Las artes de seducción chinas

Rusia y ChinaLas relaciones diplomáticas entre China y Rusia parecen estar en uno de sus momentos más fluidos, algo refrendado una vez más ayer en el nuevo encuentro entre ambos gigantes, tras el que anunciaron que 2011 será un año clave para estrechar relaciones y afrontar juntos problemas comunes, como el de un Irán nuclear. Y poco parece importar que Irán no vaya a tener capacidad nuclear antes de 2015 y que, para entonces, la economía iraní esté dañada tras el hipotético reconocimiento de un estado palestino y una mayor paz en Israel, que presumiblemente arrastrará al comercio con destino occidente para que discurra por ese país. Los chinos están a otra cosa: se trata de seducir a Rusia, que en el futuro más o menos próximo tendrá que decidir dónde deposita sus lealtades. De entrada, ya han comenzado a seducir al mundo: y es que, al amparo de un cierto malentendido occidental, China comienza a ser el objetivo de un cierto anhelo, una cierta atracción suave que la convierte en la tercera potencia turística mundial, un papel y una influencia que China está dispuesta a potenciar copando los mayores anuncios en el corazón simbólico del imperio norteamericano, Times Square.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

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