Malasaña, tribunal, Madrid

Población flotante, turismo, y un documental

Hace unas semanas tuve la ocasión de tomar un café con mi buen amigo Iván Vilata, con quien hacía un par de años que no coincidía en persona. Sentados en la cafetería italiana de la corredera y hablando de lo humano y lo divino llegamos a conversar sobre cómo es la vida y los vecinos en esta zona de Madrid, en la que poco a poco gana pesa una población no tanto turística como flotante, personas que vienen a Madrid para vivir un tiempo y deciden pasar esos meses (o años) viviendo en alguno de sus barrios céntricos y representativos antes de irse a otros barrios más tranquilos o salir de la ciudad rumbo a otros destinos, y cómo eso cambia profundamente el barrio, el tipo de comercios que alberga y los ambientes que florecen en él.

Al hablar de esos temas, Iván nos recomendó (en la convesación también estaba Bianka) el documental Bye, Bye Barcelona, por aportar una visión sobre ese mismo asunto, desde la perspectiva de la ciudad de Barcelona.

Hasta este fin de semana no pude verlo, pero la sensación que me queda es que son temas diferentes pues el documental se centra en el desgaste que genera tener una avalancha de turistas, aunque no me cabe duda de que Barcelona también experimenta a otra escala esa situación de población que viaja a la ciudad para vivir unos meses/años y luego continuar la ruta moviéndose a Nueva York, o a Boston, o a donde sea.

Mientras que los turistas van a poner la checkbox a tres rincones más o menos pictóricos y a llevarse un imán que pegar en la nevera, la población que llega para vivir en la ciudad tiene una componente diferente. Su efecto sobre la ciudad es también diferente.

Sobre Bye Bye Barcelona decir que aunque el problema que tratan es real, el tratamiento no me ha gustado: muy sesgado, con unos vecinos a medio camino entre lo egoísta y lo incoherente, cuando no directamente risible (una vecina del gòtic quejándose de que la vida en el barrio tradicional ya no es posible en Barcelona, cuando ese barrio es una invención contemporánea que es la piedra angular sobre la que se ha construido gran parte de la «marca Barcelona» actual).

Entiendo el agotamiento causado por hordas de turistas, y entiendo la conservación del patrimonio, pero el documental me transmite la sensación de que a menudo estos vecinos se quejan de ese asunto como otros lo hacen de la automatización del trabajo, poniendo espantapájaros al decir «hace 20 años el barrio era nuestro y no estaba plagado de turistas» cuando en realidad quieren decir «hace 20 años yo era, ante todo, 20 años más joven».

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

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