Hazte el favor de expresarte mejor

Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo.

Ludwig Wittgenstein

Por pura serendipia (gracias, Marta) encuentro esta proposición 5.6 del Tractatus Logico-Philosophicus de Wittgenstein.

Pocas cosas más significativas del embrutecimiento y envilecimiento de la sociedad que la reducción de los matices lingüísticos cuando hablamos y escribimos. Y no, no voy a hablar de adolescentes que innovan y usan su propia jerga, algo que me parece natural y necesario. Voy a hablar de adultos.

Lo que me parece llamativo es que una vasta mayoría de la población tenga vocabulario muy limitado, incluso cuando muchos de ellos presumen de alta cualificación. El vocabulario es clave para describir lo que nos gusta pero también, sobre todo y si cabe más importante, lo que no nos gusta sin caer en imprecisiones desde el punto de vista práctico ni en lugares comunes desde el punto de vista puramente estético.

Una derivada directa de esto es la simpleza imperante en el discurso público y resulta inevitable pensar que ese discurso simplificado hasta lo soez está diseñado para, y es comprado por, una población analfabeta funcional que sabe leer pero a duras penas consigue articular ideas complejas.

Me parece este hecho más grave aún que la existencia o no de faltas ortográficas en un texto, todo y que estas últimas me inquietan y me parecen especialmente graves cuando las firman vanidosos titulados universitarios que no merecen la credencial que ostentan.

Jose Alcántara
Resolviendo problemas mediante ciencia, software y tecnología. Hice un doctorado especializado en desarrollo de hardware para análisis químico. Especialista en desarrollo agile de software. Más sobre Jose Alcántara.