¿por qué no nos gusta el streaming? el caso de Hulu

Sobre streaming he hablado a veces en el blog. No me gusta el streaming, no nos gusta el streaming.

Puede ser cómodo, pero no como modelo forzado representa una situación indeseable. No me importa que se me ofrezca ver el vídeo en streaming o almacenarlo en mi ordenador. No me importa si soy yo el que decide. ¿Qué sucede cuando no es una opción sino una imposición? Que se rompe el equilibrio, se genera una situación de dependencia de los usuarios respecto de los proveedores. Esa dependencia es tan abusiva (en realidad, absoluta: si el servidor borra el fichero o te impide el acceso, no hay nada que hacer) que nos deja indefensos. Los que siguen sin entender que en la red la escasez no es el modelo a seguir se empeñan en que todos los sistemas sean de streaming, y (claro) en ser ellos los que deciden qué se puede ver y qué no. Al modelo ideal que quieren implantar lo llamamos La Jukebox global.

La jukebox global ejemplifica porqué no queremos streaming y si queremos dejar de teorizar, podemos ir al mundo real y ver cómo Hulu ha comenzado a quitar disponibilidad de contenidos en streaming de su oferta (Ars).

Hulu funciona únicamente en EE.UU., lo tomo porque el caso es ejemplificador de cómo acaban estas cosas. Hulu es una especie de YouTube premium en el que se pueden ver gratis, con publicidad y streaming (sin posibilidad, en principio, de almacenar los ficheros) muchas series y contenido premium. (Antonio lo comentó hace tiempo algo más a fondo).

¿Qué sucede? Que Hulu decide borrar series, dejan de estar disponibles. La gente se enfurece. Temporalmente la empresa ha dado un paso atrás. Pero volverán a caminar al frente y las volverán a quitar, porque si son series con poco volumen de tráfico y no tienen suficientes anunciantes, las van a quitar como las quitan de la TV (al fin y al cabo, este ecosistema de propiedad intelectual hacen que la televisión 2.0 sea un asco). Nada que no hayamos explicado ya en ¿Quién dice que queremos streaming?, en La jukebox global y con mucha más profundidad en el libro (La sociedad de control).

Presentación de El capitalismo que viene

El capitalismo que viene, invitación

Si yo estuviera por Madrid no dudaría ni por un momento qué hacer el jueves (mañana, día 15) a la caída de la tarde: asistir en el Círculo de Bellas Artes a la presentación de El capitalismo que viene.

El acto tendrá lugar a las 7 de la tarde en el Círculo de Bellas Artes de Madrid (Sala Valle Inclán), allí Juan Urrutia (el autor), Jose Ignacio Goirigolzarri y Alberto Lafuente comentarán la obra.

Seguro que será entretenido.

DRM a cambio de privacidad

Soy de los que están absolutamente en contra del DRM. De esos que opinan que mis derechos digitales no necesitan tu gestión.

Mis derechos digitales no necesitan tu gestión

Por eso siempre pensé que Steve Jobs es un encantador de serpientes, un vendedor habilidoso y taimado. Un hipócrita que ahora quiere convencernos de que la culpa de que en su tienda las canciones llevasen DRM no era de él. Cuando su empresa mete DRM a todo su software.

Por eso cuando vi la enésima noticia acerca del fin del DRM en iTunes me sonreí para mis adentros con malicia. La malicia que demuestra el que sabe que el que anuncia eso está simplemente jugando al gato y al ratón. El único comentario al respecto que firmaría al 100% es el de Sergio en Barraquito.

Ahora resulta que Apple iTunes va a continuar haciendo lo que ya hizo cuando ya evaluó la posibilidad de subir los precios a cambio de quitar el DRM: introducir datos personales en esos ficheros. La propuesta es, sin duda, elegir entre diferentes opciones con las que nosotros nunca podemos ganar: o te quedas con el DRM (mal) o sacrificas tu privacidad (mal) o sacrificas tus derechos (compartir, mal).

No es la primera vez que Apple iTunes actúa así. Objetivamente, podemos pensar que en el pasado Apple tanteó la posibilidad de subir el precio de las canciones e hizo pruebas a ver si eliminar la protección anticopia era anzuelo suficiente para que la subida fuera aceptada y si la violación de la privacidad que se introducía en el proceso no era motivo suficiente para que este encarecimiento fuera rechazado. Visto en perspectiva parece claro: el experimento fue un éxito. Por eso quitan el DRM, por eso suben el precio. Por eso tu privacidad (en el caso de que seas un cliente masoquista dispuesto a pagar por un servicio que te trata, de partida, como un criminal) se va al carajo.

