Folklore

«Una regla fundamental del estudio de los orígenes del folklore es que cuanto más romántica sea una explicación, más probabilidades tiene de ser falsa.»

Matt Ruff, Alcantarillado, gas y electricidad

Me hizo recordar los mitos genealógicos europeos.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

6 Comments

  1. Toda memoria es narración. El recuerdo no se diferencia demasiado del sueño. No es tangible, y entra en el terreno de lo imaginario. Solo existe el Ahora, como momento real, y las narraciones que hacemos del futuro (planes, profecías…) y del pasado (memoria, recuerdo)…
    Así, muchas veces no es tan importante si la historia es verídica o no, sino si es narrativamente potente y efectiva. Por todo ello, las leyes que pretenden reescribir la memoria histórica tienen un punto de perversidad e infantilismo, vengan de donde vengan.

    Saludos.

    • Cuánta razón tienes: la memoria es narración, reinterpretación. Y en ese proceso reinterpretativo, abierto y líquido van cuajándose los mitos que nos sirven. Y renunciar a esa narrativa no nos hace más libres ni mejores; tampoco peores, tan sólo nos obliga a precipitarnos sobre los mitos construidos por otros.

      Y ahí es donde descubrimos que la memoria histórica es terrible: porque trata precisamente de reescribir un mito no al modo libre y pausado, versátil y optativo. Sino imponiendo un mito revisado para todos. En este caso, la memoria histórica es la puesta al día del mito nacional español, para que la izquierda pueda sacar la bandera nacional sin abrazar el mito nacional español heredado del franquismo y la transición. Luchas todas ellas (la de la imposición de una visión nacional sobre otra) que veo desde la distancia y siento ajenas. No van conmigo…

  2. “En este caso, la memoria histórica es la puesta al día del mito nacional español, para que la izquierda pueda sacar la bandera nacional sin abrazar el mito nacional español heredado del franquismo y la transición.”

    Exacto. Y además, sirven de arma arrojadiza. Lo más interesante es que la incapacidad de incorporar los dos relatos a la vez crea una contradicción: la imposibilidad del sueño de la nación española puesto que uno ha de prevalecer sobre el otro y no hay posibilidad de conciliación. Uno se escribe bajo la premisa de venganza o resarcimiento sobre lo que no tuve y no podré tener, y el otro sobre la resistencia a lo que se siente como agresión (obviamente, todo visto desde hoy, para la gente de hoy, y no como era el relato de los vivos del momento).

    Tengo la hipótesis personal que esto es precisamente lo que hace que algunas premisas que la prensa da por buenas no funcionen: suelen decir que el votante popular perdona más la corrupción que el de izquierdas, cuando en realidad lo que yo creo que hace es unirse porque se siente acosado por el otro mito y se reagrupa en torno al suyo.

    Y, por último, es esta pugna de relatos la que bloquea los debates de futuro y los deja en categorías obsoletas.

  3. Aha. La veneración de la narrativa propia y el rechazo de la narrativa ajena acaba conduciendo al diálogo de sordos y, por estancamiento, al conflicto sin superación. Ese ensimismamiento en el propio discurso es algo que afecta a todos los radicalismos y los “enajenamientos voluntarios”.

    Sin entrar en polémicas y redundancias, veo ahora que el 15M ha creado su propia red social (N-1). Esto no me termina de gustar, porque parece buscar un “refugio a la crítica y el pensamiento distinto”.
    ¿Acaso es que las redes ya existentes no han tratado bien el movimiento?
    Prefieren encerrarse en sus propios castillos y círculos viciosos, y regocijarse entre ellos por su “Novedad” sin que las objeciones o las críticas abiertas les empañen la ensoñación?

    Preocupante de veras, si esta “Red Social” paralela supone el ensimismamiento del movimiento y el desarrollo de un nuevo relato “Nosotros” (los guays, los que acampamos porque si, los que votamos a mano alzada), frente a “Ellos” (el actual Sistema Político y Económico Español, y también los incrédulos, los neutrales, y en general, la población distante con el movimiento)…

    Un saludo.

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