La lógica del hardware distribuido

En el post anterior hablé de cómo se puede usar la infraestructura como ventaja competitiva con la que arrollar a tu competencia en internet y de cómo estas prácticas repercuten en una concentración creciente de la red. Ninguno de los atenuantes (algunos de los cuales esbozo al final de ese mismo post) que podamos pensar para no juzgar a los gigantes de la red de forma excesivamente agria cambia el hecho de que la evolución de la red en los últimos tiempos amenaza un principio básico en la construcción de la misma; un principio subyacente a la red misma y que rara vez se comenta. Evidentemente, la concentración de la red afecta a la neutralidad de la red de forma mucho más sutil (y difícil de ver) que como lo hace el control grosero de paquetes de datos. En internet, lo que no te enseñe el buscador de turno prácticamente no existe.

Internet debe su éxito al modo en que fue construida. No, no voy a hablar otra vez de protocolos y controles. La red fue construida utilizando una lógica implícita que en su día nadie osó siquiera cuestionar (no había alternativa): la lógica del hardware distribuido. Toda conexión, todo servidor (tuviera o no conexión permanente a la red) necesitaba una máquina corriendo allí donde estuviera. Estos servidores se encontraban dispersos y no se podía tener un servidor sin tener una máquina.

Ahora, los gigantes de internet (Google, Amazon, Microsoft, Yahoo!, …) quieren cambiar eso. Cuando estas empresas te ofrecen hospedar todos tus datos, todas tus aplicaciones y todos tus proyectos, están subvencionando la infraestructura de la red. Pero algo sólo te pertenece cuando pagas por ello. Que te subvencionen la infraestructura y que no pagues nada por ello conlleva que la infraestructura hardware deja de ser tuya para ser propiedad de una empresa (la que sea: Google, Amazon, Microsoft, Salesforce, …).

El precio a pagar por esa infraestructura prestada, evidentemente, es dejar de tener el hardware distribuido y bajo control de infinitas personas para tenerlo centralizado y absolutamente bajo control de una única entidad. Se crea entonces una relación de dependencia allí donde había una relación entre iguales. Este esquema se repite no sólo en el ámbito personal, sino en el empresarial; incluso en sectores que son competencia directa de las grandes empresas de la red, como las empresas de hosting. Al fin y al cabo, ¿quién se queda un trozo de tarta si se puede quedar con la tarta entera?

Sucede, por tanto, que sin hardware distribuido la red no puede ser distribuida y por tanto no será totalmente libre. Los servidores deben estar diseminados por ahí y no en unos pocos data centers propiedad de únicamente 3 o 4 empresas que poseen la mayoría de nodos de la red. Una red distribuida necesita una lógica de hardware distribuido en la que apoyarse y de la que sustentarse. Si dejamos de pensar en clave de servidores distribuidos, la red quedará irremesiblemente bajo control de aquellos que pagan por ello. Cada euro que gastas apoya algo, y si no pagas nada por algo, no vale la pena engañarte creyendo que te pertenece. Le pertenece a aquel que pagó por ello. ¿Qué internet quieres tener dentro de 10 años?

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

3 Comments

  1. Cada euro que gastas apoya algo, y si no pagas nada por algo, no vale la pena engañarte creyendo que te pertenece. Le pertenece a aquel que pagó por ello.

    Joer versvs… menuda frase lapidaria que te has marcado… me la voy a acabar poniendo de firma en algún foro ¿tiene derechos de autor?


    “Los pastores serán brutales mientras las ovejas sean estúpidas.” – E. Godin

  2. Me ha gustado mucho la entrada. Es bastante lúcida y llega al nudo de ese problema de la peligrosa concentración de los datos en la infraestructura de unas pocas empresas que los amantes de la tercerización tanto menosprecian. Dias atras discutimos sobre esto en el Blog de Enrique Dans; el cual, sin mucho empacho, cosa que me asombró un poco, se manifestó muy pragmatico a la hora de patrocinar que las empresas cedieran por fin a los encantos de abandonar su correo corporativo por cuentas de Google.

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