Blair apuesta por la biometría para «controlar» la inmigración

O al menos eso es lo que nos cuentan en este artículo que podemos leer en The Register: Blair propone, además de la tarjeta de identidad para los británicos otra para los extranjeros que vayan a permanecer en el Reino Unido más de treinta días, con la excusa de detener la inmigración ilegal ya que la biometría permitiría realizar un seguimiento bastante exhaustivo de las personas en territorio británico.

Pero el argumento en su conjunto es una falacia ya que la inmigración ilegal no va a tener esas tarjetas, con lo que la realidad será que existirá un seguimiento de las personas que se encuentren legalmente en el Reino Unido (sean o no extranjeros) mientras con los ilegales se encontrarán los mismos problemas que tenemos en España: Aquellos de los que se conoce su pais de origen y existe acuerdo de extradición serán devueltos a su pais mientras el resto se acumulará en territorio británico. Justo como aquí.

Conclusión: Suponiendo (el mejor de los casos) que las tarjetas biométricas que parecen gustarles a Tony funcionasen bien no servirían para detener el motivo oficial que esgrimen para su implante (inmigración ilegal), eso sí, serán un complemento perfecto para todas esas videocámaras que pueblan calles, al RFID del metro, y a las cámaras que quieren poner cada 360 metros de carretera. Todo ello hace un menú perfecto con la ración de vecinos-cabrones y la retención de datos aprobada en la Unión durante la última presidencia británica y que era uno de los puntos claves del turno de presidencia de Blair.

Vamos, una ricura de presidente, para que luego nos quejemos de Bush y sus escuchas a ciudadanos, pues Blair es Europeo, y además ¡es laborista! Si fuera Tory la gente se quejaría, pero claro, este defiende al pueblo… ¿No?