A la gente hay que darle lo que pide

La frivolidad es detestable.

Da igual que hablemos de brindis al sol o de mero postureo. Afirmar cosas desde la tranquilidad que da saber que no nos veremos obligados a lidiar con las consecuencias de nuestro discurso es en el mejor caso una falta de respeto a nuestro interlocutor y en el peor una manipulación con la que esperamos recoger algún beneficio (principalmente, señalar virtuosismo y quedar bien o promover nuestra propia agenda).

Por aterrizar el concepto, llevamos años aguantando todo tipo de discursos pronunciados desde la frivolidad del que piensa que las consecuencias de esos mismos discursos no van con ellos.

Un ejemplo, el estado de las autonomías. La descentralización estatal se vende como la única ruta, es buena para todo, mientras que ecentralizar es anatema. Cuando llega la pandemia y las compras de material sanitario durante una pandemia son un caos en el que algunas regiones funcionan muy bien y otras fracasan estrepitosamente, quienes llevan años hablando de diversidad y diferencias entre regiones levantan la voz: hay regiones que son insolidarias como queriendo decir que «Ahhhhmigo, ahora sí es malo el tema éste de descentralizar».

Soy un firme defensor de que a la gente hay que darle lo que pide. ¿Queríais 17 paísitos para hacer lengua oficial tu habla local y mangonear a gusto pero te sienta mal que haya regiones que funcionan mejor que la tuya? Pues es que va todo junto, si descentralizar es dogma no hay alternativa a tener un mercado interno de regiones que compiten, y por supuesto unas van a funcionar mejor que otras.

Hay otra variante. La de quienes se lamentan de que en España no hay una derecha europea porque el PP no es homologable a derecha europea, y llamando fascista a todo el que estaba ligeramente a la derecha de partido comunista (recordemos que discursivamente el PSOE era todo y uno con el PP, el PPSOE, también fascista como es natural). Me pregunto qué diantres piensan quienes dicen eso que es una derecha homologable a otras derechas europeas. Tenían un partido conservador piltrafilla y han atizado al muñeco hasta que ha salido otro que ahora ya es más feo.

Así que no hace falta esperar mucho para ver lo que es una derecha homologable a otras derechas europeas, que ya mismo lo vamos a ver. Vox es un paso en esa dirección que algunos llevan rezando décadas por que suceda, pero no es el destino final: Vox no es un partido violento, aunque sea radical. Si Vox equivale a Alternative für Deutschland, aún hay espacio para un Pegida (Patriotische Europäer gegen die Islamisierung des Abendlandes, Patriotas europeos contra la islamización de occidente), que ya van disfrazados de natsis y con banderas y hacen desfiles paramilitares cuquis como los de los comunistas de Madrid de la semana pasada. A la gente hay que darle lo que pide. Ojalá poderlos mandar directamente a vivir a cada uno con sus normas y sus consecuencias, como en Perfectopía, pero no funciona así el mundo.

A mí que no me miren, yo no pinté el octógono en el suelo ni formulé invocación alguna, yo soy un aburrido moderado al que llaman de todo, pero la frivolidad es detestable y a la gente hay que darle lo que pide.

Jose Alcántara
Resolviendo problemas mediante ciencia, software y tecnología. Hice un doctorado especializado en desarrollo de hardware para análisis químico. Especialista en desarrollo agile de software. Más sobre Jose Alcántara.