos de vista antes expuestos («esto no se parece al mundo de software libre que soñamos» y «esto hará que el efecto red de windows caiga») esta noticia lo que me parece es pura tragicomedia. Verdaderamente no sé si sonreir o fruncir el entrecejo. 15 años de batalla por culpa de la abdicación de un modelo científico que ha funcionado bien, en numerosas áreas del conocimiento y las ciencias exactas, durante 300 años: el modelo del libre acceso al conocimiento y la mejora de los resultados y los logros por terceras personas. Cualquiera que haya estudiado ciencias ha oído esta frase mil veces: la ciencia se construye ladrillo a ladrillo, y nunca ponemos un ladrillo sobre nuestro propio ladrillo, sino sobre los ladrillos que los demás dejaron puestos. ¿Hasta cuando habrá que seguir persiguiendo nubes que cambian de forma bajo un sol que no queremos?

Y si aún no usas software libre, ¿a qué esperas? The Gimp, Amarok, o Firefox están disponibles para Windows, software libre y gratuito. Y Ubuntu funciona cada vez mejor en hardware más nuevo, también libre y gratuito; con todos esos programas y muchos más, todos libres. Si no conoces todo esto y estás aún con tu Windows porque venía instalado, tienes un universo por descubrir. ¿Te lo vas a seguir perdiendo?

Hackear tarjetas de crédito RFID con un lector de 8 euros

Bienvenidos al mundo de las inseguras tarjetas de crédito RFID. Por supuesto no son nada nuevo, ya hemos hablado antes de crackeo de tarjetas de crédito RFID, la novedad ahora, que muestran en BoingBoing, es que el lector con el que se hace cuesta tan sólo 8 euros. Y esto nos llega unos días después de que la ruptura del cifrado de numerosas tarjetas RFID (incluida la Oyster Card londinense) recibiera la atención de los medios. Unas semanas después de que otro de los frentes de esta tecnología en la opinión pública, el seguimiento de personas, fuera noticia al anunciarse el seguimiento de estudiantes universitarios mediante RFID en EE.UU.

La RFID no es segura, ni siquiera el uso de chips cifrados la convierte en segura. La tecnología es cada vez más barata (antes era un lector casero de 20 dólares, ahora ya cuesta 8).

El abaratamiento de la tecnología ayuda a su extensión, la negligencia de las autoridades al legislar las excepciones a su uso que nos defiendan de abusos abre muchas vías de inseguridad. Cuando la RFID se esgrime como la alternativa al dinero en efectivo (con todas sus consecuencias negativas), las tecnologías inseguras deben ser sustituidas por otras que sean seguras. Cuando la ciudad es un supermercado, ocultar nuestros chips rfid de ojos indeseados es imprescindible.

Cuando la RFID se usa para todo, poder mantenernos fuera de control debe ser un derecho. En estos momentos, una ley sobre RFID que defienda nuestra privacidad hace falta. Mucha falta. Ahora cualquier aprendiz de lammer que tenga 8 euros y un poco de habilidad puede hacerte un roto. ¿Hasta cuando habrá que esperar?

Resolución sobre los interfaces RFID

Algo que próximamente verá la luz y que me llegó a mi buzón gracias a un chivatazo (¡muchas gracias!) de alguien que seguirá en la sombra hasta nueva orden :)

Es una ficha que describe las condiciones que deben cumplir las interfaces RFID. En concreto, una resolución de la Secretaria de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información por la que se publican los requisitos técnicos de la interfaz radioeléctrica reglamentada IR-96 para los dispositivos de identificación por radiofrecuencia (RFID) en la banda de 865-868 MHz. En virtud de esta resolución (aún no aprobada) estos chips podrán tener una potencia de hasta 2W; aunque a primera vista pueda parecer muy poco (comparada con algunas cosas), puede considerarse una potencia considerable si tenemos en cuenta que es emisión de radio frecuencias (baja energía) y que para este rango de frecuencias hay detectores muy buenos (sensibles) y baratos.

Está pendiente de aprobación la resolución sobre los interfaces RFID, que se aprobarán en España dentro de poco. Y aunque no habla de privacidad, la ficha es muy interesante porque habla sobre el origen, las frecuencias, potencias y demás parámetros de estos chips, que determinarán algunos aspectos de su peligrosidad. El registro del sistema en todo momento, tal y como sucede en los transportes regulados mediante RFID (Oyster, Navigo, TarjetaBus de Málaga), no puede evitarse y constituye en sí mismo un problema de privacidad.

Claro, los problemas de privacidad no son puramente técnicos, sino legales. Y es mediante leyes que se deben solucionar.

*** Puedes leer la resolución [pdf, 90kb]

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