China quiere comprar en Portugal

Las espadas están en todo lo alto desde que el gobierno portugués anunciara este verano su intención de desprenderse de participaciones públicas en empresas de energía de aquel país. Ante una UE que obliga a Portugal a buscar alternativas al margen de sus socios continentales, todas las miradas se volvieron rápidamente al luso mundo, en el que la pugna que parecía decantarse a favor de Brasil, que no se conformaba con las energéticas. La última visita de Hu Jintao a París y Lisboa concluye con el anunciado interés de China por participar en el capital de Electricidade de Portugal, y ahora no está tan claro que Petrobras vaya a quedarse ese 5% del que se desprenderá el Estado portugués, que complementaría las compras de petróleo que China ha realizado este verano en el que competía a Europa el acceso al petróleo ruso y el control mismo de BP, mientras se adelantaba a Repsol y Petrobras en Ecuador.

En este local se juega

«Definitivamente, cuando el “not to be evil” se convierte en amenaza, es de suponer que la cotidianidad se enfoca de una manera diferente.»

David de Ugarte, al hilo de la pelea entre Google y China.

Estos días parece que no se habla de otra cosa: Google ¿amenaza? a China con salir del país si continúan los ataques contra sus servidores. Las interrogantes anteriores están para indicar mi escepticismo sobre el órdago lanzado y sobre que el gobierno chino piense amedrentarse con cosas como ésta, cosa que dudo mucho.

El gigante estadounidense acaba de descubrir que en este local se juega y como amenaza nada velada anuncia su intención de dejar de censurar. Como leemos en Las Indias, cuando nos amenazan con un «voy a ser bueno», hay que entender que en el día a día alguien se está ganando la vida haciendo lo que sea (aunque sean cosas «malas»).

Por otra parte, Google insiste en que no han entrado en sus sistemas, pero parece improbable: seguro que hace años que Google recibe ataques desde China, a diario. ¿Por qué este cambio ahora? Está claro que aunque hubieran penetrado en el sistema, Google no puede admitirlo sin dañar toda su estrategia de centralización de la red a base de reunir en su infraestructura todos nuestros datos. ¿Cómo confiar nuestra información a servidores vulnerables? Pues eso, que no han perdido información. Lo dicen ellos que acaban de descubrir que en este local se juega, supongo que habrá que creerlos.

El día a partir del cual China no podrá nunca más ser ignorada

China, esa potencia mundial que llamamos emergente como si tuviera algo que ver con todos los países en vías de desarrollo cuando todo lo que tiene en común es la existencia de una enorme clase trabajadora pobre.

Nada más que esa miseria compartida entre sus ciudadanos más pobres tiene China en común con otros países llamados emergentes. Todo lo demás es diferente. Y China lo sabe. Y en la reunión de hoy del G20 todos lo van a saber. Dice Timothy Garton Ash que hoy China sella su entrada por la puerta grande al selecto grupo de las superpotencias, ese G2 superpotencial (USA-China) en el que la UE estará ausente por méritos propios.

Viendo esto, y viendo el autoritarismo rampante de la Unión Europea, no puedo sino volver a pensar que los ciudadanos de occidente perdimos una gran oportunidad al no luchar para que los ciudadanos de Asia fueran más libres cuando aún los ciudadanos europeos podríamos haber mitigado/influido en los hábitos totalitarios de sus Estados; aunque fuera por medio de ese boycott comercial tan à la americana.

Cuando un hombre no es libre, nadie es completamente libre

«Cuando un hombre no es libre, ningún hombre es realmente libre. Estamos todos esperando el desarrollo económico y el comercio justo, pero la política de miras cortas enfocada en suavizar el embargo mientras no se producen cambios en el respeto a los derechos humanos y a la legalidad en China dañará la conciencia humana y animará a los que actúan de forma malvada, retrasando la llegada de la democracia a China.»

Shengde Lian, que fuera lider estudiantil durante la revuelta de Tian An Men en 1989 y director ejecutivo del movimiento Liberad a China (Free China)

¿Qué pensarán de eso nuestras empresas de internet preferidas, tan acostumbradas a bajarse los pantalones en China? Google, Yahoo!, MSN y todas las demás; nuestros gobiernos, la UE, la ONU, los gobiernos autonómicos, Repsol. Todos se bajan los pantalones para no perder ni un euro. ¿De verdad es en estas personas en quien debemos confiar? ¿De verdad estamos seguros dependiendo de Google para tener una buena experiencia en Internet? ¿De verdad nuestro gobierno es justo con nosotros cuando no es capaz de solidarizarse y presionar para que el gobierno Chino no oprima a sus ciudadanos? ¿Qué os hace pensar que somos muy diferentes de los chinos? Si fuera al revés nadie saldría a ayudarnos, también nos pudriríamos bajo una dictadura (de hecho nuestros abuelos se pudrieron en una y nadie los ayudó; y demos gracias a que Paco Pantanos murió antes que nuestros padres consumieran su vida).

Lo interesante del problema chino sin embargo no es todo lo que digo antes, por otra parte típico, manido, usado. Tan gastado y tan de sentido común que todos (o eso espero) compartirán mi misma visión sobre ese asunto. El problema real es que desde nuestros gobiernos se nos vende que el libre comercio y el neocapitalismo ayudará a llevar la democracia a China cuando la realidad es muy diferente: para proteger el comercio se destina cada vez más dinero a tecnologías de control de aduanas y de mercancías. Para que no haya contrabando, para que no haya atentados que pongan en peligro una ruta comercial. Para asegurar el comercio nos imponen medidas de control excesiva, para regular los desequilibrios productor/importador cierran las fronteras al tráfico de ilegales y para que no se nos ocurra hacer algo indebido nos vigilan a todos, reduciendo nuestras libertades.

Dicen que el libre comercio traerá la democracia a China y a otras dictaduras del mundo, pero la realidad parece justo lo contrario: para proteger el libre comercio se eliminan libertades en occidente. Y dicen también que el comercio debe darnos la riqueza que necesitamos para mejorar nuetras ciudades, pero resulta que es al revés: cada vez una parte mayor del presupuesto se dedica a radáres, escáneres, análisis de mercancías en puertos y aduanas. Y ese dinero se quita de la partida destinada a nuestras ciudades y a nuestras gentes (educación, sanidad) y se emplea en proteger las rutas de comercio y los bancos que especulan con enormes fortunas a lo largo del globo, depositando en todo momento su dinero en uno de los paraísos fiscales estratégicamente repartidos a lo largo de los 24 husos horarios (para que a todas horas sea posible el desfalco).

Dicen, y dicen, y dicen. Todos mienten. ¿Seguro que no nos hemos equivocado en nada?

[Nota: a la cita de arriba he llegado a través de mi badge de Irrepresible.info]