Y dirán que hay software para eliminar eso y mil excusas más. Yo les diré que la contratecnología (y ese tipo de hacks lo son) no es una solución sostenible. Es un parche útil pero que hay que empezar por no necesitar: consiguiendo que nuestras libertades estén defendidas o, de manera mucho más efectiva cuando conseguir que el Estado defienda nuestras libertades no es viable -y en la UE no lo es-, no apoyando con tu dinero modelos de negocio que no te respetan. Cada euro que gastas apoya algo, ¿has pensado alguna vez qué tipo de negocios estás apoyando?

Esta amenaza latente (vigilar si compartes y castigarte si lo haces) encaja perfectamente, por cierto, en la nueva doctrina de los 3 avisos por la que al parecer van a apostar los Estados Unidos.

Y todo ello cuando existen métodos gratuitos para descargar música, métodos eficientes en los que el ecosistema digital muestra toda su potencia y que podrían ser una ventaja para todos si los Estados dejaran de torpedarnos.

*** Relacionado:

Investigación, competencia y precariedad

Un post sobre ciencia, investigación y precariedad.

A cuento de la crisis habrá quien diga que la cosa está parda, y que pronto estará negra. Y cosas peores. Que el empleo será precario, que vamos a peor. Que los banqueros se comen los niños crudos y todo eso. Dirán que la crisis (ese monstruo difuso, con cuernos y tridente) nos devora por momentos.

Aquellos que piensen que estamos a punto de hincar el hocico, deberían revisar el historial de premios Nobel de los últimos cien años y descubrir que nadie que se haya quedado investigando en ejpaña ha ganado el premio Nobel desde 1906 (Ramón y Cajal); Severo Ochoa ganó el Nobel cuando trabajaba en EE.UU. Más de cien años, cero premios Nobel.

Me dirán lo que quieran, que hay más parámetros para evaluar el nivel científico, que eso es mirar muy alto, que no es representativo de la masa de investigación y blablablabla (qué sopor de excusas, déjenme hablar, coño). Déjense de historias. Por lo que a mí respecta, aquí siempre estuvieron en crisis. No paré de trabajar desde antes de acabar la carrera y aún no pasé de mileurista.

¿Por qué? Porque tuve el noble deseo-desgracia de ser investigador. Replicarán rápidamente que nadie me apuntó con una pistola para que tomara ese camino. Es cierto. Pero eso ya da igual. Es el camino que cogemos muchos: no sólo yo. Y resulta que la situación en la que están los científicos al sur de los pirineos es lamentable.

Sueldos lamentables, inestabilidad laboral y precariedad absoluta. ¿Quién tiene la culpa?

La respuesta sencilla es culpar al Estado. En el fondo, el Estado es ampliamente responsable, porque es el único contratista real de investigadores en España y porque las políticas que mantenga el Estado favorecerá la implantación de centros de investigación privados o los asustará. Y ése es el problema: el Estado sabe que la gente con vocación investigadora trabajará por lo que le ofrezca (aunque sea una miseria) porque nadie más compite por contratar investigadores. Mientras acaban de leer esto, recuerden que Irlanda estaba en el foso pero allí apostaron hace unos años por hacer posible este tipo de investigación privada que ahora conviven con los públicos. En 2009, la renta per cápita de Irlanda duplica la de España.

No. No me digan que hay muchas fundaciones privadas que investigan. Pregúntense de dónde proviene ese dinero en la mayoría de los casos. Exacto, subvenciones públicas.

El verdadero problema es que no hay industrias que quieran investigar. No hay grandes grupos como BASF, Bayer, ni grandes sedes farmacéuticas o biomédicas (aunque haya alguna, no es nada comparado con lo que hay por ahí). Si nadie más compite por los investigadores, el Estado pone su sonrisa de lobo y decide que no necesita pagar más por una mano de obra que no se le va a escapar en ningún caso. Y aunque parte de las razones de esta ausencia de maquinaria investigadora privada no sea achacable a las políticas públicas, en gran medida sí son achacables. Eso sí, si tienes fortuna, tras una ristra de años trabajando de forma precaria e inestable el Estado te regalará una plaza funcionarial que, para colmo, tendrás que agradecer de por vida.

