Mantenernos fuera de control

«Necesitas poder mantenerte fuera de control en cualquier momento. Si puedes hacer eso, [la rfid] puede ser una buena tecnología.»
– Milosch Meriac, fabricante del Sputnik (un lector RFID activo)


RFIDjournal publicó un artículo donde hablaban de la CCC y del Sputnik, el sistema RFID activo usado para monitorizar a los asistentes de la Chaos Communication Conference que así lo quisieron. Publicaron además un par de imágenes interesantes, una del dispositivo y otra es una captura de pantalla con el software de monitorización en tiempo real funcionando.

En su análisis no se posicionan en absoluto (os podéis imaginar porqué) en contra de esta tecnología y más aún tratan de poner paños calientes del tipo «la mayoría de los usuarios ni siquiera sintieron que lo llevaban e incluso algunos los olvidaron en casa el segundo día». Pero a pesar de esa línea de aparente inocencia hay otras que realmente dan mucho que pensar: «algunos tenían una sensación como de Gran Hermano y pudimos observar cómo algunos decidían a qué conferencias acudían al ser conscientes de que los estaban observando».

¡WoW! ¡Bingo!

El experimento llevado a cabo en la CCC era eso: Un experimento. La mayoría de usuarios que se adhirieron a esa iniciativa podían estar mucho más interesados en clonar esas tarjetas que en llevarlas para ser identificados (en ese momento o en otro momento del futuro ;) ). Pero lo que tanto esos usuarios como cualquier otro usuario que no sea «hacker» no podrá evitar es precisamente la primera conclusión obtenida de esta prueba: El sentirnos vigilados modifica nuestra conducta. El asistir a una charla para no ofender/evitar ser recriminado más tarde sólo por el hecho de que sabes con total seguridad que se sabrá que no has estado es una de las peores consecuencias de la RFID y de todas las tecnologías que proporcionan un control excesivo: Poder para obligarnos a hacer cosas que de otro modo no haríamos.

Y ojo, he comenzado esta anotación con una cita de Milosch Meriac. Esa cita que abre el artículo es cierta pero contiene una falacia: Si pudiéramos activar/desactivar la RFID a voluntad, igual que apagamos el móvil cuando no queremos que nos llamen o cerramos nuestro programa de IM cuando no queremos hablar, la tecnología siendo lo que es, quizá podría ser positiva. El problema, la falacia en las palabras de ese empresario dedicado al desarrollo de RFID, reside en que no la podemos apagar. Él lo sabe pero habla como si no fuera tan imposible y lo deja en el aire, nos intenta vender la moto de que no es tan malo porque cuando quieras te desconectas, y la realidad es que, de hecho, no es posible desactivar esos chips con facilidad. La realidad es que no es posible desconectarse a voluntad.

Por eso necesitamos poder para mantenernos desconectados y fuera de control. Unos pocos hackers voluntarios han servido para demostrar que esta tecnología tiene el poder de modificar nuestra conducta.


Doctor en Química laser. Consultor especializado en gestión de conocimiento con software libre. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red. Fundador de Cartograf.

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