Mucha policía, poca diversión

La noticia tiene unos días pero no deja de ser toda una prueba de hacia dónde nos dirigimos, así que la voy a comentar.

Hace unos días Arnau nos pasaba un enlace a El País, con el siguiente titular: Las tropas italianas empiezan a patrullar las calles para reforzar la seguridad.

Es así tal cual: 3000 militares italianos se pasearán por las principales ciudades para “mantener la seguridad“. Adicionalmente, me enteré ayer de que la policía local de Roma volverá a llevar armas 35 años después de haberlas abandonado.

En México, el presidente advierte que se plantea reintroducir la cadena perpetua. En España, el padre de una chica malograda organiza una campaña mediática con ese mismo objetivo e instala recogida de firmas por toda la península (ya me gustaría a mí saber quién sufraga esa campaña radical, porque ese hombre es un ciudadano de a pie que seguramente no dispone de los medios para pagarla). Esto último no debería sorprendernos en un país donde por ir un poco más rápido de la cuenta te pueden mandar a la cárcel (y permanezcan en sus sillones, que la fiscalía ya se ha quejado de que los límites de velocidad con penas de cárcel son demasiado altos…).

Más policías, más penas, más duras. Coerción. De mis paseos por los aeropuertos y las estaciones de tren de París me molestan sobre todo la cantidad de militares que por allí campan a sus anchas, completamente pertrechados para la batalla (¿de verdad piensan que esas enormes ametralladoras les van a ser de utilidad en el centro de París?). Y el desprecio con el que te tratan cuando hay una “amenaza terrorista”, aunque vean amenazas terroristas donde solo hay una maleta olvidada en la cinta (están paranoicos y puedo dar fé de ello), como las decenas que se quedan en el aeropuerto de Málaga cada día sin que, por suerte, hayamos alcanzado todavía semejantes niveles de estupidez.

Es por ese desprecio congénito (debe ser que te ponen el traje caqui y ya pierde uno toda la empatía social que tuviera o pudiera haber tenido) que la idea de ver cada vez más policías y más militares en las calles me da muy mal rollo, pensar que ese es el camino que las democracias del mundo y en particular las europeas están escogiendo no es tranquilizador en absoluto.

Por supuesto, el que lo hagan por tu seguridad (y la de los nietos de tus nietos) no hace más que levantar las sospechas del que ya ha visto la misma burra vendida muchas veces. La retención de datos de telecomunicaciones, los pasaportes RFID, la videovigilancia perpetua, el DNI-e, todo es (supuestamente) por mi seguridad y resulta que muchos no lo vemos tan claro (pasaportes, videovigilancia, retención de datos -en dos posts de 2005 (1 y 2)-).

Mucha policía, poca diversión.. ¡un error, un error!

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

5 Comments

  1. Estamos utilizando los métodos farmacéuticos actuales, paliar lo síntomas, sin curarlos, ya que se acabaría la gallina de los huevos de oro. Lo mismo hacen las autoridades de opereta, no me negarás que Bush, Aznar, Blair o Berlusconi, lo son, dar sensación de seguridad, sin dar seguridad ninguna y desde luego sin enfrentarse a las auténticas causas. El negoci es el negoci, ya sea farmacéutico o de seguridad.
    ¡Salud!

    • Es Teatro de seguridad y supone un desperdicio enorme de dinero ya que la seguridad no mejora pero el dinero se gasta. Para empeorarlo todo, aumenta el diferencial entre riesgo real (que se mantiene constante) y riesgo percibido (que disminuye porque nos creemos seguros), con lo cual el shock será mayor (lo que nos ha sucedido con lo seguros que estábamos) y los medios disponibles para ayudar a las hipotéticas víctimas serán menores (hemos estado gastando el dinero en medidas sin sentido y luego nos hará falta para compensar a alguien, a quien consolaremos con casi nada).

      ¡Un desastre!

  2. Como casi siempre de acuerdo contigo.

    El otro día ví la película “Hijos de los Hombres”. Bastante mala, pero lo interesante fue la situación futura que plasmaba en los primeros 20-30 minutos del film. Una sociedad completamente policial, controlada y oprimida, con algunas soluciones tecnológicas para el control que hoy se están empezando a vislumbrar.

    Ojalá que en algún momento torzamos el camino actual, que nos está llevando hacia ello.

    Al hilo, ¿tanta protesta estos días por la situación de falta de libertad de expresión y otros derechos humanos en China, y no nos damos cuenta de que aquí las leyes cada vez nos restringen más los derechos y nuestra libertad?

Submit a comment