En el software libre, la parte importante es libre: epílogo a Maimónides

Llegué esta mañana gracias a Luis Rull a la página del proyecto Maimónides, que anuncia que cesa su desarrollo. Más allá de que conozco muy poco el proyecto (no sé quiénes lo impulsan, ni qué apoyo obtuvieron y/o han dejado de obtener) me quedo con lo que comenta al respecto Antonio Ortiz: «por mucho que se hable de licencias y de software libre, la cultura de colaboración, de compartir y de apertura no ha calado nada en la administración».

Y me quedo con esto porque me devuelve a un post anterior, Cuando hablemos de software libre, hay que recordar que la clave es la libertad:

como vimos hace un año con la vuelta a software privativo de la Junta de Extremadura (que había migrado a software libre años atrás); también en Andalucía, la Junta volvió a SAP.

Hay que situar el foco en el empoderamiento que recibimos al usar software libre. Eventualmente, además, tendremos software más eficiente y posiblemente más barato. Pero la clave es la libertad adquirida. Poner en el centro la libertad reporta más beneficios (y eliminarla es más complejo) como bien saben en Munich, donde el balance de sus años de software libre es bien diferente: «la clave reside en el empoderamiento ciudadano más que en el abaratamiento de costes».

Pero aquí el nivel de debate fue (y lamentablemente es) muy básico: que lo importante es que fuera (y sea) gratis. Como si fuera la primera dosis, claro; que siempre es gratis y menuda cosa es. De aquellos polvos, estos lodos.

El software libre puede cambiarlo y mejorar muchas cosas, pero para eso hace falta mucho más que instalar LibreOffice en unos cuantos ordenadores de funcionarios. Habría que abandonar esa cultura de reinos de Taifas tan imperante en ciertos ámbitos en los que nadie (absolutamente nadie) está dispuesto a ceder ni una pulgadita de su terreno al uso común.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

Submit a comment