Mossos d’Escuadra y sociedad de control

La tecnología hace posibles ciertos sueños represivos. Los Mossos d’escuadra piden colaboración (lleva nofollow) para identificar a una serie de participantes en una manifestación de la CGT, y lo descubro gracias a Kozzak que me pasó el enlace.

Podrá estarse de acuerdo o no en las formas, los motivos y el trasfondo de ciertas protestas. Pero el hecho de que el Estado esté tan inclinado al uso de la tecnología para aumentar el control y sea tan duro y lento a la hora de implementar bien la tecnología para hacernos la vida más fácil (piensen en la continua persecución del p2p o el barullo de certificados digitales y su nada amigable uso desde Linux, por ejemplo) debería animar una sana reflexión sobre si el mismo es la panacea que se defiende desde ciertos ámbitos en estos días de recortes.

Está claro que no puedes coger y eliminar el Estado sin pensar un orden alternativo, pero de ahí a que el sistema sea lo más hay un trecho. La videovigilancia surge en las cárceles y de ahí se exporta a las calles: la sociedad de control prohíbe los usos beneficios de la tecnología y alimenta los indeseados. No debería sorprendernos: una cárcel es un rincón en el que se hacen experimentos sociales.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

9 Comments

  1. Salud

    Esto me ha recordado dos cosas, ambas de igual significado aunque una sea ficción.

    – Antes de la HG del pasado 29, la presidenta de Madrid llamó a los madrileños (además de a trabajar) a grabar y denunciar a todos los piqueteros. De repente «todos» son parte de la infraestructura de vigilancia. Y ya la delación no es decir cuatro cosas, es algo tan simple como grabarlo con algo que la gente lleva encima. (Hoy la noticia es la identificación «gracias» a las videocámaras de al menos tres de los activistas -peligrosos violentos antisistemas que ponen en peligro vidas, según la misma presidenta, que nadie diga que exagera, ¡frenar metros parados! eso es casi matar a las 8 mil personas afectadas- que accionaron los frenos de emergencia de un metro parado en una protesta.)

    – En un capítulo de Castle (no me miren así, ¡no es mi culpa que me guste!) la policía iba a «comprobar» si había un determinado carro de un famoso en una zona marginal, proceso que podía tardar, claro, y Castle les dice que eso no será necesario, que cuando la gente ve esas cosas «las tuitea», y claro, una simple búsqueda encontró la información deseada, con hora y lugar bien tuiteado. Así, sin quererlo, «regalamos» información que puede afectar a la privacidad y a la par que ayudan a la vigilancia y control (ya, en este caso era «bueno», pero, en realidad, lo que hay es una vulneración del tuitero de la privacidad del famoso y un uso de una infraestructura no voluntaria-descuidada por parte de la policía).

    Hasta luego ;)

  2. Y esto es lo que entienden por aplicaciones prácticas de la tecnología. Pagada por todos, por cierto. Y de dudosa legalidad (o directamente ilegalidad según el abogado Josep Jover).

    Pues bueno, habrá que ayudarles e identificar a los desgraciados (porque no son otra cosa, pequeños diablos sin escrúpulos y secretas que han desviado el foco de atención) que salen en las fotos y -atención- vídeos (sí, contenido multimedia ahí donde los ves) con nombres de violentos… porque la violencia económica es violencia igual, no? Y la corrupción no es acaso tambien una forma de violencia? Y podríamos seguir… No sé si me seguís…

  3. El asunto es que la tecnología, en tanto que amenaza para el statu quo es perseguida y demonizada, pero en tanto que arma arrojadiza es abrazada… y eso no puede ser.

    Me parece que en estas palabras se encierra todo lo que comentas. Eres claro, preciso y directo.

    Y yo vivo en México, llevo algún tiempo siguiéndote. Aunque parece que nadie hace caso a ustedes cuatro, yo al menos, y seguramente muchos más los tomamos como referencia obligada en estos, aunque pueda diferir de su análisis económico.

    • Muchas gracias, Dario, por su comentario. Es cierto que la maldad del asunto está en el doble discurso sobre la maldad y el beneficio de esa tecnología, que nos prohíben arbitrariamente.

      Y quizá diferimos en el análisis económico menos de lo aparente: estoy seguro que ambos queremos que los que tienen menos oportunidades y dinero (entre ellos estamos la mayoría, «el pueblo llano») tenga más oportunidades de llevar una vida mejor. Ésa es la gran base sobre la que hay que articular propuestas, y no creo que estemos en desacuerdo en ese punto :)

      Un saludo,

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