El espíritu deportivo

The obsession with sport is bad enough, but even fiercer passions are aroused in young countries where games playing and nationalism are both recent developments.

(…)

As soon as strong feelings of rivalry are aroused, the notion of playing the game according to the rules always vanishes. People want to see one side on top and the other side humiliated, and they forget that victory gained through cheating or through the intervention of the crowd is meaningless. Even when the spectators don’t intervene physically they try to influence the game by cheering their own side and “rattling” opposing players with boos and insults. Serious sport has nothing to do with fair play. It is bound up with hatred, jealousy, boastfulness, disregard of all rules and sadistic pleasure in witnessing violence: in other words it is war minus the shooting.

George Orwell, The Sporting Spirit
(via Guerra Eterna)

*** Relacionado: Los valores del deporte y el orgullo nacional. Si es que el deporte de élite (porque el deporte puede ser pasivo, puede limitarse a verlo por la tele en tercera persona) es lo que tiene.


Algo bueno debía salir del partido del domingo: fueron esas fotos de las que hablábamos el otro día. En La Información podemos ver algunas fotos de varias ciudades difernetes y en Halón disparado tienen un fantástico fotorreportaje de Ávila fantasma.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

3 Comments

  1. Hace tiempo que opino que el “estíritu deportivo” es lo menos deportivo del deporte. Es decir, si por algo se caracteriza el deporte es por la ausencia de espíritu deportivo. El “fair play” suele darse en partidos amistosos, donde no hay competición. Y la competición sirve para demostrar la propia superioridad.

    Sin haber estudiado historia ni nada parecido, me da la sensación de que, efectivamente, los deportes son los substitutos de la violencia, de la demostración de superioridad (principalmente física), que se originaron en el “pueblo” cuando las autoridades prohibieron las formas de violencia que no procedían del estado.

    Creo que por ahí leí aquello de “Un estado es un conjunto de individuos que reclaman para sí el monopolio de la violencia física legítima en un territorio determinado”. Si estás fuera de ese monopolio, te toca competir en deportes para no ir a la cárcel.

    Y con esto no defiendo la violencia como forma de competición, sólo reafirmo lo que dice el post: el deporte es violencia disfrazada de “fair play”.

    Y me ENCANTA que eso lo dijera Orwell ;)

    Saludos!

    • El deporte es divertidísimo y me encanta. Me encanta jugar con mis amigos, ¡incluso al fútbol, aunque una lesión me tiene en dique seco! Pero es otro rollo: la cercanía humana y personal de todos los que ahí nos vemos no deja hueco para todo lo que no sea jugar por el mero placer de jugar. Me encanta también el tenis (admitimos el pádel), y me encanta la bicicleta (más por carriles que por carretera) y otras mil cosas. Todas ellas me gusta practicarlas, mejor con amigos que solo (en el caso de la bici, que es lo único de ahí que puede jugarse solo).

      Y sí: los Estados basan su legitimidad en el monopolio de la violencia porque, de lo contrario, no pueden negociar. Para que Palestina sea reconocida como Estado alguien deberá poder prometer el fin de la violencia, pero para eso es condición necesaria (en el sentido matemático, imprescindible) que ese alguien tenga el poder sobre todas las armas de palestina (de lo contrario no podrá prometer el fin de la violencia y no le reconocerán nada). Y eso fue así desde el principio: todos los Estados han basado el reconocimiento original de su legitimidad en una guerra civil en la cual un grupo interno aplasta (o aniquila o reduce) a los otros antes de presentarse al exterior como el único que puede proponer y conseguir el fin de la violencia… y toda legitimación posterior se basa en el mismo principio (si yo fuera con una pistola por la calle la gente correría alarmada, pero si ven a un policía armado hasta los dientes nadie se sorprende: es el monopolio de la violencia, interiorizado desde pequeñitos) Y menudo parrafito offtopic.

      PD. Ayyy, tengo un leve pesar y es que pasé por Lisboa de forma tan breve que no pude ni avisar ni hacer hueco para nada. Pude ver los carteles de los que hablaste en algún comentario (O cinto deles nunca aperta). Por suerte pude tomar una ginjinha rápida, pero a ver si a la próxima me organizo mejor y puedo saludar a algunas personas que sé que están (o pasan de vez en cuando) por allí y nos desvirtualizamos :)

  2. No me malinterpretes jeje, yo también soy bastante deportista (cuando tengo tiempo), pero en el sentido de practicarlo. Lo que sale por la tele no es lo mismo que lo que hacemos. No podemos ponerles el mismo nombre entonces xD. O los deportistas somos nosotros y ellos comerciantes de espectáculo, o ellos son los deportistas y nosotros personas que juegan para divertirse y estar sanos.
    Por eso digo que el deporte “de la tele” es de todo menos deportivo.
    Por ejemplo, en las artes marciales se diferencia lo que es el arte marcial y el deporte de lucha o de contacto. El segundo se orienta a la competición, a demostrar tu superioridad técnica en un entorno controlado y reglamentado, mientras que en la primera se entrena para un fin práctico, como la propia supervivencia o el desarrollo del carácter. Ambos buscan vencer, pero mientras que el arte marcial es pragmático (sirve para usarlo en caso de necesidad) el deporte de lucha es más “recreativo” (usarlo para demostrar la superioridad técnica o física antes mencionada).
    No me explico muy bien (el calor! xD) pero la idea es esa. En un lado te comparas con ti mismo, o no comparas, en el otro la comparación es la razón de ser de la actividad.
    (creo que con esta última frase he resumido toda la confusión anterior xD)

    PD: Pues yo ya no estoy en Lisboa! Terminé las prácticas la semana pasada y ya he vuelto a mi Barcelona natal. jeje Si algún día pasas por aquí vuelve a avisar!

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