Lavabit, Groklaw, Manning: la NSA dispara al mensajero

Dos de las consecuencias del conocimiento público del espionaje masivo mantenido por la NSA y otros servicios de espionaje estatales son la toma de conciencia general de que vivimos bajo vigilancia y el cierre de servicios destinados a ofrecer comunicaciones seguras, o información crítica proporcionada de forma anónima a través de Internet: el arrinconamiento judicial de los informantes y el arrinconamiento empresarial de las pequeñas empresas que proveen servicios vinculados a comunicaciones seguras.

Cuando eres la NSA y tienes tras de ti todo el poder judicial de la primera potencia militar y económica del mundo, la historia se pone de tu parte.

La semana última semana conocimos el cierre de Lavabit (Boing Boing), un servicio de e-mail seguro. Su fundador anunció el cierre a la voz de «si supiérais sobre el email lo que sé, quizá no lo estaríais usando ahora mismo» (Forbes). Al día siguiente le siguió en la estela Silent Circle, un servicio similar que cerró «preventivamente» antes de tener que delatar a sus usuarios (Ars Technica). Antes de ayer el anunció era de Groklaw, a través de un último post elocuente, cercano, que permite ver el tipo de problemas que nos enfrentamos cuando tomamos conscientes de que estamos siendo vigilados constantemente.

Puede parecer poco importante, pero la expulsión del mercado de las pequeñas proyectos y empresas es una pieza clave en la consolidación de la sociedad de control. ¿Se imaginan a Zuckerberg diciéndole a sus accionistas que no va a cooperar con la NSA, aunque ello implique cerrar la empresa? Lo despedirían. Aunque quisiera negarse, Facebook (o Google, o cualquiera de las grandes empresas implicadas) no podría rehusar la orden de la NSA porque, sencillamente, el gestor que lo decida se tendría que enfrentar a una horda diversa de accionistas que han depositado ahí su dinero y cuya inversión debe defender.

Como digo arriba, no se puede perder de vista que estamos siendo vigilados constantemente. Hace años que hemos hablado de ello, tanto cuando hablábamos de la muerte de esa conversación efímera que no quedaba registrada por nada ni nadie como en Grabándolo todo, en todas partes, y por supuesto en La sociedad de control.

Si esto representa el final del e-mail tal y como lo conocemos como dicen por ahí (CNME Online) no me queda claro. Lo cierto es que ahora mismo no hay un sistema con la amplia adopción que posee el correo electrónico, basado en estándares libres, que no esté ligado a un sistema de identidad digital controlado por una única empresa. El e-mail fue la verdadera killer app de Internet, y continúa siéndolo. Implementar mejoras como las propuestas en algunos blogs, como el de Antonio Ierano, es una propuesta faraónica. Ni pensar lo que costaría abandonar esta herramienta para abrazar alguna otra. Y todo sin garantías de que la nueva herramienta tenga las ventajas que tiene el email, y con una gran probabilidad de que padezca todos sus mismos males (a saber: que sea fácilmente espiable).

En mitad de todo esto, Bradley Manning es condenado a 35 años de cárcel por filtrar información a WikiLeaks (InfoLibre). Un alto precio, altísimo, para vivir en una sociedad más libre, como dice en el comunicado que ha leído al conocer la sentencia. Sobre todo porque no parece que el año que viene vayamos a vivir en una sociedad más libre que la que teníamos en 2010. Pero Manning no está solo: Assange lleva un año confinado en un edificio de Londres, y «la democracia británica» no escatima gastos para hacerle la vida imposible. El circo de desprestigio a la figura de Snowden (tildado de «traidor a la patria» y «amigo de nuestros enemigos» y otros clásicos de la propaganda de toda la vida por el gobierno de EE.UU.) está aún reciente y es de todos conocidos.

