Disciplina, ecologismo y cambio horario

Nos cambiaron la hora, como cada seis meses. David dice ver tras estos cambios horarios el totalitarismo metafísico del estado que, disciplinante hasta el tuétano, controla y quiere controlar hasta cómo dormimos. Algo de eso hay, es innegable. Yo, en el triunfo del cambio horario y en la matraca que cada año nos dan con él veo otra cosa: ¿para qué se ideó el cambio horario?, ¿para disminuir nuestra huella de carbono y cuidar mejor el planeta, para que –aún antes de Taylor— las extremidades de los obreros se movieran aún más eficientemente o para que las tropas del ejército propio fueran más eficientes y ganaran la guerra? Ya les adelanto: no fue para ahorrar energía. En el triunfo del cambio horario veo el éxito de la ignorancia. El reinado de los que jamás abrieron un libro, lo cual no les impide ir por ahí imponiendo medidas disciplinantes, realizando burdas demostraciones de poder en nombre de un pretendido ecologismo. Medidas tan baldías, de cara al medioambiente, que ya no se creen ni siquiera en el propio ecologismo.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

3 Comments

  1. Hola Versvs:

    Sólo una pequeña puntualización. El cambio no se hace cada 6 meses, ya que se hace el último fin de semana de marzo y de octubre, lo que da 5 meses de horario de invierno y 7 de verano. Si no me equivoco.

    Yo creo que las luces se encienden igual. Si no lo haces por la mañana, lo haces por la tarde/noche. De hecho, seguramente lo que más gasta no es la iluminación (aunque habría que hablar de lo que se gasta en Navidad) sino la calefacción.

    Un abrazo

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