Libertad es, sobre todo, libertad para poder hacer lo que no voy a hacer

Dicen que Henry Ford solía decir que sus clientes podían escoger el color de los coches que compraban, siempre que el cliente escogiera el color negro. Así lo contó en su autobiografía.

Últimamente hay una conversación recurrente que me he encontrado no pocas veces: se habla bastante sobre una hipotética reforma de la ley del tabaco, y hay opiniones para todos los gustos.

El tabaco es un tema polémico: fumadores y no fumadores no nos pondremos casi nunca de acuerdo sobre si se puede o no se puede fumar en una estancia donde haya personas que no compartan este hábito.

Unos protestan porque quieren fumar, otros porque no quieren que les moleste un humo que no debe molestarles. Algunos ven con buenos ojos el rumoreado endurecimiento de la ley del tabaco, que prevé que no se pueda fumar en ningún establecimiento público (recordemos que la actual permite elegir al dueño si el local es pequeño, y obliga a la instalación de zonas aisladas si el local pasa de un determinado tamaño). Para otros, esta nueva prohibición resulta excesiva.

Tanto unos como otros suelen defender una postura absolutamente vinculada a su propio hábito: los fumadores no quieren más prohibición, los no fumadores no quieren más humo.

Yo no fumo. No he fumado nunca. Más aún, si lo puedo evitar no estaré en un sitio donde se fume (me gusta sentarme en la zona de no fumadores en los restaurantes, prefiero que no se fume en mi casa o en mi coche). Pero creo que la actual ley del tabaco está bien, porque permite elegir, y que una prohibición total de fumar no es buena para nadie. Como no fumador, la ley actual ya me garantiza encontrar espacios libres de humo, mientras que permite a los fumadores ir a restaurants donde puedan fumar. Creo que se hizo bien garantizando la existencia de espacios sin humo, creo que obligar a la eliminación absoluta de esa posibilidad es una disminución de libertades. Sin duda, no es algo de vida o muerte, pero sin duda vale la pena preservarla.

Creo que muchos no fumadores pretenden imponer su conducta a los fumadores, no sé si con venganza por los años pasados o con este síndrome del hada madrina empeñada en infligir un final feliz, vaya usted a saber. Podemos limitarnos a protestar por los recortes de libertades cuando nos afecten, esto es: protestar por elegir el color del coche sólo cuando no lo queremos negro. Pero libertad significa, sobre todo, libertad para poder hacer las cosas que no haré, porque lo otro no es más que una suerte de dictadura de la coincidencia a favor.

Y podemos prohibir el consumo de tabaco en espacios públicos, pero entonces no cuentes conque nadie te apoye cuando prohíban el consumo de alcohol, no cuentes conque quede nadie para ayudarte cuando vayan a por ti.

Es por eso que la gente se sorprende cuando no siendo fumador (ni habiéndolo sido, ni teniendo pensado serlo en un futuro), defiendo que la ley del tabaco se quede como está: que a mí me deja estar en sitios de no fumadores pero a los fumadores los deja ir a su aire (a su humo, más bien). Y que eso, la posibilidad de escoger dónde se sienta uno, es algo que marca una gran diferencia y que debería ser suficiente para todos.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

34 Comments

  1. Si fuera todo como dices sería estupendo. En mi ciudad al menos, si quiero entrar en un bar o una discoteca tengo que tragar humo si o si, y se fuma hasta en los trabajos. No veo que nada haya cambiado con la nueva ley (la actual).

    • Las discotecas ciertamente están más allá del bien y del mal. La pregunta es, ¿tú crees que van a conseguir sacar el humo de las discotecas, sitios donde la gente ya va toda pasada de vueltas y a darlo todo? No sé, ciertamente con las discotecas topó la ley anterior (lo admito, y a mí tambíen me molesta mucho, porque despertar ronco sin haber fumado es un poco rabioso), pero aún creo que la opción de mayor libertad debe prevalecer.

