Blogosfera

Es que no caben argumentos

Esta mañana mis dos buenos amigos Alkar y Antonello (ahora son señores respetables y se llaman Andrés Peña y Antonio Ortiz, pero claro que este post ahora lo firma Jose Alcántara, ¡ay, el tiempo que no perdona!) se lanzaban a debatir la reforma laboral española. Como quiera que hay rumores de colores acerca de qué harán y me interesa saber si ganaremos algo por una vez, quería conocer la opinión y argumentos de ambos. Porque son amigos y porque prometían aportar diferentes visiones al asunto. El tema es que me he quedado con las ganas porque es una mierda que se intenten armar ese tipo de conversaciones en sitios como Twitter, me aburrí de la mierda de interfaz y al segundo mensaje me fui. Antonello se rindió a la evidencia: «hay cosas que no se pueden discutir por twitter». Y mucho me temo que me perderé sus aportes (de ambos), sus visiones y lo que podría aprender del asunto, porque no creo que blogueen sobre el tema (que sería la solución óptima al tema). Tiene razón Gonzalo Martín cuando en un momento dado te tira a la cara un enlace que reza por qué a partir de un cierto punto, ya no cambio twits. Y tenía razón Bianka Hajdu cuando comentaba (en Medios e intermediarios frente a la promesa de Internet) que en su afán por intermediar el conocimiento (algo normal en los tiempos que corren), algunas herramientas ahogan la generación del mismo.

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La vida en el desierto de una Red sin RSS

Alrededor de los siglos tercero y séptimo de nuestra era, las civilizaciones del norte de África abandonaron el uso de la rueda. Las razones aparecen claras ahora, en retrospectiva: los carros con ruedas requerían bueyes, y los camellos pueden transportar más carga, en menos tiempo, y consumiendo menos comida y agua que los bueyes. La rueda es reintroducida con el avance occidental, más de mil años después.

Oasis, lago Mandala, Libia
[Foto: no sé quién la tomó, la encontré en La Reina de Amron.]

¿Por qué el uso de la rueda es abandonado en el lugar mismo de su invención? Porque, para vivir en el desierto, el camello era una tecnología mejor que la rueda, al menos la rueda tirada con tracción animal.

En Internet, podríamos estar a punto de presenciar cómo la rueda digital cae en desuso. Y la rueda digital no es otra que el RSS: capaz de transportar más información, más fácil y más lejos, con menos consumo de datos.

Muchos dirán que no, que el RSS no muere, sino que vive en servicios muy utilizados, que funcionan internamente a base de RSS. Puede ser, pero yo intentaría ser más preciso. Multitud de servicios utilizan XML, a veces incluso con las especificaciones de RSS. RSS, sin embargo, es el acrónimo para Really Simple Sindication o Sindicación realmente sencilla. ¿Permiten estos servicios la sindicación realmente sencilla de sus canales fuera de la plataforma y con un software estándard que no necesite establecer una petición con formato específico para una API determinada?

El RSS está inventado, no es más que XML y el XML puede hacer de todo. Y no se puede des-inventar la rueda (ni el RSS). Pero se puede abandonar. Junto a los servicios masivos tipo Facebook o Twitter, que deniegan el uso fácil de feeds y obligan (en los casos en que todavía no lo han cerrado bien) a hacer auténticas peripecias, Google anunció recientemente mejoras en sus servicios de Blogspot. En enero de 2012, el blog oficial de Blogger anuncia comentarios anidados (ya era hora, Drupal los tiene desde hace una década, y Wordpress desde hace un par de años). Pero no es todo, claro: en el blog oficial de Blogger anuncian también mayor control sobre los feeds de cada blog, con la opción estrella siendo la de no ofrecer ningún tipo de feed. Sin duda, el paso definitivo (arriesgado reputacionalmente, por eso tímido) en la plusificación (o facebookización, para ser más correctos) de Google.

¿Recuerdan cuando era necesario hacer definiciones, más o menos canónicas, de lo que es un blog? Un sitio con actualizaciones mostradas en orden cronológico inverso y que ofrece un canal RSS con dichas actualizaciones, los comentarios son opcionales.

