Es una defensa ética

Ética
[Imagen: Ethos y talante.]

Cuando ayer hablábamos sobre la recentralización de Internet (en general, de cualquier red cuasi-distribuida) como fenómeno inherente a las redes formadas por personas, la conclusión obvia es que la defensa de una red lo más distribuida posible está íntimamente relacionada con una posición ética: ¿qué mundo y qué red quieres? ¿Un mundo en el que todo el poder está concentrado en unas pocas manos o un mundo en el que cualquiera puede proponer una alternativa y ser la alternativa sin importar cuán humildes sean tus orígenes, tus planes y tus medios?

Unas horas más tarde tuvimos conocimiento de la demanda contra Enrique Dans por parte de Promusicae. Y la cuestión de la ética volvió a salir cuando Gonzalo recordó un viejo tuit de Javier de la Cueva.

Decíamos en otra parte que en la Red vales tanto como la ética y los valores que ofreces. Eso es cierto siempre, pero en condiciones de aislamiento, la ética y los valores pueden ser subyugados por reglas de juego poco éticas (politiqueo, presión, soborno y chanchulleo) que permiten al pez grande apartar (inmerecidamente) de la carrera al pez pequeño.

Por eso la defensa de una Red que sea lo más distribuida posible es una decisión ética. Y se juega en muchos terrenos de juego y con diferentes barajas: las patentes de software, la ferocidad de las leyes de propiedad intelectual o la dialéctica entre plataformas centralizadas y servicios distribuidos son algunos ejemplos que pueden ser vistos como una misma cosa: conflictos en los que se hace visible el viejo choque que describía acertadamente El anarquista en la biblioteca de Siva Vaidhyanathan.

Lo que hemos aprendido en esta década es que ya no vale la lucha en términos nacionales. Ni uno sólo de los grandes tratados contra la Red de los últimos 3 o 4 años ha sido desarrollado por un único estado: ACTA, SOPA y toda la sarta de clones y acrónimos bajo la que esconden los caballos de Troya de los nuevos regímenes post-democráticos han sido desarrollados en un ámbito internacional por grupos de estados de forma coordinada. La búsqueda de hacks y agujeros por los que colar espacios de libertad en las leyes concretas en que se traspongan estos tratados en cada Estado quizá deba ser local, pero la oposición a este nuevo cercamiento digital debe jugar a la mayor y no debe estar limitada por la geografía.

¿Dices que defiendes la red? Actúa en la red de verdad: olvida las fronteras, vuela al ciberespacio. El mundo es global, piensa en lógica post-geográfica.

En todos estos ámbitos se hace buena la máxima de los jugadores de mus: «jugador de chicas, perdedor de mus». En todos estos debates pedimos cosas que a corto plazo son realizables sólo parcialmente (como la reducción de la duración de las patentes, la ampliación del dominio público o buscar y desarrollar estructuras de red menos centralizadas). Pero que sólo sean realizables sólo parcialmente no es detrimento para cesar en el empeño. Ahora más que nunca, la defensa de la Red desde una perspectiva de red es una defensa ética.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

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