  2. Yo no fumo ni nunca lo hice.
    Si, conparto con vos en que poder elegir es lo mejor. En mi ciudad, la ley dice que locales chicos está prohibido fumar y los grandes pueden tener 2 zonas separadas por vidrio o pared (no puede ser el mismo ambiente). En los edificios publicos está prohibido fumar.
    Obviamente nadie respeta la lay y es imposible evitar el humo.

    Aparte, acá hay una injusticia muy grande a los no-fumadores. Cualquier persona que fume en una empresa, puede tomarse 5-10 minutos para ir al sector designado a fumar. Pueden hacerlo varias veces por hora que está permitido.
    Los no-fumadores no pueden tomarse ni un minuto para salir a ver el cielo, por decir algo, ya que lógicamente, no fumamos. Es muy injusto y se los premia a ellos castigando al resto.
    No se, si allá ocurra algo similar.

    • Si todo el problema es que los fumadores tienen 5 minutos de descanso extra, entonces cambiar una ley no está justificado. Pelea con tu jefe, haz que te den esos cinco minutos a ti también. Cambiar una ley por algo así genera más problemas de los que resuelve.

    • Yo a mi jefe le digo que me voy a tomar 5 minutos de “no-fumar” y salgo a charlar un ratito con algún compañero que sí fuma, aprovechando que al estar el “fumadero corporativo” al aire libre, el humo no me afecta tanto. A grandes males, grandes remedios :D

  3. La comparación del alcohol del tabaco no me sirve: cuando una persona está bebiendo, yo no bebo si no quiero. Cuando una persona fuma en el mismo recinto en el que estoy yo, yo fumo aunque no quiera.

    El problema del tabaco no es el tabaco: es el humo. La única forma de garantizar que los no fumadores no fumen es prohibiendo que se fume. O siendo un antisocial e ir a los cuatro bares que hay en Madrid que son para no fumadores, en los que mis colegas no van a entrar ni jartos de grifa (además, que el bar que hay frente al trabajo es el habitual, ¿para qué cambiar?)

    • Te esperaba, porque este post (aunque con retraso) me surgió con aquel post tuyo del buenismo en libertad (dejé un comentario por el estilo), y no sé porqué pensé que tú también asociarías ideas.

      Tienes razón en todo lo que planteas: y yo también he protestado muchísimo por eso (cada vez que tuve pareja fumadora nos echábamos unas «risas» con esto). Yo, sin embargo, pienso que la opción de mayor libertad debe prevalecer. Nunca fumé (me parece una droga estúpida que no te coloca, aún si te fumas un porro te ríes…), y sin embargo sí que bebo de vez en cuando (porque, repito, luego te ríes; es una droga con efectos). No hay bebedores pasivos y ahí tienes razón, pero aún creo quela opción que preserve más la libertad de la gente debe prevalecer. Tampoco hago botellón (bueno, está prohibido pero digo que no los hacía cuando los ilegalizaron) y los defendí también pese a las molestias porque creo que la opción que preserve más libertades debía ser la elegida.

      Es un tema complicado, y descoloco a mucha gente porque, ciertamente, quien me conoce sabe que no soporto el tabaco. Pero aún es lo que pienso…

      • Es que no sé por qué se entiende que la “mayor libertad” es “que el fumador pueda fumar” y no “que el no fumador pueda no intoxicarse con el humo de otro”. A mí personalmente me parece una falacia; es más: únicamente en una de las dos opciones anteriores hay alguien que sufre un perjuicio para su salud contra su voluntad..

        • El tema está en que la ley permite que un grupo de personas que reclame esos espacios sin humo, usando su poder como consumidor («cada euro que gastas apoya algo, ¿sabes bien qué estás apoyando?») generen esos espacios.