Así, una tecnología libre no será abandonada del todo. Y muchos seguiremos pensando en vitaminar la gestión de los enlaces con esta tecnología tan accesible, pero el destino de la misma, como abanderada que es de una red más dispersa y libre, podría estar cada vez más alejado de un mainstream que camina a dedazos en mitad de la tabletización de la informática de uso personal y los placeres de una centralización empobrecedora que nos regala momentos Megaupload una década después de que los mismos dejaran de tener sentido.

Por supuesto, y como decíamos hace unas semanas en Cómo los hackers y sus drones nos recuerdan el camino de la libertad, para que estas cosas sucedan no hace falta más que un enjambre de personas con ganas de hacer red. Pero la pregunta es otra: ¿cuál será el primer gran medio que se desalineará abiertamente de ese futuro de hackers y libertad abandonando la tecnología que nos ha permitido hacer de la red lo que es hoy?

Parece una locura, pero debemos volver a los años en que el RSS se inventó y la polémica en torno al mismo. El RSS sólo es adoptado por los grandes medios cuando uno de ellos se decide a adoptarlo. En aquel caso fue el New York Times, corría el año 2002. En tiempos en que los periódicos sueñan con Twitters como los ISP de hace una década soñaban con terras y en que el periodismo se reivindica con falacias y excusas mientras habla de Orbyt, ¿cuál será el primero de estos medios en decir que abandona el uso de RSS para apostar por una especificación propia y cerrada, directamente encapsulada en una app?

Facebook y Twitter ofrecen pocos RSS; y a regañadientes. Blogger (Google) ahora te permite tener tu blog sin RSS. Hay quien sueña con el abandono de esta tecnología. Como con el p2p, su erradicación es imposible, de forma que el objetivo es marginalizar su uso.

Lo que no nos contarán es que presionar en esa dirección detendrá la llegada de la primavera informacional y el florecimiento de una Red mucho más rica y diversa, obligándonos a llevar el duro modo de vida del desierto sin ruedas (y esperemos que dure menos de mil años), justo cuando creíamos que la red y el software libre nos habían entregado un oasis sin límites.

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Drupal & Beers, retomando el espíritu de los viejos Beers & Blogs

Mascota de Drupal

Reunirse con un puñado de bloggers a hablar, redundante pero justificadamente, sobre blogs con una cerveza en la mano era una de las grandes cosas que ofrecía la emergente blogosfera de hace ya muchos años. Yo viví aquella época en Málaga, donde los beers and blogs se convirtieron en (buena) costumbre, de la mano de los Bloguerones. Llegado un momento, sin embargo, los B&B cayeron de intensidad, y no porque los blogs murieran; todo lo contrario: murieron de éxito, nos reuniamos demasiados y las quedadas dejaron de ser humanamente manejables.

Y es que, a partir de un cierto número de personas, tenías la sensación de no haber saludado a casi nadie y la solución lógica era quedar no con todos, sino con algunos de esos bloggers. Y punto. Todos hacían lo mismo y sin problemas. De ahí se precipitaba un nuevo status quo: quedabas naturalmente con algunas personas a las que conociste en los primigenios B&B, pero ya no los llamabas B&B, sino ir de tapas (o de cañas, o de concierto).

Llevo un par de meses sumándome a la quedada mensual de drupaleros en Madrid. No es secreto que soy un amante de Drupal y que parte de lo que hacemos habitualmente en Cartograf tiene que ver con este maravilloso framework, así que las conversaciones que ahí tienen lugar me devuelven algo interesante que no había encontrado desde aquellos primeros Beers & Blogs: la frescura de charlar con personas con quienes compartes una cierta afición, en este caso el obvio, en grupos reducidos y sin mayor aspiración (en ese corto plazo, que también se esbozan PDMs por si la cosa se prolonga) que la de echar un buen rato y tomar una caña.

