A vueltas con el Tipping Point y el conocimiento de las redes

Si sacamos nuestra vena de analistas, la noticia más importante de ayer fue el final de la «war on drugs» declarada por Nixon en 1971, por cuanto podría presagiar un giro de mayor calado sobre el que ya sonaron tambores. Cabe incluso preguntarse cuándo llegará el final del «war on terror» con el que nos han martilleado (y arañado libertades) desde aquel día de septiembre de 2001. (Imagino que habrá que esperar aún 3 décadas; en todo caso… pero es una guerra perdida desde su enfoque.)

Pero si nos centramos un rato en temas más mundanos y hacemos análisis, pero esta vez análisis de redes, el flujo de la noticia va por las críticas al Tipping point y la creencia de que contar con los líderes de opinión garantiza el éxito en la comunicación en red. Es una crítica con mucho sentido: desde luego que contar con líderes de opinión es más bueno que malo para una causa dada, pero no es suficiente. No garantiza nada. Y ello explicaría que los mismos protagonistas, usando los mismos procedimientos, unas veces creen la bola de nieve y otras veces se derritan previsiblemente bajo el sol más tibio del invierno.

Y en ese «previsiblemente» reside el quid de este post. Quienes estamos en el día a día en la Red sabíamos que aquella intentona sobre Ryanair no llegaría a ninguna parte. Mismos protagonistas, mismos métodos, pero el resultado se percibía diferente. Era un conocimiento asentado pero difícil de justificar y el trabajo aparecido en Nature este mes viene a convertir en teoría eso que hasta ahora no era más que un postulado sin demostrar: la clave podría no estar en quién te apoya (aunque todo apoyo sume, obvio), sino en la lectura concreta que una persona es capaz de hacer de una red concreta en un momento concreto. Ese expertise no lo regalan con la fanta, ni con la licenciatura de periodismo. Y, más importantemente, no hace grandes aspavientos ni desprende glamour, pero seguramente contar con ese expertise de tu parte es, si nos movemos entre redes, una parte tan relevante (o más) para alcanzar ese «tipping point» que los rostros y nombres que se prestan a tu campaña y los medios en que consigues armar tu puzzle.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

3 Comments

  1. Hola, Jose! Me ha gustado tu análisis, con el que coincido, aunque con matices. En el caso de Ryanair no tomé una posición tan activa porque ya voy bien servidito de enemigos y porque Diego conoce mil veces mejor el mundo aéreo, que yo ignoro del todo. Pero no creo que se pueda comparar ambas peticiones por el hecho de tener un mismo impulsor. Me explico: lo de La Noria tenía tantísimos ingredientes que remueven el estómago, y tantas gotas que habían hecho mella en nosotros, que cuando lancé mi propuesta el vaso se desbordó. Y ahí el tipping point fue, clarísimamente, la decisión de Campofrío. Sin ese gesto (que igual podía haber tomado otra marca…), y sin la nefasta gestión de la crisis que hizo la cadena de TV, no habríamos conseguido nada.

    En cambio, el tema de Ryanair es muy menor en el imaginario colectivo. Nos importa mucho más que no pisoteen la memoria de una familia que no puede enterrar a su hija que el hecho de que un trocito del presupuesto de España se utilice con criterios discutibles. Aun así, te doy una noticia: el Ministro ha recibido a Diego -que está pendiente de contarlo- y le ha transmitido buena sintonía con que las subvenciones convertidas en chantaje no son de su agrado. Así que estoy contento y creo que, salvando las distancias, la propuesta de Actuable de Ryanair ha servido para llamar la atención sobre unas subvenciones difíciles de justificar. No tienen nada que ver los resultados de una cosa y otra, pero tampoco la naturaleza de lo perseguido en cada historia.

    Lo de La Noria tuvo también éxito porque yo llevo 4 años en la red ganándome mi credibilidad con temas de todo tipo, pero si me quitas a mí y pones a cualquier bloguero de perfil similar (hay cientos), habría funcionado igual. Ni es la persona ni es la herramienta lo que determina la mayor parte del éxito (puede que un trozo sí, pero no mayoritario); lo más importante es el contenido. Me quedo con un mensaje central: cuando pides cosas justas, de forma educada y razonada, y utilizas la red como pegamento, puedes conseguirlo. El mundo no lo cambiamos de golpe pero sí si nos planteamos cada uno ir mejorando pequeñas cosas. Un saludo!

    • Hola Pablo,

      me gusta tu aporte por varios motivos:

      • A mí siempre me intrigó (en torno a este asunto) si en un tiempo en el que hubiera sido más difícil hablar con la «competencia» (otros anunciantes) esta situación se habría dado. Creo que hay un dilema del prisionero en ese asunto que se traduce en una respuesta del tipo «sólo me retiro si sé que no voy solo, porque igual de ridículo es quedarme el único en un bando o en otro». ¿Qué crees que pasó
      • Cuando lanzaste tu propuesta saltó la chispa: evidente. Creo que hiciste una muy buena lectura del clímax que se vivía. Kudos para ti :) … lo que nos lleva a tu última idea.
      • Tú última idea es precisamente la que da origen a este post: evidentemente, la credibilidad trabajada durante mucho tiempo sigue contando (¡para eso trabajamos duro, para que luego hablen bien de nosotros!), pero es cierto que en ese «contenido» que mencionas se encuentra el saber hacer una buena lectura de una situación en concreto. Así, en muchas ocasiones alcanzar el tipping point depende de tener los ojos bien abiertos más que de quién los tiene abiertos (aunque todo ayude y la credibilidad también!)

      Saludos!

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