          La opción de mayor libertad es, inevitablemente, la que permite abrir todo tipo de locales. Otra cosa es que por desidia eso no llegue a pasar. Pero entonces el problema no es legal, es de desidia…

          • Yo, como no fumador, no puedo reclamar un bar sin humo, por el mero hecho de que voy solo. Los lugares de reunión social no pueden dar a elegir, porque los fumadores van a querer ir a un sitio en cuyo interior puedan fumar, y la tolerancia está muy mal entendida (“sí, jódeme los pulmones a mí también, que me da igual”).

            Yo no tengo forma de reclamar un espacio sin humos en el que vaya acompañado de mis colegas salvo si el espacio sin humo es la norma y no la excepción.

          • No hay ahora mismo norma o excepción. Hay elección. De eso va, de que no haya norma. Ahora mismo los locales pueden elegir si quieren prohibir o no prohibir fumar. Obviamente, para no perder clientes, los hacen para fumadores.

            Pero eso no es por la norma, es por los propietarios. Sin embargo, con la nueva legislación, sí que hay una norma SIN EXCEPCIONES.

          • Es peor que eso: no es un problema de propietarios, es un problema de consumidores. Si los no fumadores son/somos mayoría (se estima que 2/3 del total), ¿por qué no se consiguen reclamar espacios sin humo? Dos tercios del total de clientes podrían exigirlo, así que si no surgen es porque esos mismos que protestan están dispuestos a pasar por el aro del humo sin sacrificar ni una sola de sus noches para conseguir ese objetivo. Es como cuando en la panadería del barrio te venden un pan de mierda pero tú lo sigues comprando: esa panadería no va a mejorar su pan… si ya consiguen vender el pan de mierda, ¿para qué esforzarme en mejorarlo?

            ¡Un saludo!

          • Si los no fumadores son/somos mayoría (se estima que 2/3 del total), ¿por qué no se consiguen reclamar espacios sin humo?

            ¿También somos la mayoría de las personas que frecuentan bares y/o pubs? Es que lo mismo ahí no se puede coger el porcentaje general. Digo.

  4. Yo también como casi todos los comentarios tengo una opinión contraria a la tuya , con la anterior ley , se permitía a algunos locales de ciertas medidas elegir a que clientela dirigirse , pues bien no digo todos pero un 99,99% de ellos decidieron permitir el consumo de tabaco en su interior , por lo tanto la ley quedo inútil una vez que entro en vigor por lo menos en el ámbito de locales de ocio y bares y restaurantes.

    En locales de más tamaño había que dividir por zonas , pues bien conozco de 1º mano locales que falsearon metros , ampliaron el almacén… , incluso se de 1 que puso sus escaleras como zona de no fumadores , patético como trataron a una parte de su clientela que aunque piensen lo contrario es mayoría.

    Quizad cuando se lanzo la 1º ley deberían de haber concienciado mas a empresarios , creo que sobre todo en locales donde se sirve alimentos , era bastante más fácil enfocar la ley como una mejor manera de disfrutar los sabores en este tipo de locales que no como una prohibición , con los locales de copas la cosa era un poco más difícil.

    1 saludo

    • Que la gente no cumpla la ley no significa que la ley esté mal. Las zonas para fumadores/no fumadores deben estar delimitadas (puertas, cristaleras), teóricamente no se pueden poner escaleras a menos que las aisles con puertas. Por tanto el problema no es de la ley, sino de no aplicación de una ley que preveía eso…

      No sé, es raro porque hago de abogado del diablo (no fumo y defiendo espacios para fumadores), pero es que creo que es la opción adecuada, aquella en la que coexisten ambos tipos de espacio.

      • Por eso pienso que la 1º ley podía haber sido adecuada , si no todos los locales hubieran elegido la opción del local para fumadores , me hubiera gustado que hubiera un mismo porcentaje de locales de fumadores como de estos en la población , una pena que se haya desaprovechado la oportunidad.

