Minority Report, ¿estás seguro que es ciencia ficción?

Minority Report no es ciencia ficción; es ciencia futura (o demasiado presente). Lo dijimos hace mucho: El equipo asesor se encargó de convertir a esta película en un clásico futuro. Querían que la gente la viera 20 años después y pensara “qué ingeniosos, sabían todo lo que iba a pasar en el futuro” y por eso en la película todo lo que aparece (por improbable que parezca) es ciencia en desarrollo.

La interfaz mano-guante-computadora, los anuncios de guiness personalizados, el abuso de biometría   o el entrar a una tienda y que un robot te reconozca (r-o-b-o-t, la atención personalizada va precisamente de que no te atiendan personas -que cobran sueldos y se destinan a los clientes vip-).

Ya hemos visto a neurólogos diciendo que pueden predecir en algunos casos el 70% de nuestras acciones, estamos cansados en este blog de hablar de RFID y de publicidad personalizada también hemos hablado. El siguiente paso lo ha dado Mini, el conocido fabricante de coches yuppies sobrevalorados ofrece ahora a sus compradores participar en un programa piloto según el cual se les entrega un llavero con un chip RFID, de forma que las vallas publicitarias muestren anuncios acordes a tu perfil.

Ya sólo con eso vamos mal: Anuncios dedicados a tí, a tus gustos y a tus placeres; más específicos y por tanto mejor diseñados. Eso implica, inevitablemente, un mayor porcentaje de éxito en la publicidad (acabarás comprando más cosas que tampoco necesitas).

Pero vayamos un poco más allá, hemos dicho que los anuncios se relacionan con nuestro perfil. Y esto significa, inevitablemente, que debemos proveer de un perfil al vendedor. De eso se encargan nuestros múltiples chips RFID (los de la leche pascual, los de la nevera, los del coche alquilado, los de nuestros sellos, …) que cada día, con cada compra que realizamos, con cada zumo pascual que bebemos, con cada yogur que sacamos de la nevera, cada carta que enviamos o autobús que cogemos enseñan a la máquina, le dice a ella cómo somos, qué compramos, qué bebemos, cuándo, con qué frecuencia, en qué circunstancias, dónde lo hacemos…

Cada acción nuestra enseñando a la máquina, abriéndole nuestra vida privada. Y Mini, encima, te lo vende como una ventaja. ¡Manda huevos! Y Minority Report que recomiendo ver con espíritu crítico) banalizando todo este mundo de trazabilidad y control porque, claro, a ver a quién convences tú de que todo esto ya está aquí. Tío, es una peli… es ciencia ficción.

Por cierto, que esta entrada estaba en la nevera desde hace varios días y precisamente anoche me enteré que otra de esas cosas que aparecen en Minority Report ya ha sido presentada: ¿Recuerdan esas arañas espía que soltaban en los edificios para colarse en las casas? ¿Sorprendente? Pues eso es porque no han visto las libélulas espía desarrolladas por ingenieros franceses para espiar territorio enemigo sin usar exploradores y con un riesgo mínimo de ser detectadas.

¿Estás seguro que es ciencia ficción?

*** La opinión -como siempre en las anotaciones (no en los comentarios, claro)- es mía y el aviso sobre lo del mini lo recogí de Enrique Dans, vía meneame.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

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