Hadopi, el p2p y el impuesto revolucionario

Muy sorprendido me he quedado al ver el nuevo servicio que Orange ofrece a sus clientes en Francia. Como sabemos, en ese Estado entró en vigor hace ya meses la ley Hadopi, que permite desconectar a los usuarios de Internet si son cazados reiteradamente (3 avisos) utilizando programas p2p. Es la ley que inicialmente conocimos como Ley Sarkozy.

Pues bien, la mencionada ley prevé que el cliente que tiene contratado acceso a Internet sea responsable de lo que se haga con ese acceso: ya sean acciones llevadas a cabo por él, por sus hijos, o por desconocidos que por alguna causa (¿robo? ¿pérdida?) tengan acceso a su ordenador. Esto, unido a las enormes multas por usar p2p que de forma miserable se han impuesto en otros países cuyo modelo está siendo importado a marchas forzadas mediante el ACTA, ofrecen un panorama aterrorizante. Miedo a que la acción de otro conlleve que te caiga a ti una de esas multas absolutamente desproporcionadas.


[La imagen la saqué hace mucho de Prohibido Fijar Carteles, no tengo enlace al post exacto]

Es aquí donde el nuevo servicio propuesto por Orange entra en juego. Orange propone cobrarte 2 euros por bloquear sistemáticamente el acceso a redes p2p de tu conexión a internet (Rue 89).

Párrafo aparte porque la idea anterior no es fácil de asimilar. Pagar para que te bloqueen parte de la conexión. Es una perversión. Mucho peor que el fin de la neutralidad de la red como siempre lo temimos (que consiste en pagar para que te desbloqueen partes de la conexión). Es una perversión, claramente, del tipo de las que tienen lugar sólo porque hay leyes diseñadas de forma perversa, que consideran al usuario culpable a priori y que amparadas en condenas injustas y en la manipulación mediática de las mismas (manipulación porque en la mayoría de estados de la UE una condena similar simplemente no es posible acorde a las leyes vigentes) crean el entorno apropiado para que el miedo se apodere de las personas.

Y así nos va, haciendo posible que Orange ofrezca productos maquiavélicos como éste, aunténticos impuestos revolucionarios para «garantizar tu seguridad» con los que Orange siempre gana: si el cliente paga, porque paga, y si no paga, porque el responsable según Hadopi es el cliente. Productos ofrecidos al amparo de leyes hechas para inspirar temor antes que respeto. Y ése es el problema: cuando el Estado está convencido de que es mejor ser temido que ser respetado, toda respuesta comedida no tiene lugar. Sólo hay hueco para la prohibición.

[Escribí este artículo el día 13, por error le dí a guardar sin publicar y si no llego a leer ahora mismo en el blog de Barraquito sobre este mismo tema, lo habría dejado así creo que de por vida... Cada día estoy más despistado.]

Doctor en Química laser. Consultor especializado en gestión de conocimiento con software libre. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red. Fundador de Cartograf.