Uf. Yo creo que paso, oiga. Los visos que toma este camino ya no me gustan porque no voy a pasar la vida trabajando en precariedad, y no voy a ser yo el que intente luchar contra los molinos de un Estado en el que no creo y que, mientras yo escribo esto, dispersa sus subvenciones de I+D entre todos aquellos que instalan aire acondicionado. Para vomitar del asco. Ejpaña, ese país chanante.

Bocados de Actualidad (78º)

Tras la falta de bocados en navidades (había otras cosas que hacer), esta semana traemos la bandeja llena de lecturas interesantes. La septuagésimo octava ronda de los Bocados vienen de la mano de Cat Power y su You are free. Comencemos:

  • Arnau Fuentes y las aspiraciones regulatorias de internet del Consejo Audiovisual Catalán.
  • Jero recomienda lo que siempre nos dicen (Vivir la vida intensamente), pero vale la pena ponerlo de nuevo y entender ese enfoque de intensidad que él quiere recomendar.
  • Schneier y cómo los Estados Unidos reorganizan sus recursos y trasvasan potencial desde la lucha contra el terrorismo hacia la lucha contra el fraude fiscal. ¿Y si lo hubieran hecho desde el principio?
  • David de Ugarte y cómo el Estado te convierte en policía y en caso de problemas puentea a esos a los que debes dinero. ¿Así es como quieren que el dinero fluya entre las Pymes?
  • Bug Brother (un blog sobre privacidad en Le Monde que me descubrieron hace unos días, ¡gracias!) y el fin de la tarjeta de transporte de París anónima. Hemos hablado mucho sobre transportes y RFID.
  • eCuaderno y si no imaginas quién podría enlazarlo, no lo escribas.
  • ¿Quién vigila al vigilante? y Belgas y Holandeses liderando la investigación sobre seguridad y RFID. También nos avisó que todas las tarjetas Barclays tendrán RFID próximamente.
  • Paloma Llaneza y robos de identidad, robos en general.
  • El blog de Sergio Hernando cumple 5 añazos, ¡felicidades, compañero!
  • Felix Haro relata un nuevo escenario para las empresas, a cuenta del desastroso incidente (y desastrosa reacción) de Vodafone y los datos de sus usuarios. El post tenía, segunda parte.
  • Cortell y Apple limitando el hardware que te vende mediante DRM.
  • Una interesante conversación en los comentarios a un post de David de Ugarte en contra de las redes sociales.
  • Intimidad violada y la seguridad privatizada. Aquí comentamos lo mismo hace un tiempo, en clave más local: Málaga tiene más vigilantes privados que públicos.
  • Javier Prenafeta aclara la migración del BOE a digital y la implicación/validez legal de estas copias digitales.
  • Denker Uber y Microsoft Zune quedándose colgado porque en Microsoft no pensaron en los años bisiestos… después del efecto 2000. Lo de Microsoft es chanante.
  • Pere Quintana y Dell vendiendo «portátiles con Ubuntu» que no pueden ejecutar Ubuntu. ¿Por qué Canonical no impide el uso de su marca?
  • Frente a la nube, Manel Guerra apuesta por tener sus propias aplicaciones online. Cada vez somos más.
  • Antonio Cambronero con Internet, cultura y equilibrio.

¿Están en casa pelados de frío? Ya tienen para leer. Esto es Málaga y yo me voy a la calle, pero seguro que nos veremos otro día ;)

El bono-cheque cultural de la Junta de Andalucía

En un mundo digital, el acceso a la cultura (o al ocio, si se niegan a llamar cultura a según qué cosas) es muy sencillo y a menudo es gratuito. Por eso muchos hemos decidido que no pagamos más que por las cosas que de verdad nos interesan. Hemos decidido que no queremos seguir pagando cosas que se pueden conseguir gratis, obedeciendo una lógica comercial básica (a igual producto, comprar el más barato). Aquí entra el estado: ¿no quieres café? Pues toma dos tazas.

No voy a descubrir en este post la hipocresía de la clase política dominante. Y no lo voy a hacer porque, de alguna manera, vamos a hablar de propiedad intelectual, y en este tema la hipocresía de la clase política ya ha quedado patente en innumerables ocasiones (1, 2, 3, 4, 5, 6, por poner solo unos ejemplos).