          • Me parece injusto para los no fumadores , que encima somos mayoria , que solo tengamos una infima minoría de locales sin humo , como dice versvs tenemos la opción de no ir a esos sitios , pero en un país en el que la vida social transcurre en bares y restaurantes es utopico.

  5. Vaya, Versvs, el título de tu post me ha traído directamente a la cabeza la película Serenity, donde el tema de defender la libertad para poder hacer lo que no debes hacer es central. Si te puedes pillar el DVD, escucha los comentarios de Joss Whedon.

    Yo también (aunque mis pulmones y nariz discrepen) estoy a favor de la opción que dé mayor libertad. Lo que la mayoría aún no hemos aprendido es a hacer valer nuestro poder como consumidores con capacidad de decisión, es decir, si más gente a quien nos molesta el humo nos negáramos a entrar en bares de fumadores, probablemente aumentaría la oferta de bares para no fumadores.

    • ¡Lo buscaré! Mis pulmones se quejan, y mi garganta (despertares roncos sin comerlo ni beberlo), pero sigo pensando que es la mejor opción. Un grupo de personas que, con su dinero, apoyen otra opción deben poder generar esos espacios.

  6. La opción de poder elegir funciona bien en locales grandes, pero en un local pequeño no hay opción. De hecho en el momento en que el ser un local sin humo limita tus ganancias (no puedes tener máquina para vender tabaco), la opción está clara para los dueños.

    Creo que debería imponerse a los locales pequeños que fueran espacios sin humo, porque si no, muy pocos se acogerán a una política antitabaco.

    Yo como no fumador en mi barrio puedo elegir desayunar en una cafetería rodeado de humo o desayunar en una cafetería rodeado de humo, porque ninguna de las 3 que están a menos de 100 metros de mi casa prohiben fumar ni son tan grandes como para tener un espacio para no fumadores. Mi libertad de elección está tremendamente reducida ¿no?

  7. Entre mis amigos y conocidos fumadores, los que fuman porque quieren son una inmensa minoría. Casi todos ellos preferirían dejarlo, pero no pueden. Para la mayoría de fumadores, no existe la libertad de fumar. Lo hacen porque cierta industria diseña la combinación de sustancias que maximiza su adicción. Quisiera remarcar que el fumador es una víctima de esta industria, a la que paga con dinero y con su propia salud, y tambien con la salud de los demás.

    Si los fumadores no son libres porque fuman, y yo no lo soy porque tengo que soportar que fumen cuando están conmigo, no hay libertad, no?

    Una ley que prohiba no necesariamente implica que esté minimizando las libertades. Algunas veces hay que hacerlo, y algunas veces, incluso hay otras cosas que deben pasar por delante de la libertad: si se prohíbe circular a 220 por las carreteras, se le puede llamar limitar la libertad, si uno quiere, pero imaginemos que se permite la velocidad que a uno libremente le de la gana: no hay cojones de salir a la carretera, pero oye, estamos en un país libre… Mmm, yo paso.

    En algunos países existe la libertad de poseer armas, por ejemplo. Yo no tengo esta libertad (ni la quiero), y me gusta que los demás tampoco la tengan. Creo que en la mayoría de los países europeos preferimos la prohibición antes que la libertad de poseer armas, y por el tono de este blog, que por cierto sigo con interés, probablemente la mayoría de los lectores también lo prefieran así.

    Prohibir no siempre es malo, y creo que muchas veces se gobierna mal por miedo a que las prohibiciones sean o bien impopulares o bien mal recibidas por parte de determinados lobbies: los transgénicos, la excesiva emisión de gases contaminantes, las armas en algunos países, y ahora aquí el tabaco.

    Un buen día me propuse no entrar jamás en locales donde se permite fumar. Se dice fácil, pero no lo he logrado. He tenido que sacrificar mi compromiso para poder celebrar cumpleaños con mis amigos, fines de año, bodas, … Sin ir mas lejos, ayer mismo estuve cenando con un amigo que hace un año y medio que vive en Canadá y no nos hemos visto desde entonces. Qué le digo, que no quiero quedar con él porque el lugar es para fumadores? Evidentemente que no.

