Acercando las obras huérfanas al dominio público

El problema de las obras huérfanas (esas de las que es imposible determinar quién posee los derechos exclusivos de explotación, aka copyright aka derechos de reproducción o restricción de copia) es de sobra conocido. La mayoría de obras publicadas acaban perdidas en esa telaraña legal, tejida gracias a las ineficientes leyes de propiedad intelectual, en la cual se desconoce quién puede explotar una obra ni si ésta pertenece a dominio público, pero nadie se atreve a explotarla por miedo a que aparezca el legítimo poseedor del monopolio estatal de explotación concedido a esa obra. Hemos dedicado ya atención a El problema de las obras huérfanas.

En EE.UU., dos proyectos de ley preteden eliminar la incertidumbre que rodea a estas obras huérfanas, de forma que los editores puedan utilizarlas sin miedo a ser demandados. Tendría que leer los textos para saber exactamente qué pretenden, pero en principio suena a acercar las obras huérfanas al dominio público, y eso me parece una buena medida. Nos la cuentan en Ars, y con todas las reservas que manejan (respecto de los plazos y, por supuesto, respecto de sus propias cámaras de legisladores), es importante que leyes como esta vayan abriéndose camino no solo allí, sino también por nuestra tierra. Nuestros políticos, tan proclives a darnos la espalda y a copiar todo lo que venga de los Estados Unidos, podrían ir tomando buena nota. Esta medida es a todas luces insuficiente, pero sería un pequeño paso en la dirección correcta.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

2 Comments

  1. Bueno, el tema de las obras huérfanas no es desgraciadamente acercarlas al dominio público sino establecer un sistema de licenciamiento a través de una oficina pública (el Copyright Office, en el caso americano), para que cualquier persona que ha realizado esfuerzos razonables para acceder a un autor, pueda explotar dicha obra sin miedo a ser demandado por el titular de derechos, una vez iniciada la explotación.

    Este sistema ya está funcionando en Canadá con éxito y como digo, supone pagar a una oficina pública, que mantiene el pago en depósito por si aparece el legítimo titular de derechos.

    Esta medida se lleva discutiendo muchos años en EE.UU., en 2006 se paralizó por última vez y parece que ahora se retoma de nuevo la discusión. Creo que su aprobación no será sencilla.

    En mi último podcast hablo un poco de las obras que se encuentran en esta situación, aunque muy de pasada.

    Y en mi blog, he comentado el tema un par de veces, también de pasada (http://www.interiuris.com/blog/?s=hu%C3%A9rfanas), quizá es hora de meter las manos en la masa…

    ¡Un abrazo!

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