No, posiblemente no hay alternativa actualmente al correo electrónico. Y no, posiblemente no vivimos hoy en una sociedad más libre que en 2010. Pero sí, pueden hacer algo para proteger lo que puedan. Hay mucha tecnología de parte de las personas. Es poco, lo sé. Pero no se engañen: hace una década ya sabíamos que la traza privada existe y que eso siempre lo podrán leer. Eso no nos impidió cifrar nuestros mensajes con GPG. Y no debería impedirlo ahora. Aquí tienen un viejo tutorial que aún es perfectamente válido: cómo usar GPG en su correo electrónico.

Aquellos que han prestado servicios que entorpecen la labor del espionaje estatal, o han difundido sus actividades, están siendo abatidos a velocidad de vértigo por el mismo sistema cuya existencia amenazan. Y con cada uno de ellos que abandona la escena, estamos un poco más desnudos ante ese ojo sin párpado que todo lo ve y todo lo graba.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

6 Comments

  1. Salud

    «Si no has hecho nada malo, no importa que te lean», «cifrar tus correos solo hace que te presten atención, si eres más ruido no se fijarán en ti». Esas dos frases las he leído mucho últimamente. Y no solo por quienes están de acuerdo con el espionaje masivo, sino con mucha otra gente que se muestra incómoda pero que asume, ha terminado asumiendo, que no se puede hacer nada contra eso. Incluso alguno ya se atreve a comprar el argumento contraterrorista. (Aunque en muchos casos también reprueben las condenas o persecuciones a esos «informantes».) Olvidan -o desconocen- cómo se tratan los datos -por lo de «destacar»-, olvidan lo que significa «privacidad» e «intimidad», no tiene que ver con haber hecho algo bueno o malo.
    Pocos (¿ninguno?) gobiernos caen cuando se conocen estas prácticas, y eso significa, en sus términos, una carta en blanco para que continúen haciendo lo que hacen.

    Tiempo al tiempo y los servidores personales estarán prohibidos expresamente, el cifrar las comunicaciones también (como ya lo están en algunos países, no solo de los «malos»; en otros simplemente «controlado»).

    Uf…

    Hasta luego ;)

  2. Creo que lo leí en tu blog una vez, pero el tema de los servidores va en camino a ser similar a la radiodifusión particular. Cualquiera podía montar en un principio su propia emisora, pero lentamente se fue legislando el uso del espectro radial, quedando las emisoras particulares relegadas a la categoría de radioaficción (un hobby, para ponerlo en contraparte de un uso “serio y profesional”).
    Saludos.

    PD: si, tengo mi blog en blogger, pero estoy mudándolo a otro servidor ya.

    • Algo de eso hay: podría pensarse que con conexiones domésticas (¡y móviles!) cada vez más rápidas, la posibilidad de tener nuestro propio servidor en casa, o en el bolsillo, y comunicarnos desde ahí con todo el que quisiéramos sería sencillo: sólo hacía falta un software que hiciera que configurar un servidor con todo lo básico fuera sencillo como usar un media center. Pero por algún motivo eso no ha sucedido: no hay esa interfaz que haga sencillo configurar esos servidores, y tenemos conexiones altamente asimétricas (ahhh, esa A del ADSL) que permiten bajar 100 y hasta 500 veces más rápido que subir datos… está claro: por si el primero punto no fuera suficiente, la conexión doméstica no te está animando a actuar como servidor doméstico, ni como servidor p2p, ni nada de nada. Y eso cuando los ISP no prohíban expresamente este tipo de servicios…

      Mientras nos permitan tener nuestro servidor, aunque sea en una nube privada en alguna parte, estará bien. Pero resulta que incluso eso es complicado sin recurrir a los grandes de siempre: Amazon y Microsoft poseen una enorme porción de esa tarta de infraestructura (son pura recentralización de la peor, aunque su servicio sea de calidad), y la mayoría de las personas ni siquiera recurren a ellos… usan GMail y santas pascuas.

      Me alegra que migres a tu propio servidor, el buen punto de partida (tener un dominio propio) ya lo tenías :)

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