¿Qué significa que Google pensara en su criptodivisa?

Bitcoin despierta escepticismo. Este mismo fin de semana, una amiga nos comentaba que en el mundo financiero no se ve hueco posible para una criptodivisa que además no está controlada por ningún banco central, al ser peer to peer.

Las criptodivisas son una pieza fundamental de la globalización real. En tanto que son en lo monetario lo que Napster supuso para la industria del ocio o los blogs para la prensa: el fruto de una desintermediación intrínseca al mundo digital en que vivimos que trastoca los esquemas del mundo en el que crecimos. Hace unos meses hablábamos de este tema, afirmamos entonces que:

«Las criptodivisas llevan en su código genético todo lo necesario para convertirse en ese Western Union global, instantáneo y optimizado. Además, al ser a la vez p2p y libre nos entrega una herramienta que, en el largo plazo, difícilmente será objeto de especulación pues no será controlable por un único ente y, al posibilitar transacciones anónimas, previsiblemente será muy usado en mercados negros, pero también en los grises.»

Las declaraciones de Eric Schmidt ayer afirmando que

«Google pensó crear un rival de la moneda p2p Bitcoin. La compañía pensó llamarla “Google Bucks” y aunque estas divisas son una gran idea, el proyecto no despegó debido a la situación legal de las mismas en numerosos países.»

De entrada, una moneda p2p apadrinada por una compañía enorme como Google es una paradoja. Pero luego recordemos que Google ha capturado mercados forzando a la competencia para luego ejercer una presión tremenda sobre la misma. (Recuerden el uso de su infraestructura y la estrategia de impulso al Cloud Computing.) ¿Google querría ser ese nuevo Western Union sin oficinas y con el dinero disponible para pagos con el móvil?

Hay que destacar que la competencia de las criptodivisas no son otras criptodivisas, sino las divisas emitidas por los bancos centrales… que están en horas bajas. Y por tanto, la competencia de Google en ese ámbito no es Western Union, sino los bancos centrales, pues en tanto Google controle la divisa, no es una verdadera divisa p2p, sino un reemplazo de las divisas centralizadas estatales. Si la adopción de las criptodivisas es cosa de una minoría, es precisamente ésta la minoría más sensible al control de las divisas (por eso adoptan monedas como Bitcoin) y la oferta de Google es irrelevante para esa minoría sensibilizada.

La debilidad de la propuesta de Google no es aplicable al ecosistema completo. Las criptodivisas están aquí para quedarse (aunque desconocemos la adopción que tendrán), pero si alguna consigue tener un éxito destacable y perdurable en el tiempo serán las que sean auténticas divisas distribuidas al estilo Bitcoin. La crisis financiera de 2008 dinamitó la confianza en los bancos centrales y en su capacidad para gestionar las divisas. En un contexto de emergencia de nuevos actores no estatales y desintermediación, Google Bucks (aunque nunca llegaremos a conocerla con ese nombre), vendría a confirmar que ahí hay un vacío que rellenar. Si lo rellena Google, las personas habremos perdido una ocasión de desintermediarnos, pero ¿qué sucedería si lo rellena un sistema verdaderamente peer to peer?

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