«¿No llevarás una etiqueta RFID encima?» «Esto… sí»

¿Qué sucede cuando una persona se sitúa a dos metros de un detector RFID usando un chip pasivo de esos que nos dicen son leídos a sólo unos centímetros…? Pues que puedes ver tu nombre parpadeando en la pantallita del lector.

Cuando la luz parpadea entiendes que hay chips pasivos que se leen de lejos, algo que yo aquí siempre he defendido. No porque tuviera la certeza, sino porque la lógica de «carrera tecnológica» de nuestra sociedad desembocará inevitablemente en mejores detectores de radiofrecuencias, mejores sistemas para discriminar ruido, mejores sistemas de amplificación de señal. Todo ello hace que la distancia a la que un chip puede ser leído aumente con el tiempo, ¡aunque el chip sea el mismo! Por supuesto aquí hay otro factor: ¡hay un chip pasivo que puede leerse a varios metros! ¡Eso no nos lo cuentan ;)!

Lo cuenta Acalpixca, que ayer por la tarde se dedicó a hacerle preguntas incómodas a los chicos que diseñaron el sistema RFID de correos, el más grande de Europa.

Lectura imprescindible, ahora que todos tenemos estas «llaves electrónicas» o «inteligentes» (o como quieran llamarlas) para entrar a nuestro parking, a nuestra oficina, a distintos departamentos de nuestra empresa.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

3 Comments

  1. El otro día me dijo alguien que supuestamente entendía de RFID que los pasivos podían leerse hasta a 8 metros, sin embargo leo por ahí que como mucho a 4 metros.

    La cuestión es que ni siquiera portando un RFID pasivo podemos estar “tranquilos”

    • En el fondo los pasivos son peores porque no se pueden desactivar. Los activos se leen más lejos, pero les quitas la pila y fuera. Los pasivos están ahí, si les llega radiación se activan y punto. Nunca se apagan, sólo entran en «letargo».

  2. Hace ya unos años que no trabajo con estos, pero cuando trabajaba con ellos, y con lectores de grandes (un poco más grande que un A4), en cuanto me acercaba a unos 4 metros con la tarjeta en el bolsillo, el lector era capaz de leerlo.

    Así que en la actualidad, con las mejoras actuales, seguro se llega al doble de distancia, y si aumentamos el tamaño del lector, ni te cuento.

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