Las patentes matan pacientes

Eso (pero en el inhóspito idioma de la pérfida Albión, que diría mi amiga M) es lo que rezaba una de las pancartas que llevaban los manifestantes cuyas imágenes acompañaban a una de las mejores noticias que he oído recientemente: Un tribunal de la India desestima el recurso de la poderosísima Novartis contra una supuesta violación de patentes industriales en aquel país, famoso por la enorme cantidad de medicamentos genéricos que produce. La decisión no es definitiva pero de momento apunta en la dirección acertada.

De este modo los tribunales Indios ponen a su pueblo por encima de Novartis y decide que los cientos de miles de habitantes de chavolas de Calcuta no podrán pagar el medicamento anticancerígeno al precio que lo exige Novartis. No hay que olvidar que ésta es también una forma de proteger su industria: miles de pequeños laboratorios fabricando genéricos que de otra forma habrían tenido que cerrar. Lo interesante es que los tribunales toman una decisión tan extraña estos días que más de uno pensará que lo están haciendo mal: ¡Han osado llevarle la contraria a un gigante de la química farmacéutica para permitir acceso barato a medicinas!

Alguno se habrá creído las mentiras de Novartis sobre el fin de la investigación farmacéutica, nada más lejos de la realidad. Lo que Novartis quiere es un monopolio de explotación mercantil con una mercancía tan importante como un medicamento anticáncer. El problema de Novartis es que ellos desarrollan el medicamento, pero lo desarrollan apoyándose en la ciencia desarrollada por miles de personas en todo el mundo (y financiada en el 99% de los casos con dinero público). ¿O acaso alguien cree que Novartis descubrió todos los avances en química y biología? Claro que no, pero los usan porque eso es la ciencia, averiguar cosas y hacerlas disponibles para que otros las mejoren. Pero Novartis usa todo el bagaje de conocimiento anterior y más allá de hacer un uso justo del mismo pretende proteger sus propios avances del uso «indebido» que otras personas puedan hacer de él. Eso es una patente médica, algo que no debería existir.

De modo que la India defiende sus intereses pero también los de su pueblo y sí, le llevan la contraria a un gigante supranacional… ¿y qué? Lo mismo que Alejando Sanz tiene para comprarse mansiones aunque sus fans puedan descargar su disco sin pagar, Novartis tendrá enormes beneficios aunque mucha gente tenga acceso a un coste mucho menor. El problema de las farmacéuticas es que juegan al rollo lacrimógeno de «sin esto la investigación se muere». Falso. Las farmacéuticas tienen un oligopolio brutal y global y le sacan unos rendimientos tan grandes que desmayarían a cualquier trabajador autónomo (y no autónomo) de los que conozco. Su negocio sólo mira a los países pobres para utilizarlos como pruebas, maltratándolos luego con precios prohibitivos e inaccesibles para el sueldo de 1 Eur/día.

El problema es que en occidente nos sobra dinero. Nos quejamos porque somos mil euristas (y no nos faltan motivos), pero compárense con otras gentes. Nosotros con nuestro mileurismo tenemos que vivir y nos sobra tanto dinero que en lugar de comprar arroz del barato compramos el caro porque es biológico, y lo mismo con el maíz y con el pan. La atención médica nos sale «gratis» (no es gratis, pero como la pagamos «en segundo plano» no nos percatamos de lo mucho que nos cuesta) de modo que no valoramos lo que para la gente de países como la India supone caer enfermo sin tener una seguridad social en la que caerse muerto.

Yo me alegro de esta decisión (aunque aún no es definitiva). Una vez más, como siempre, son los países pobres los que ponen freno a la locura global, ¿no se deberá esto a que la locura global (tal y como está dirigida por los países ricos) lejos de promover la igualdad entre países los está separando aún más? Yo estoy convencido de ello y por eso esta noticia me alegra: en la era del consumidor aún hay países que piensan en sus ciudadanos.

[No tengo enlace a las fuentes porque lo vi en TV -creo que en BBC-; he puesto un enlace a Bottup]

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

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