Esta semana se celebró el circo autopromocional de Google, en él Google se ha dedicado a hablar de Android, y de camino a repartir cera sobre todo contra Apple y su iPhone.

Mi opción preferida en cuanto a sistemas operativos para móviles es Maemo, que ahora pasa a llamarse MeeGo tras la fusión con Moblin, proyecto apadrinado por la Linux Foundation. Sin embargo, tras años usando Symbian creo que, sinceramente, Nokia tiene el rumbo perdido con ese sistema, y no acaba de tomarse en serio Maemo, para el que sólo hay un teléfono disponible que, para colmo, no podrá actualizarse a MeeGo cuando éste se publique.
Dicho esto y añadiendo que no me atraen las Blackberry sería, por tanto, una tontería negar que prefiero Android a iPhone OS, pues el primero al menos tiene un núcleo Linux, aunque venga tan capado que el simple hecho de ganar acceso como root te haga perder la garantía.
Con ese trasfondo es con el que he leído el post en Daring Fireball acerca del post-circo promocional de Google. Dice Gruber:
Es obvio que el SO de iPhone y los dispositivos Android están pavimentando el camino para un futuro post-PC, donde PC se refiere tanto a Mac como a Windows. La simplicidad de estos dispositivos móviles es su mayor fortaleza, pero también conlleva que no pueden hacer todo lo que un PC puede hacer. Los dispositivos con SO iPhone se apoyan en un PC, iTunes y sincronización vía USB para solventar esta diferencia. Los dispositivos con Android se apoyan en los servidores «de la nube».
Apoyarse en un pc equivale, ipso-facto, a no ser «post-PC», y el reto para Apple es que nunca han demostrado el tipo de conocimiento requerido para hacer esto a través de la nube. La sincronización al vuelo, el backup, y las actualizaciones del sistema necesitan ser algo que, tan sólo, sucede.
Vale la pena leer el artículo completo.
Lo primero que he pensado es que ése no puede ser el futuro de la informática. No me puedo creer que con el coste del hardware cada vez menor, el futuro sean dispositivos que no sean capaces de darnos la autonomía que a día de hoy nos da, por ejemplo, un portátil. Es como si el futuro de la cocina fueran los microondas. Evidentemente, para que eso cambie hace falta que la comunidad del software libre vuelva a ponerse al nivel.
Pero éste es el panorama. A falta de que Nokia y la Linux Foundation se pongan las pilas con MeeGo o Symbian sufra una revolución enorme, debemos escoger entre un mal menor: entre el modelo hipercerrado de Apple, al que el encantador de serpientes le pone un lazo y te lo vende como si fuera lo más, y el modelo algo mejor de Google, menos cerrado –aunque no tan libre como nos gustaría, no como MeeGo–, que apuesta, como de costumbre, por utilizar la infraestructura como ventaja competitiva, obteniendo de camino aún más información sobre nosotros.
Escoger el menor de dos problemas no es una elección agradable: significa que, a fin de cuentas, tienes un problema. Quizá uno menor, pero problema al fin y al cabo.
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