Hace falta madurez para aceptar ciertos tratos

Recogen en TechCrunch unas declaraciones de Sherry Turkle, del MIT, acerca de la anunciada voluntad de Facebook de cambiar sus normas para permitir el registro de menores de 13 años. Turkle afirma que «no creo que sea buena idea. Los mayores de 13 años ya estamos teniendo un tiempo lo suficientemente duro con algunas de las presiones de Facebook. La agonizante carga de mantener una reputación pública de forma permanente es excesiva para una mente joven». Se estima que casi 8 millones de menores de 13 años están en Facebook, muchos de ellos ayudados por sus padres a saltarse la norma. El problema es de cultura de Red, y ahí gente como Turkle y su «estar sólo para no estar sólo» ejercen un necesario contrapunto a la presión de una Red en tiempo real. Pero la cuestión abierta es otra: Facebook ofrece servicios que pagamos con datos, y el trato encubierta es ofrecer publicidad relevante que sea menos interrupción y más complemento y propuesta personalizada de consumo. Más allá de que como dirían Recuenco o del Fresno, Facebook haya roto su promesa, la cuestión es otra: ¿una sociedad que ultraprotege a los menores hasta el punto de convertirlos en adultos-niño inmaduros, está dispuesta a dejar que niños de 13 años tomen una decisión para la que no están preparados y que podría representar el peor canje jamás realizado? Wow, ¿esquizofrenia? No, desconocimiento. En el curso de inmersión en Internet que ha recibido la mayoría, hubo que limitar mucho el temario. Creo que va siendo hora de dar un par de charlas sobre el tema.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

2 Comments

  1. Hace unos días, llegó mi hermano pequeño (12 años) y me dijo que se había hecho una cuenta de Tuenti y otra de Facebook. Sus palabras más o menos fueron: “Sé que antes de cambiar nada en el ordenador debo preguntarte antes, pero no estabas, mis amigos se lo hicieron y me animaron a mí a acompañarlos en la aventurilla”

    Como tengo costumbre cuando quiero incentivar el buen comportamiento, me senté con él y le expliqué de la manera más sencilla y lenta que pude, que seguramente él es lo suficientemente inteligente para manejar su imagen y tener cuidado con los peligros que entrar en una plataforma así puede acarrear, pero que debería desconfiar de si sus amigos pueden hacerlo tan bien, y que en internet, como en invierno, los virus y otras cosas se pueden contagiar, y que con uno solo de sus amigos que cayera “resfriado” podría contagiarse y así perjudicar hasta el funcionamiento del ordenador. Aparte de todo esto, en la legislación española se establece una edad mínima de 14 años para acceder, por lo que mi hermano me explicó que todos habían mentido en su edad para acceder con lo que le volví a explicar qué importante es mantener la verdad en tu identidad digital.

    Por cierto, en Tuenti, red que yo creía más o menos “robusta” en cuanto al acceso de menores, me llevé un chasco, pues yo creía que al ser mediante invitación, nadie mayor de edad iba a caer en invitar a un menor, y si lo invitara, pues podría seguir su rastro y que se llevara una reprimenda, pero resulta que los de Tuenti han accedido a registrar a usuarios si a cambio das un número de teléfono, puesto que puedes acceder mandando un sms sin hacer falta así invitación.

    Pd: mi hermano me hace caso porque sabe que soy un friki (y porque nos llevamos 13 años y aún no he perdido la onda juvenil que nos hace estar más o menos en sintonía), pero para otros menores más rebeldes, ¿cuáles serían vuestros argumentos para convencerles de que no accedan, que se conformen con mensajería instantánea o algo parecido? ¿Que accedan a otras redes especialmente diseñadas para ellos? Lo digo porque eso de que las plataformas se queden con su información no tiene mucho peso en sus pequeñas mentes, cuando el que se hayan introducido sus amigos es una “losa”.

    Gracias por el post, interesante como siempre, José.

Submit a comment