Sociedad infantilizada y pobreza democrática

Sigo avanzando a ritmo de caracol con las lecturas que tengo in progress, aunque me van reportando todas ellas buenos momentos. En esta ocasión destaco una idea de The Uses and Abuses of History, de Margaret MacMillan:

The proper role for historians, Howard rightly says, is to challenge and even explode national myths: “Such disillusion is a necessaroy part of growing up in, and belonging. to an adult society; and a good definition of the difference between a Western liberal society and a totalitarian one – whether it is Communist, Fascist, or Catholic authoritarian – is that in the former the government treats its citizens as responsible adults and in the latter it cannot.”

Cuando ves al gobierno apesebrando a adultos siendo tratados como niños incapaces de buscarse la vida, con una nula resistencia a la frustración, y en la que hasta las cosas más inofensivas son causa de ansiedad te das cuenta de lo delicada que es la democracia en que vivimos cuando en todos los rincones del Mundo libre, como lo definió Timothy Garton Ash, los estados son los principales responsables de la infantilización de sus ciudadanos.

La primera frase de la cita, la que habla de no perder de vista que los mitos nacionales son exactamente eso, mitos y leyendas, da también para mucha reflexión. Siempre me gustó mucho El bosque originario de Jon Juaristi, que trata muy bien esos temas.