Intentos de fraude electoral: empezar y no parar.

El que no entienda mi preocupación anterior al hablar del voto electrónico en Francia, que se pare a pensar que en España con el voto por correo nos basta para intentar doblegar el poder del pueblo. De Galicia a Melilla, pasando por un montón de sitios que no saldrán en las noticias, no se crean que sólo en estas dos localidades cuecen habas. A nuestros políticos el voto por correo les abre un sinfín de posibilidades.

Fotocopiadoras masivas en Melilla y la casa del ex-alcalde de Os Blancos (Ourense), que con 85 personas empadronadas hace que el camarote de Los Hermanos Marx se vea vacío. Imagínense, durante 30 segundos, que esta democracia de cartón piedra en que vivimos pusiera al alcance de los políticos algo tan fácil de trastear como un ordenador que, en el momento preciso, tuviera que mostrar la foto del presidente.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

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