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Queridísimos Piratas (auto)decapitados

La junta directiva del Partido Pirata elige al nuevo presidente, lo leo en un post de Ballota y al ver el enlace pienso «no me suena de nada este Ultano Peña, pero hay un enlace, será a su blog» y pongo el ratón encima del enlace para ver la URL a la que apunta el mismo mientras termino de leer el post.

Aquí viene la sorpresa, el nuevo presidente del Partido Pirata da como su gran referencia, su «como sé que no me conoces, aquí puedes saber algo más sobre mí» un perfil en Facebook. Period.

Cuando digo un perfil en Facebook lo que quiero decir es que la URL de referencia del chico no es un blog, sino un perfil en Facebook.

El presidente, repito, del Partido Pirata. Ya saben, piratas, rebeldes sin causa, conocen mucho sobre Internet y son activistas, ellos sí te representan (dicen ellos). Ya saben, activismo de Facebook. Es como ser un punkie de postal, como ser guapo de tobillos para abajo. Normal cuando compramos sin dudarlo el discurso acerca de lo mucho que molan ciertos servicios a los mismos a los que ya habíamos comprado el sobrevalorado discurso de WikiLeaks.

Ah, pero bueno... llega el propósito de enmienda. Se presenta, realiza su primera declaración pública... alguien habría pensado que este tipo de ocasiones son un momento perfecto para abrir un blog, pero que como somos formales y nos ha cogido de repente, y en calidad del presidente del partido, usamos la web del mismo. Pero siempre hay alternativas mejores, como presentarse usando un documento compartido en Google Docs. Un documento en el que prácticamente se limita a decir que el Joomla! de la web del Partido Pirata tiene los días contados. Llamativo cuando menos, y eso que no soy fan de ese (por otra parte, popular) CMS.

En fin, que les deseo lo mejor y todo eso pero, vamos, que éste, y no otro, es el estado de las cosas. De camino, un gran momento para oir a Dearly Beheaded. Ya saben: Be pirate, beheaded.

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Allí no había bloggers

Este fin de semana estuve en EBE varios años después. Esta vez en una nueva ubicación, pero con la misma implicación de Luis, Rafael Poveda y el resto del equipo, que han hecho que el evento fluya bien pese a su dimensión. De vuelta en casa, no dejo de pensar en lo que he podido ver ahí estos días y ahora que tengo la calma para escribir, intentaré ordenar las ideas.

  • Un evento de bloggers donde la tarjeta de identificación tiene espacio para el usuario de twitter pero no para la URL de los blogs. Mal.
  • Un evento de bloggers que en 2011 se abre hablando de descargas. Ya saben que por aquí estamos a favor de abrir el puño de la restricción de copia, pero pensé que ya era el momento de hablar de algo más que descargas. El problema es la propiedad intelectual y sus leyes, que nos impiden ganarnos la vida cuando es lo que más necesitamos.
  • Un evento de bloggers donde apenas hablan bloggers, pero hay mesas y mesas de periodistas, presentadores de televisión y hasta directores de periódico que hablan... de twitter.
  • Un evento de bloggers donde un periodista sin blog se permite el lujo de enseñar, sentando cátedra, a heavy users de Internet las bondades del hyperlink, demostrar que no sabe ni siquiera el nombre del fundador de Google (memorable el momento Gary Page) y ser tan necio para decir en público que su medio no depende de Google. Aún me estoy riendo con esto último.
  • Un evento de bloggers donde la intervención del mencionado personaje es recogida con elogios y no con rabia, donde se tilda de humilde a quien rebosa de soberbia y se anima a dar lecciones de Internet tras unos meses de usar Twitter.
  • Un evento de bloggers al que acude todo un director de periódico a vender su libro, todo un signo de la apurada situación de una industria que, como tantas otras, está viviendo la disipación de rentas propias de la abundancia de Internet de manera inevitable.
  • Un evento de bloggers donde todo lo anterior pasa sin crítica, donde nadie bloguea acerca a nadie del evento.
  • Un evento de bloggers donde se habla de twitter, de los medios, del futuro de los periodistas profesionales y de social media y de community managers y de absolutamente todo, excepto de blogs.
  • Un evento de bloggers sin bloggers, que es en lo que se resume todo lo anterior y que para los pocos que habíamos, no vale la pena poner comas.

