No será por la técnica, pero Bitcoin y la Hawala podrían tener su hueco

Uno de los momentos más sugerentes del pasado Día Garum Europa 2011 celebrado en Bilbao nos lo brindó Douglas Rushkoff cuando se soltó a hablar de la lógica distribuida aplicada a las divisas, para dar origen a una moneda p2p pura (en el enlace anterior se puede ver ese fragmento de la conferencia). La idea es buena, aunque no nueva: una moneda global tan en el mercado, y por tanto tan veraz, que ni siquiera los Estados alcanzan a manipular ni regular su tipo de cambio.

Si hay una divisa de ese tipo que últimamente acapara titulares es Bitcoin, que sigue siendo el centro de un debate con opiniones a favor y en contra (gracias, Eva). La mayoría de ese debate, sin embargo, valora los aspectos técnicos o los meramente financieros (revalorización por tanto en tanto otro tiempo). Lo que realmente determinará el éxito de estas monedas es la estabilidad de la divisa: mantener fuera, o con un peso poco relevante, la especulación.

A su adopción contribuirá, de forma involuntaria, la presión del entorno: cuando el declive del pago en efectivo, no trazable, que anunciábamos en 2006 comienza a tomar cuerpo y amenaza con crear más asimetrías informacionales y facilitar la trazabilidad del usuario final y cuando la amenaza de un futuro menos globalizado, y no más, se cierne como algo casi tangible, el compromiso entre esfuerzo y beneficio derivados de usar sistemas monetarios distribuidos y cifrados comenzará a ser asumible por cada vez más personas. Personas normales, no especuladores natos, justo lo que Bitcoin y estos modelos parecen estar necesitando.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

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