La UE legitima los pasaportes RFID años después de que comenzaran a emitirse

No puedo evitar pensar cada dos por tres lo bien que le funciona a la maquinaria de la Unión Europea su sistema de propaganda.

¿Cuánto tiempo hace que comenzamos a dar la alerta acerca de los pasaportes RFID (popularmente conocidos como electrónicos o biométricos)? Años. Hace ya dos años que Estados miembros de la UE los emiten, entre ellos España (agosto 2006), pero también otros como Francia (julio 2008) y Alemania (octubre 2005). No he profundizado, pero estoy seguro que casi todos los Estados miembros los emiten hace mucho, ya que su introducción se debió a una exigencia de los Estados Unidos a la que la UE se plegó sin rechistar.

Desde que los grupos pro-libertades y pro-privacidad avisaron de la fácil vulnerabilidad de estos pasaportes ha transcurrido igualmente mucho tiempo y en este periodo esos pasaportes han sido clonados (incluso sin sacarlos del paquete en el que se envían) y se ha demostrado que su contenido puede ser modificado (con lo cual su supuesta fiabilidad queda en entredicho a la vez que se prueba las posibilidades de fraude y los agujeros de seguridad que hace posible su introducción por parte del Estado). Habida cuenta de todas estas amenazas y vulneraciones de seguridad, la desconfianza por parte de los que piensan que utilizar estos pasaportes redunda en un aumento de nuestra inseguridad (mediante, por ejemplo, el robo de identidad si se clona un pasaporte y se hace creer a un sistema que la persona que se encuentra en un determinado lugar no es la que efectivamente se encuentra allí) no ha hecho más que crecer.

Sin embargo, sólo es ahora cuando este tema alcanza a la agenda pública. Y lo hace porque el europarlamento (única institución europea elegida democráticamente y, dicho sea de paso, lejos de ser la más poderosa de estas instituciones) ha aprobado la utilización de estos pasaportes RFID. En realidad, y visto que estos pasaportes RFID llevan años emitiéndose, el europarlamento se ha limitado a legitimar una política Estatal por la siempre conveniente (para el poder) vía de los hechos consumados.

¿Por qué los emiten durante años y los legitiman con tanto retraso? ¿Por qué los legitiman si está más que probado que estos pasaportes son fácilmente duplicables y representan un aumento de nuestra inseguridad? Demasiadas preguntas sin respuesta para unas medidas que provienen de una institución macroestatal que tiene demasiada tendencia a introducir leyes, tecnologías y medidas de control sin razonar demasiado sus ventajas ni el coste en derechos y libertades que esta introducción lleva aparejado. ¿Para qué pensar en lo más conveniente para los ciudadanos?, se estará preguntando en estos momentos un oscuro funcionario de Bruselas que nunca visitará Málaga, Bari, Bochum o Bordeaux (quizá ni siquiera sepa localizar en el mapa esas ciudades).

Claramente, la Unión Europea camina por libre y no le sigue el paso, ni el pulso, ni a los ciudadanos ni a sus intereses. Y esta legitimidad tardía a unos pasaportes implantados por los Estados hace ya tanto tiempo que ha dado tiempo a probar sobradamente su inseguridad no hace más que demostrar que el vacío entre lo que la gente pide y lo que interesa a unas autoridades alejadas de la realidad cotidiana no hacen más que crecer.

[Al principio no pensaba dedicar a este asunto, que en este blog ya hemos tratado en profundidad, más que un minipost. Este post está escrito para ¡Esta Europa NO! y se lo debemos sobre todo a Arnau, que nos aguijoneó]

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