    La ley no garantiza nada. Si voy solo, puedo elegir un restaurante para no fumadores, pero cuándo he ido yo solo a un restaurante? Todo el mundo vamos a cenar con amigos, y no sé la demás gente, pero con los mios no se hace una selección previa de los locales sin humo.

    No quiero ofender a nadie, pero por lo general, un fumador es una persona irrespetuosa, que bajo el paraguas de la libertad se permite el lujo de perjudicar la salud de cuanta gente le venga en gana para poder satisfacer algo que ni siquiera hace libremente. Hay que prohibir eso.

    Yo soy partidario de prohibir el tabaco en todos los locales. La ley actual solamente me da libertad en circunstancias que casi nunca se dan, y para que se respete mi voluntad de no fumar, necesito que se prohíba el tabaco en todos los locales.

    Por cierto, la comparación del tabaco con el alcohol me parece desafortunada. El alcohol lo consume uno sin molestar, para la mayoría de personas no es adictivo, y la mayoría lo consumimos sanamente (incluso hay quien recomienda medio vaso de vino al día). La discusión sobre si el alcohol es una droga o no, está todavía por resolver, y creo que no es relevante en esta discusión. De todos modos, comparar el tabaco con el alcohol es tan descabellado como compararlo con la heroína.

    Un saludo.

    • Qué difícil es esto. Si puse el ejemplo del alcohol (sin equiparar ambas drogas ni su consumo, como tú y otros comentaristas habéis dado a entender) es precisamente porque en este país se han endurecido progresivamente las leyes de consumo de alcohol, limitando la posibilidad (tan tradicional en estas tierras donde la temperatura acompaña casi todo el año) de beber alcohol en las calles, algo que se hizo desde que el mundo es mundo, sin que existiera mayor oposición al respecto.

      Sólo por aclararlo: consumo alcohol desde hace años, nunca tomé demasiado pero sí que regularmente me tomo algo. Nunca fumé (ni ganas, me parece un vicio bastante estúpido y bastante molesto). Éste post no es una defensa ni del tabaco ni de sus consecuencias, es tan sólo una llamada de atención sobre la lógica (o ilógica) con la que se plantean las decisiones y son aceptadas de forma que nos quitamos opciones. Como digo en el post, libertad es libertad para poder hacer lo que no haré. También a muchos de nosotros nos pareció bien que se aprobaran leyes como la del matrimonio homosexual. Aunque ni yo ni la gran mayoría estábamos implicados ni vamos a hacer uso de ese matrimonio homosexual, ésa ley aumentó las libertades de todos nosotros. La posibilidad de elegir si voy a un restaurante para fumadores o para no fumadores, por más que muchos no sepan entenderlo, aumenta las libertades de todos.

  8. 1) Este post parece todo un flame war :)
    2) No me parece desafortunada tu comparación entre alcohol y tabaco, aunque SÍ hay diferencias.
    3) Vean Gracias por fumar de Jason Reitman.
    4) Estoy a favor del botellón, ergo bebo alcohol.
    5) Estoy contra la ley del tabaco, PERO no fumo ni he fumado y la nueva ley me beneficiará y me alegraré por ello (aunque no la apoye y aunque esto suene contradictorio).

