Escáneres retrodispersivos, teatro de seguridad y protestas

Hace más de cinco años (ejem) que hablamos por primera vez de escáneres «de cuerpo completo», que es como se conoce ahora a los escáneres retrodispersivos (Backscattering Scanners); la última vez que hablamos de ellos fue esta semana. En este lustro hemos visto la extensión de estos escáneres: UK y EEUU a la cabeza, la UE les dio el visto bueno ya en 2008. Últimamente el tema alcanza atención mediática y en todas partes se leen notas críticas con estos sistemas, señalando de forma cada vez más unánime el hecho de que son puro teatro de seguridad. La última de esas protestas, el opt-out day, ha sido todo un éxito. Hace demasiado tiempo que en los aeropuertos no rige el derecho, son espacios en estado de excepción, humillantes, pero también peligrosos para las libertades pues, a modo de centro penitenciario, ejercen como banco de pruebas social y desde ellos llevan años indicándonos cómo comportarnos: obedientes, dóciles, prestos a ser humillados ante la nueva restricción desproporcionada.