Manual de uso del Copyleft

Manual Copyleft
Hace unas semanas estuve leyendo «Manual de uso del copyleft» y no había comentado nada por aquí. La verdad es que es un libro muy interesante que más que leerse se devora. Si tengo tiempo iré poniendo por aquí algunos pasajes interesantes del mismo.

De momento os dejo dos citas, una primera referente a la excesiva extensión de los privilegios del autor, a la obstaculización de la cultura que provoca y a la larga cola de internet.

Un tercer aspecto tiene que ver con las obras ya publicadas y se deduce del alargamiento de la extensión de los derechos de autor. Según la LPI, art. 26: «Los derechos de explotación de la obra durarán toda la vida del autor y setenta años después de su muerte o declaración de fallecimiento». Es decir, la mayor parte de las obras publicadas durante el siglo XX están todavía sujetas a derechos de autor. Sin embargo, muchas de ellas, por no decir la mayor parte, permanecen en una suerte de limbo de los justos antes de su definitiva incorporación al dominio público. Esta situación da lugar a muchísimos problemas, especialmente para las obras que no tienen una importancia comercial mayor, y que en muchos casos se pierden por desinterés de los titulares de los derechos (herederos, editoriales, instituciones), o simplemente porque se desconoce incluso quienes son esos mismos titulares. Más allá de los abusos a los que da lugar la legislación (setenta años después de la muerte del autor parece excesivo a todas luces), existe aquí una indudable pérdida cultural e intelectual de obras ilocalizables o no publicables debido a los problemas derivados de la titularidad de los derechos. En este sentido, la generalización del copyleft permitiría conciliar la remuneración de los titulares de los derechos y la disponibilidad de las obras, aunque sea con fines comerciales.

Si la esta primera reflexión está enfocada más a creación literaria o musical, la segunda entra directamente al mito del autor-genio, más a creaciones artísticas generales o a temas de patentes (o ¿acaso se puede patentar el doble click ignorando todo su contexto tecnológico, del que hace uso gracias a que no tiene patentes?).

Nuestra legislación sigue basada en una idea de la creación individualizada en la figura del genio que hace indisociable la obra de su creador. Sin embargo, toda innovación se produce de forma colectiva y por vías a veces muy complejas que normalmente incluyen comunidades y formas de vida de distinto tipo (culturales, científicas) y circuitos de formación que tienen a menudo fuertes dosis de financiación pública (universidades, centros de arte, de investigación).

Es cierto que todo avance social, toda revolución (desde la primitiva metalurgia del acero hasta la microelectrónica) tiene lugar de forma colectiva. Infinitas contribuciones infinitesimales que producen un todo, un bagaje intelectual y artístico común.

Otro día pondré algo del capítulo final, de Eben Moglen, que sirve de síntesis y conclusión al objetivo del libro que, por cierto, se puede comprar en Traficantes de Sueños. Si no lo quieres en papel te lo puedes descargar desde www.manualcopyleft.net.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

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