Lo que el tráfico marítimo dice sobre la crisis

Hace un tiempo hablábamos de cómo la estandarización vía contenedores apilables en el tráfico de mercancías había impulsado la conexión entre lugares alejados del mundo y acercado esa realidad post-geográfica, y hace apenas unas semanas Bianka Hajdu recogía más números acerca del tráfico marítimo y los mencionados contenedores.

Ambos hechos son la crónica de un avance imparable: el de la globalización y el de un mundo en el cual cada vez es más fácil transportar mercancías a lugares remotos y, por tanto, conectar y comerciar con aquellos que están lejos de ti. En ese sentido, toda una liberación de la garra que tradicionalmente impuso la proximidad geográfica a la hora de comerciar.

Aunemos eso con lo que Antonio Ortiz tilda de «mensaje que Google envía sobre Europa» cuando deja más representaciones de Motorola en iberoamérica que en el viejo continente (sólo UK, Francia y Alemania sobreviven al cierre masivo de oficinas). ¿De verdad Google envía el mensaje? Lo cierto es que Google es el último de una larga serie de actores en sumarse a esa tendencia.

El análisis del tráfico marítimo mundial que glosan en EsMateria.com y descubro gracias a Jesús Pérez demuestra exactamente eso: la evolución del tráfico marítimo entre 2008 y 2011 enseña el estancamiento económico occidental en contraste con el ascenso de los grandes nodos asiáticos, ahora mucho más conectados entre sí; mucho menos dependientes de Europa. El mensaje («deshazte de la identidad geográfica, piensa en cualquier parte del mundo, busca tu mercado en cualquier parte del mundo») lleva mucho tiempo ahí, esperando que alguien deje de desestimarlo por irrelevante.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

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