Es sabido que las leyes que regulan esos aspectos están mal diseñadas, que no funcionan bien en un ecosistema abundante como el digital y que, pese al clamor popular en contra, las leyes sobreviven y se endurecen poco a poco. Y sobreviven y se endurecen porque todos los gobiernos que el Estado va teniendo así lo quieren.

La LPI, la LISI, el canon en los discos duros, en los móviles, en las bibliotecas ¿públicas? (¿no les hace raro que de repente y tras aprobarse el canon por préstamo bibliotecario, el Estado haga una campaña de propaganda a favor de las bibliotecas públicas? Primero te joden y luego lavan la propia imagen, qué típico).

Y te joden con el canon, pero también con lo que no es el canon. La Junta de Andalucía regala (con énfasis, que las palabras las carga el diablo) un cheque-regalo a todos los andaluces que cumplan 18 años (¿qué hace falta para ser andaluz? ¿nacer aquí? ¿vivir aquí? ¿tener aquí el padrón? ¿pagar impuestos aquí? qué lío, oiga): 60 euros para que te los gastes en cultura (u ocio), en los establecimientos asociados (que una cosa es dilapidar impuestos, y otra es dilapidar impuestos sólo sobre aquellos que acepten debernos el favor de mandarles a inocentes niñitos a sus tiendas cargados de corticoles o junticoles o como se diga, de dinero de mis impuestos). Lo leemos en La voz digital.

¿Cómo se entiende esta jugada? Pues muy fácil: ¿tú decides que es más económico bajarte música? pagarás música quieras o no (canon). ¿tú no compras libros porque los tomas de la biblioteca? pagarás libros quieras o no (canon). ¿tú has decidido que es más cómodo y rápido bajar cultura (u ocio, que tanto me da) de internet sin DRM y sin pagar porque así es la economía de la abundancia en la red? Pues tú te gastarás 60 euros en cultura, quieras o no (bono-cheque).

¿Cuántos euros me cuesta a mí esta jugada? ¿Cuántos millones nos cuesta la suma? ¿Por qué el Estado se empeña en que paguemos lo que ya no queremos pagar? Ya claro, que los 60 euros se los pueden gastar en ir al teatro… la de adolescentes que van a ir a ver Die Zauberflöte al teatro cervantes, oiga. Todos sabemos dónde irá a parar ese dinero; la Junta también. Y lo hace conscientemente porque así paga a su red de culturetariado dócil a la vez que adoctrina a los jóvenes en el mejor uso posible para su dinero.

Según la voz digital:

Estos jóvenes andaluces, de los que la consejera mostró su convencimiento de que, en su gran mayoría, «no tienen dificultad económica para acceder a la cultura», por lo que recalcó el valor simbólico del nuevo bono cultural, que también trata de acabar con «la excusa económica para no participar en la cultura». Torres recordó que se trata de una propuesta del presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, para «generar nuevos públicos» y «para potenciar a los usuarios más jóvenes»

Ojo a las contradicciones y al descaro que podemos encontrar en tan poco texto trufado de declaraciones:

  • Es simbólico porque según la consejera ya tenemos pasta para estas cosas. ¿Simbólico regalar unos millones de euros a un sector que está en decadencia sobre todo por su falta de adaptación mercantil? Y luego, si ya tenemos pasta deja de obligarme a gastarme 60 euros (es dinero de mis impuestos) en eso. No me cobres esos 60 euros en impuestos y ya me los gasto yo en otra cosa (o en eso mismo).
  • Acabar con «La excusa económica para no participar de la cultura». ¿Qué excusa económica si, supuestamente, tenemos la pasta para ello y además gran parte de la cultura se obtiene ahora mismo… gratis en internet. La excusa la ha puesto ella para poderse gastar la pasta, que es diferente.
  • El descaro del señor Chaves al afirmar que quiere «generar nuevos públicos y potenciar a los usuarios más jóvenes». Molt bé. Pues si todo esto va de generar adicciones no se diferencian en nada de los camellos de mi barrio. El primer porro gratis. Salvo que aquí el primer CD ya lo paga el nene, porque si aún tiene la suerte de no currar a los 18 años, seguro que esos 60 euros se los cobraron al padre en el IRPF.

Y claro, sin obviar el detalle de que se lo regalan a niños de 18 años. Recién votantes. Pero qué populista es Hugo Chávez Manuel Chaves (ay, qué desliz con los nombres).

Ah, llegó el 2009 y todo parece indicar que voy a seguir igual de protestón que siempre. Malamente vamos.

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