Y esa es la realidad, por eso el numerito del personaje anterior no levantó ni críticas ni malestar, ni provocó el más leve movimiento de cejas en la inmensa mayoría los presentes, que pudieron hacer la digestión asombrosamente bien pese a lo que se acababan de tragar. Siempre hay excepciones, afortunadamente.

Exagero, por supuesto, claro que había algunos bloggers. Unos pocos al menos, conocí a personas dedicadísimas a sus blogs, y lo pasé muy bien con ellos, de Jesús Pérez y la economía, a Soraya Paniagua y el e-Learning o Javi Guembe, más timidín que los otros pero con quien pude charlar un rato (y me quedé con ganas de más) sobre WordPress, y charlar con muchas otras personas y tomarme unos Callos en El alabardero, y pasar toda la noche charlando con los amigos de siempre (y conocer, conocer, conocer), a los que uno ve demasiado poco, y reirnos con el monorraiiiil hasta la hora de amanecer.

En fin, que claro que había bloggers, pero el Evento blog ya no es un evento de blogs. Y es por eso que los blogs no están en la agenda y que nadie repara en ello. Ahora bien, ¿qué hacemos? ¿Lamentarnos? Ni hablar. Ya estoy harto de lamentos, y bastantes veces he visto este fin de semana llorar la muerte del periodismo. Todo sirve con tal de no ponerse manos a la obra, si tan sólo todos los que se lamentan por eso tuvieran la mitad de valor y ganas de hacer cosas que tiene Enrique Meneses, no les quedaría tiempo para lloriqueos y tendrían un blog tan hermoso que no cabría en los moldes.

Por supuesto, hay que ser reflexionar sobre qué ha salido mal. Qué ha impedido que se materialice la Internet que soñábamos, la de los hackers y las personas que se informan mejor y de forma más autónoma. Prometo un post al respecto. Pero creo que por demografía lo que tenemos por delante es mucho más positivo que lo vivido en los últimos cinco años. Prometo un segundo post, sobre este tema.

Mientras tanto, si no cuidamos bien lo poco que nos queda de jardín, mañana tendremos únicamente el erial (legal y de ideas) que se entrevé en el horizonte. No va a ser sencillo.

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El coste de la fragmentación

La fragmentación de plataformas, un nuevo-viejo problema

Una de las maravillas de la web es que resulta sencillo hacer aplicaciones interoperables entre plataformas. Esto es, podemos diseñar una página web, incluso una compleja aplicación web, y si nos atenemos al diseño con estándares, probablemente no habrá ningún problema para usarla, independientemente de que accedamos a la misma desde Linux, Windows, Mac, o nuestro móvil con Android o iOS. Como consecuencia de esto y del abandono al que Microsoft empujó a su Internet Explorer, se hizo un énfasis necesario en que lo que verdaderamente importa es el navegador, que es el cuello de botella que ha de ser capaz de entender los estándares.

Esta situación tiene una ventaja: reduce costes. La Red lo es todo acerca de un nuevo mundo de posibilidades, acerca de más personas accediendo al mercado y siendo capaces de ganarse la vida por sí mismas, aunque tuvieran unos recursos iniciales muy limitados. Una de las maravillas del «edítalo una vez, léelo en todos los dispositivos» es que reduce los costes de edición y publicación. La edición digital va más allá de blogs y nuevos medios. La nueva edición digital abre la puerta a nuevas formas de edición de libros a precio reducido. Tanto la primera como la segunda faceta de la edición digital sufren en tiempos recientes de un problema creciente y peligroso: la fragmentación de plataformas.

Así, lo mismo que el impulso a las tiendas de aplicaciones en detrimento de la web está dañando a los medios digitales, que en esa inexplicable carrera de la rata podrían estar matándose a sí mismos, el editor online ve multiplicados sus costes al tener que maquetar los libros digitales para cada plataforma que apuesta por un formato propio e incompatible. La promesa de «edita una vez, léelo en todas partes» nunca ha estado más en entredicho.

