Enseñar a hacer trampas es enseñar

«Teach yourself and your students to cheat. We’ve always been taught to color inside the lines, stick to the rules, and never, ever, cheat. In seeking cyber security, we must drop that mindset.»

James Caroland y Greg Conti, en su estudio «Why you should teach your students to cheat» (PDF)
(via Schneier)

Personalmente, creo que no sólo al enseñar a pensar desde el punto de vista de la seguridad. Hay muchas formas en que las técnicas de aprendizaje más comunes han quedado obsoletas. La respuesta al aprendizaje no puede ser más el dato. Esto es Internet y el dato está en todas partes, así que lo valioso es el razonamiento: la inventiva para encontrar el dato, entenderlo y usarlo.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

5 Comments

  1. No puedo estar de acuerdo por un problema de base: hay ciertos datos que debemos tener sin necesidad de buscarlos. Para entender datos abstractos hace falta una base, otros datos que conozcamos. Llevado al absurdo, no hace falta ni saber sumar, tenemos calculadoras en el móvil. Evidentemente, hay que saber sumar, y multiplicar, y conocer las provincias de España, y las reglas de ortografía.
    El aprendizaje memorístico por sí solo no es bueno, pero para llegar a entender los datos hay que memorizar. No son cosas contrapuestas, sino complementarias.

    • Tienes razón, quizá en aras de ser breve sacrifiqué precisión… Por supuesto que sin una base mínima es imposible tener criterio, es lo que por ahí descubrí hace poco que se conoce como el Efecto Dunning-Kruger. En realidad la crítica, necesaria, es menos «agresiva» de lo que parece y llama a actualizar diversos métodos de enseñanza/aprendizaje (hay idiomas que para esa acción usan el mismo verbo) que ya parecían desfasados cuando yo pasé por el instituto… y ya ha llovido ;) Pero sí, son complementarias.

    • El dato y también el porqué y el cómo que hay detrás. Es lo que permite aplicar lógicas aprendidas con un dato a otro ámbito en que no se ha memorizado el dato. Es decir, el dato se convierte en un vehículo epistémico para alcanzar mayores niveles de conocimiento. Creo que hoy en día esto es más la excepción que la norma en todos los ámbitos de la vida, incluida la educación. El alumno, el ciudadano, el lector, el cliente, etc. sigue sin asumir la responsabilidad que le dotaría a él y su entorno de ese avance en el conocimiento, en parte porque no hay «demanda» de que la asuma.

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