Y muchos se sorprenden

Interesante post que descubro gracias a Pere Quintana en el que un programador cuenta su experiencia al sustituir su portátil por la combinación de un tablet de Apple + su propio servidor Linux en remoto. Resumiendo, está contento. De todas formas, me gustaría resaltar una frase que me ha hecho rebajar el valor de todoRead More…

No estaba muerta, ¡que no, que no!

Los editores de revistas de pago veían en el iPad su gran salvación. Soñaban elevar a realidad lo que no es más que un sueño íntimo y compartido por los medios de toda la vida y el mismísimo Steve Jobs: que desaparezca la web y la gente vuelva a pagar por sus contenidos. Los datos del último mes, no obstante, representan una buena dosis de realidad: todas las revistas en formato iPad presentan cifras de venta a la baja. Algunas, como Wired, un 80% menos de ventas que el primer mes en iPad, cuya cifra de ventas les impulsó a anunciar en aquel momento (y de forma imprudente) la muerte de los blogs, la web, y todo lo demás. Y es que una cosa es que el iPad sólo sirva para leer revistas, como quería el kioskero, y otra que el público esté dispuesto a pagar por ellas teniendo la web, abundante y diversa, a sólo un click de distancia. La web no estaba muerta, ¡que no, que no!

Juguetes, solo son juguetes

Dos datos interesantes: el iPad es percibido por sus usuarios como juguete muy caro y la principal razón por la que los adolescentes estadounidenses están abandonando Facebook es que les resulta aburrido. La lógica de los juguetes: si no te divierten no los quieres, porque no sirven para otra cosa. Bueno, sí: sirve para que algún que otro personajillo se haga de oro con el recurso más viejo del mundo: el pan y el circo.

En la Internet Disney, por supuesto, hay villanos

El mismo día que Steve Jobs reenfoca su carrera para ser el mayor kioskero del mundo, deja claro que en su kiosko él y sus grandes amigos imponen las reglas: Apple bloquea un programa de su App Store a petición del NYT (Scripting News). El programa en cuestión es un lector de RSS.

Cuando tu Internet es como el mundo de Disney: idílica, sin sorpresas, encorsetado y controlado, sin nada que no sea desde un punto de vista bienpensante moralmente saludable, evidentemente en ella hay villanos que son malos, muy malos. Según Apple los villanos son esos chicos que se empeñan en acceder a la información de la forma que mejor les viene. Pero yo no estoy de acuerdo: el villano no está fuera, sino dentro del palacio, y quiere impedir que un montón de personas lean sus noticias de la forma que mejor les viene. Todo sea para que el NYT pueda vender sus contenidos a un precio razonable.

La situación queda bien resumida en esta cita de Dave Winer en Encuentra un avión desde el que saltar al vacío: «Mira, si el futuro del Times depende de bloquear la aplicación de esos dos chicos, entonces el Times no tiene futuro.»

Dijo el kioskero

«No quiero un país de blogueros», dijo el kioskero mayor del reino (y encantador de serpientes a tiempo parcial), tal y como comentan en ese foro de expresión de kioskeros y otros gremios asociados que es El País, donde todo lo que sea recentralizar la red (twitter incluido) recibe siempre un eco mucho mayor que el necesario y un respaldo sin fisuras.

No quiero un país de blogueros. El mensaje está a la vista para el que lo quiera ver: quiero un país de consumidores obedientes, que dejen de usar el navegador para usar aplicaciones específicas para cada ¿web? (no, nunca más web sino servicio) que te permitirá leer contenidos, habitualmente con DRM, si puede ser pasando por caja para cada uno de ellos. Ya saben: si eliminamos todo lo demás (blogs incluídos) aun la prensa podrá vender sus publirreportajes a un precio razonable. Este Jobs no dejará nunca de sorprendernos con sus tirabuzones y triples mortales inversos hacia atrás.

El reto para Jobs no es sólo conseguir eliminar todo lo demás (ahí tiene tarea para rato), sino hacerlo sin conectar la máquina del tiempo para volver a la década de 1980, porque en esos años el kioskero mayor del reino no tenía kioskos. Perra vida.