Y no creo que sea inocente ni equivocado. Los medios entran al juego porque quizá no tienen otra opción: en la web se diluyen y son irrelevantes, cada vez más buscamos las noticias nosotros mismos y saben que tienen que asaltarnos por el camino. En este contexto, la fragmentación de publicaciones les supone a ellos un coste asumible, y a resto los deja fuera de juego; es un truco viejo. Es verdad que caminan por el filo de la navaja, pero están comprando tiempo.

Y lo peor es que no está justificado. Aplicaciones complejas se benefician, sin duda, de ser nativas para cada plataforma de móvil. Pero la mayoría de las aplicaciones son simples, envían una petición a un servicio web o reciben un flujo de información por RSS. ¿Hacía falta, entonces, sacar una aplicación nativa para cada plataforma, con el coste adicional (innegable, tiempo, esfuerzo, rediseños obligados) que conlleva? ¿Hace falta empaquetar un libro como aplicación de Android cuando me puedes pasar todo el contenido en ePub o, caso de ser una suscripción, mi nuevo capítulo vía un RSS sólo para suscriptores? ¿Qué parte de la obligación de maquetar el libro varias veces en formatos propietarios como el Kindle podríamos estar ahorrando en el precio final?

La fragmentación de plataformas es un nuevo-viejo problema. Recuerden el Write once, run anywhere de Sun y su Java. Durante un breve lapso creímos que había quedado atrás, pero parece que delante tenemos más, y no menos, fragmentación. Con los problemas que arrastra la misma.

Porque los tenemos delante. Probablemente no sea estrictamente necesario, pero parece que estás out si no tienes una App. Todo sea por estar a la moda, si bien esta tiene un elevado coste en términos de reducción de mercado y competencia. Pues ésa es la consecuencia de la fragmentación de plataformas para contenidos digitales, tanto libros como medios. El coste que añade es una barrera de entrada cuando pensábamos que esas barreras ya estaban por caer. Y es posible que no sea estrictamente necesario hacerlo así, pero supongo que hace falta para ir a la moda, aunque los beneficios de todo esto sean más bien problemas. Beneficios negativos que dirían por ahí; esto es, beneficios, pero en la dirección incorrecta.

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No es que faltara confirmación, pero...

Hacía bastante que no pasaba por Flickr, un servicio que dejé de usar junio en 2007 cuando nos dimos cuenta del mal rumbo que llevaba lo 2.0. Hoy buscaba alguna foto libre y se me ocurrió que el mencionado sitio era un buen sitio para comenzar a tantear.

Cosas que he descubierto:

  • Esto es lo que se encuentra uno cuando llega a la página principal de Flickr.
    Inicia sesión con tu cuenta Google o Facebook
    Yahoo! fue un proveedor de identidad digital, ya han admitido (era hora, supongo) que han perdido esa guerra, con lo que ello conlleve.
  • Cuando encontré una foto decente, no veía cómo bajármela. (Tuve que recurrir a ver la página sin CSS, algo que podemos controlar en las opciones del navegador.) ¿Por qué no veía cómo bajármela? Porque no quieren hotlinking. Lo repito: Yahoo! no quiere hotlinking, como si fueran nuevos y no hubieran entendido nada de Internet, como si no tuvieran servidores o algo. Esto explican en la FAQ:

    El enlace directo al archivo de la foto ya no se muestra en la página. Según las Normas de la comunidad de Flickr, “las páginas de otros sitios web que muestren contenido alojado en flickr.com deben proporcionar un enlace a Flickr: cada foto o video debe llevar a su página en Flickr”. Un enlace directo al archivo de la foto no hace esto.

Pos mu bien, pos vale, pos malegro. Eso me pasa por ir a buscar a Flickr, lección aprendida. ¿Cómo no va a ser ubicuo el botón de Facebook si hasta Yahoo! se rinde ya ante Connect?

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