    6) Sin embargo, veo INEVITABLE la nueva ley del tabaco. Aquí mismo se puede ver cómo no hay “consenso” posible entre personas racionales. No parece haber un término medio… de hecho, un término medio serían las mamparas instaladas con la ley actual, pero como vemos aquí eso no ha resuelto nada.
    7) El paralelismo del botellón podría ser útil: se reformó la ley en Málaga (nos desplazaron de luegar), y luego se reformó otra vez (redujeron los días eliminando el jueves), y finalmente lo eliminaron. NO hay reformismo en estas cosas… sólo un puritanismo final que beneficia a ciertas personas (con el alcohol salen ganando los bares; con el tabaco no lo tengo muy claro, supongo que la Sanidad Pública).
    8) En EEUU hay calles donde se prohíbe fumar (yo las he visto, no hablo por hablar). De hecho, si lo piensas te puede molestar más alguien fumando en la calle que en ciertos recintos. Mi pregunta es: ¿prohibimos también fumar en las calles importantes?
    9) Siguiendo el argumento, si se prohíbe fumar en ciertas calles… ¿por qué no en otras? ¿Por qué no en todos los lugares públicos?
    10) Si seguimos ese razonamiento se llega a lo siguiente: ¿POR QUÉ NO PROHIBIR ENTONCES EL TABACO, EN LUGAR DE REGULAR LOS SITIOS DONDE SE PUEDE FUMAR? Conclusión terrible: esta frase demagógica (que se salta muchos aspectos de una realidad más compleja) la dijo hace muy poco nada más y nada menos que ESPERANZA AGUIRRE.

    • 1. Lo es, lo es ;) Y es cierto que con el tabaco hemos topado. No hay más que ver que casi todos los comentarios están escritos desde una forma insuperable (más de 20 comentarios sin trolleos estúpidos) y creo que todos hemos asumido que nadie va a cambiar de idea :) Sí: con el tabaco hemos topado… jeje.

      7. Puritanismo: es la palabra. En realidad, las prohibiciones de este tipo surgen de la necesidad heredada del conservadurismo religioso de indicarte lo que está bien y lo que está mal. Los únicos que ganan con esa ley, son ellos.

      9-10. Creo que el único motivo por el que no lo prohíben es porque las cuentas del Estado ingresan muuuuuuchos euros en impuestos relacionados con esto. Desde luego, hay gasto en sanidad… pero si no fuera rentable fijo que ya habían cortado por lo sano.

      No sé, sé que es una postura difícil de comprender (tampoco es fácil de explicar), pero ciertamente creo que lo que digo no es ilógico del todo.

  9. Yo estoy a favor ( y siendo fumador) de no fumar en ningún bar.
    ¿Por qué? simplemente pues porque tengo la educación de levantarme de la mesa y salir fuera a echarme un pitillo.
    :D
    pd: en el maceiras se come de escándalo :D

  10. Otro punto a introducir en el debate:

    La ley actual tiene un gran defecto desde su nacimiento. Protege la salud de los trabajadores y su derecho a no tener que respirar humo en su lugar de trabajo, con la excepción de los camareros. Estos profesionales no tienen la libertad de elegir (el empresario decide por ellos) ¿Acaso son ciudadanos de segunda? ¿No tienen el mismo derecho a la salud que los demás?

    Yo estaría a favor de que se permitiera fumar en determinados locales siempre que: en ellos no haya trabajadores, lo cual excluye a los bares y restaurantes tal como los conocemos; y que se garantizara una oferta suficiente de locales/zonas sin humo (al menos en Madrid, la ley actual se incumple sistemáticamente, y en los locales grandes casi nunca hay separación física entre las zonas).

    • Eso es cierto (lo de los camareros). Nadie lo comentó y es algo que esperaba que me dirían de primeras. La opción sería crear «clubs de fumadores» o similares, pero el gobierno ya dijo que la ley nueva no permitirá que la «hackeen» con tanta facilidad.

      Por otra parte, en Madrid no es que la ley se incumpla sistemáticamente, es que jamás tuvo efecto porque las competencias de sanidad están transferidas a Madrid y desde el gobierno local se aprobó una ley a la contra. Con esto quiero decir: claramente en Madrid es chungo encontrar locales sin humo y con separación física, pero (si no me equivoco) la ley local los ampara.

      Un saludo,

  11. hola a tod@s, en primer lugar felicitaciones Versvs, por tu pagina
    y por tus comentarios que me parecen muy equilibrados y
    razonables.

    no suelo intervenir en las páginas en las que entro,pero
    en esta ocasión, me voy a permitir este lujo.
    En primer lugar,quiero decir que soy fumador,pero no por ello
    dejo de reconocer que el tabaco es malo para la salud, la mia
    y la de los que estan a mi alrededor,pero también,quiero decir,
    que hay cientos de contaminantes,que nos estamos tragando,
    sin tener conocimiento ( o sí ),pero como muchos de ellos
    no los vemos no somos conscientes de ello,( o sí),por ejemplo:
    la contaminación de coches, fabricas,productos quimicos (caseros)
    y (no caseros),pesticidas,abonos quimicos,aguas fecales, metales pesados
    disueltos en lagos,rios y mares,y un largo etc (muchos de estos,
    mas letales para el organismo que el mismo tabaco), y a casi nadie,
    parece importarle lo suficiente,no veo manifestaciones,
    vervales o escritas,sobre esto.(en la población en general)
    Por otro lado,la impresión que tengo,es que hay una especie
    de cruzada contra los fumadores,pero no contra las empresas
    que contaminan.
    Si es tan perjudicial para la salud,y es una droga,
    ¿porqué,no lo prohiben?,todos lo sabemos,por la pasta,
    lo de la salud,es una excusa.
    Y en relación, a la nueva ley,estoy de acuerdo con versvs,
    en el sentido de que es un ataque a mi libertad,y la de los
    dueños de hostelería que quieran tener un negocio solo para
    fumadores,con empleados fumadores ( y no me digan que es una
    discriminación hacia los no fumadores, pues en cientos de
    empresas, se piden una serie de condiciones, que también
    supondrian discriminación),¿porqué, no se permiten
    dichos locales?, ¿en que perjudican a los no fumadores?,
    ¿ no hay asociaciones de fumadores de canabis?.

    En fin, veo mucha hipocresia en este tema y también la
    intransigancia de muchos que se les llena la boca de libertad,
    su libertad claro.

    Salu2

    PD: Aggelos,que salgas a fumar a la calle, no te hace mas educado,(quiza mas considerado)
    que el que no sale, siempre y cuando en dicho bar se permita fumar.

  12. La libertad de los demás acaba donde comienzan los pulmones de mi hijo.

    No creo que la libertad tenga valor por sí misma cuando ejercerla tiene como consecuencia daños en la salud de los demás. Creo que prevalece, sobre todo, el derecho a la salud.

    Un abrazo

    David

      • :-) Te aseguro que sí que lo es. En la mayoría de sitios o vas a la terraza (en verano) o te tragas el humo.

        Hay agresiones que no necesitan violencia física. ¿Tenemos que permitir esta “libertad de agresión” y ponerla por encima de mi derecho a respirar aire no nocivo? Como han comentado antes, si alguien bebe alcohol, a mí no me afecta. Pero si fuma, su libertad sí que afecta a mis derechos. La ley actual no es suficiente, aún se puede mejorar en muchos aspectos.

        Creo que te equivocas al sacralizar la Libertad y ponerla por encima de conceptos que en ocasiones son más importantes. La libertad, por sí misma, no es ni buena ni mala. Depende del uso que se haga de ella. ¿Estás de acuerdo?

        Mirando las cosas en perspectiva, seguro que dentro de unos años se verá como algo normal entrar en un bar y respirar aire contaminado de fritanga, pero no de tabaco. Las sociedades evolucionan y cosas que hace 50 años eran normales, verlas ahora nos parecerían verdaderas bestialidades. El fallo más grande en este caso fue no hacer esta ley próxima desde un principio. Los empresarios no se habrían gastado tanto dinero y todos lo habríamos tenido claro desde el principio.

        Un abrazo sincero :-)

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